Lambán afirma que la desigualdad educativa es la madre de todas las desigualdades

  • Escrito por La Redacción - Agencias
  • Publicado en Panorama Aragón

El presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán / EFE / ARCHIVO El presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán / EFE / ARCHIVO

El presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán, ha afirmado que la desigualdad educativa es la madre de todas las desigualdades, y ha abogado por una educación pública, gratuita y de calidad. Reproducimos a continuación la intervención íntegra del presidente aragonés en el acto de conmemoración del 475 Aniversario de la fundación de la Universidad de Zaragoza, el pasado 7 de abril:

“Sr. Rector de la Universidad de Zaragoza, Presidenta de las Cortes, Delegado del Gobierno, Alcalde de la ciudad de Zaragoza, Presidente del Consejo Económico y Social de la Universidad, autoridades civiles, militares, religiosas, representantes de las Cortes de Aragón, profesores, alumnos, queridas amigas, queridos amigos: Después de asistir complacido a los reconocimientos que hoy ha hecho aquí la Universidad de Zaragoza, reconocimientos a los que me sumo; después de asistir a la clase magistral del doctor Herrera; que ha demostrado que las mentes preclaras también pueden ser también útiles; después de asistir a otra muestra de la impecable y florida oratoria del profesor Fatás, que ha vuelto a poner de manifiesto que hay pocas cosas nuevas bajo el sol; después de escuchar las amabilísimas palabras del Rector de Zaragoza, me apresto a declarar a todos ustedes que asisto con mucha complacencia, con mucha satisfacción, al acto solemne de la Universidad en la conmemoración del 475 aniversario de la fundación de la misma; una efeméride que coincide con el trigésimo quinto aniversario de la aprobación del Estatuto de autonomía de Aragón, con el décimo aniversario de la reforma del mismo y con el año en que, por primera vez, un ex rector de la Universidad de Zaragoza recibe el Premio Aragón debido a los innumerables méritos por él contraídos, por los méritos contraidos por mi buen amigo Manuel López, entre los que, evidentemente, destaca su brillante y provechosa trayectoria como máximo representante de esta Universidad. Saben ustedes que para mí, en el ejercicio de la presidencia del Gobierno de Aragón, la idea de alma mater está plenamente interiorizada. Entiendo, efectivamente, la Universidad como alma mater, como madre nutricia de la sociedad aragonesa, como madre nutricia de Aragón; la entiendo, la valoro, la considero como motor económico, cultural y civil por excelencia de nuestra tierra, de nuestra sociedad; la entiendo de manera indiscutible como la promotora principal de los liderazgos sociales, económicos y culturales que relevarán a los que en este momento los ejercemos con mejor o peor fortuna; y, sobre todo, la propongo como líder, ella misma, de procesos que son absolutamente fundamentales para el devenir satisfactorio, para el devenir saludable de nuestra sociedad. Promotora de igualdad en un momento de nuestra historia en la que la desigualdad es uno de los principales problemas Promotora de innovación, algo que es por definición la propia Universidad, Y también punta de lanza de un Aragón universal, de un Aragón moderno que es lo que podemos ser con plenitud si nos quitamos de encima ciertos complejos que durante siglos, durante décadas, nos han atenazado. Porque es que además se da la circunstancia de que son éstos criterios, estas ideas, estos conceptos, los que atraviesan de cabo a rabo la acción de gobierno que tengo el honor de presidir; los criterios, las razones, los conceptos que de alguna forma le dan razón de ser. Les decía que la desigualdad es seguramente la principal lacra de nuestro tiempo, lo he repetido muchas veces. No solamente es éticamente inaceptable, no solo es económicamente ineficiente, es que es además, casi con toda seguridad, es el elemento más corrosivo del sistema democrático. En general, las políticas de un Gobierno autonómico, por el elenco competencial que le asigna la Constitución y los respectivos estatutos de autonomía, en general digo, las políticas públicas que tenemos encomendadas van dirigidas a combatir la desigualdad. La sanidad, los servicios sociales, las políticas de vivienda, las políticas de igualdad de género, tienen ese propósito absolutamente expreso. Pero si hay una política pública dirigida al corazón de la desigualdad para atacarla y vencerla, esa política pública es la de la Educación. No podemos olvidar, queridas amigas, queridos amigos, profesores, no podemos olvidar que si alguna misión indelegable tenemos asignada los poderes públicos es justamente esa, la de garantizar marcos de igualdad de oportunidades a todos los que nacen, a todos los que empiezan su peripecia vital para que su desarrollo personal no tenga otro obstáculo y no esté a expensas de nada que no sea su capacidad, su mérito y su esfuerzo. No podemos olvidar, amigas y amigos, que el embrión de cualquier sociedad, la raíz de cualquier sociedad es su modelo educativo y que esa sociedad crecerá acompasada al modelo educativo del que se haya dotado. No podemos olvidar, por tanto, que la desigualdad en la educación es la madre de todas las desigualdades, por lo que insisto en que es una misión indelegable de cualquier poder público satisfacer el derecho a la educación de los ciudadanos a través de unos servicios públicos de educación universales, gratuitos e inclusivos. Es absolutamente inaceptable desde el punto de vista político y sobre todo ético que los niños desde su nacimiento, por razones sociales o por razones de residencia, se vean obligatoriamente encaminados por vías distintas con velocidades de aprendizaje distintas y con diferencias en la calidad de la educación recibida. No podemos aceptar en modo alguno que haya oportunidades distintas, velocidades distintas de aprendizaje, enseñanzas distintas para los pobres o para los ricos, para los indígenas o para los inmigrantes, para los rurales o para los urbanos. Ese es el concepto que de la educación tiene mi Gobierno; un concepto absolutamente innegociable, una prioridad absolutamente imposible de transaccionar con nadie, que ha marcado la pauta fundamental de todos y cada uno de nuestros esfuerzos desde el día que tomamos posesión de nuestros cargos y que seguirá haciéndolo hasta el último día en el que hagamos ejercicio de los mismos, ejercicio responsable y comprometido. Pero esto no es una proclamación retórica, no es un programa electoral incumplido. Esto, queridas amigas y queridos amigos, en dos años de Gobierno se ha traducido en hechos concretos y en decisiones concretas, en compromisos explícitos, expresos y fehacientes con aquello que les dijimos a los ciudadanos que haríamos en las elecciones del 15 de mayo de 2015, si nos otorgaban su confianza y teníamos la oportunidad de gobernar. Por eso en la educación primaria y secundaria, en dos años, hemos aumentado 144 millones de euros la dotación. Hemos empezado a construir 17 colegios públicos, fundamentalmente en la ciudad de Zaragoza. Hemos impedido que se cerraran 31 colegios en los pueblos y hemos incorporado 900 profesores a la educación pública. Pero como les decía, para nosotros el proceso educativo, la atención a los procesos institucionales de la educación desde el punto de vista de la igualdad de oportunidades no termina en la primaria y la secundaria, sigue, y queremos poner mucho énfasis en eso, en la enseñanza superior, en la Universidad. Desde nuestra llegada al Gobierno, y eso lo saben ustedes bien, congelamos las tasas, redujimos un 15% el coste de los másteres no habilitantes y este año, en los Presupuestos que se están tramitando pactados con todos los grupos de la izquierda y con las más recientes aportaciones de Podemos, este año hemos dado un salto de gigante en lo que a la política de becas se refiere; pasamos de 232 que había antes a 1.500 con un incremento del 600%, que se dice pronto. Y pasamos de una dotación presupuestaria de 200.000 euros a una de 2 millones y medio, es decir un incremento del 1.000%. Por tanto, y como el movimiento se demuestra andando, ese compromiso que adquirimos lo estamos desarrollando plenamente y estamos muy orgullosos de ello de la misma forma que estamos muy orgullosos de que la apuesta que hicimos por el conocimiento, por la I+D+i también se esté plasmando en hechos y en decisiones presupuestarias concretas. Sabemos, tenemos claro desde hace mucho tiempo, que las materias primas, el capital físico o que otro tipo de circunstancias que determinaron el desarrollo económico en etapas pasadas ya no lo van a determinar en el futuro. Tenemos muy claro desde todos los puntos de vista que el factor que va a determinar el crecimiento en las próximas décadas es el conocimiento; y tenemos claro que si queremos contribuir a una economía competitiva, una economía generadora de puestos de trabajo de calidad y no competitiva a través de la devaluación salarial, sabemos que si queremos encaminarnos en esa dirección tenemos que invertir cada día más en I+D+i,; tenemos que invertir en conocimiento, tenemos que invertir en investigación. Y sabemos y tenemos absolutamente claro, querido Rector, que el principal promotor de conocimiento en la comunidad autónoma de Aragón, el principal motor de conocimiento, de generación de ese factor de crecimiento absolutamente imprescindible, es la Universidad. Desde ese punto de vista me considero muy satisfecho de poder venir aquí a celebrar el San Braulio de 2017 con cierta sensación del deber cumplido, con cierta sensación de haber cumplido también nuestros compromisos con la Universidad. Llegamos al ejercicio del Gobierno con unas relaciones rotas entre el ejecutivo y al Universidad. Reanudamos esas relaciones y lo hicimos con el convencimiento de que el Gobierno y la Universidad no podían caminar por sendas distintas, no podían caminar por sendas divergentes porque eso iba claramente en perjuicio de Aragón, del futuro de nuestra comunidad. Hicimos un acuerdo que de alguna forma vino a subsanar deficiencias anteriores aunque no plenamente; sé que el rector querría tener más fondos, querría tener más dinero y comparto esa preocupación que en la medida de lo posible trataremos de subsanar en próximos ejercicios. Pero lo cierto, rector, es que el pacto se está cumpliendo y se seguirá cumpliendo. Este año para la financiación básica, la Universidad tendrá los 154 millones comprometidos; hay dos millones y medio para inversiones y algo que para mí es particularmente querido que es la reforma de la Facultad de Filosofía y Letras, tengo la plena convicción de que este año se pondrá en funcionamiento. Me dice el rector que en torno a septiembre se podrán licitar las obras; creo que la Universidad, que la Facultad, han trabajado, habéis trabajado bien redefiniendo el proyecto y adaptándolo a los tiempos actuales; hay una consignación en el Presupuesto para iniciar un plurianual que este año posiblemente no se gastará porque la obra, en el año 2017, apenas llegará a adjudicarse por una cuestión de plazos pero me atrevo a seguir haciendo explícito mi compromiso de que el problema de la Facultad de Filosofía y Letras es un problema que en esta legislatura quedará resuelto. Ahora bien, nuestro compromiso con el conocimiento, con la innovación y con la investigación no acaba en las políticas relacionadas presupuestariamente en exclusiva con la Universidad. Hicimos merced a un esfuerzo de generosidad de todos los grupos políticos del Parlamento, merced a una implicación de los agentes sociales y económicos, y merced, cómo no, a la implicación de la Universidad, hicimos un gran Pacto por la Ciencia a finales del año pasado, promovido y gestionado de una manera absolutamente admirable por la consejera del ramo, por Pilar Alegría. Hicimos un Pacto por la Ciencia que trata de blindar las inversiones en ciencia y en investigación ante posibles controversias, alteraciones u otro tipo de circunstancias del mundo de la política, para blindarlas ante todo eso. Y en el Presupuesto que en este momento se está debatiendo y que se aprobará el próximo mes de mayo, la investigación, la innovación experimenta un incremento del 64%. Lo cual nos pone en la buena dirección no solo para recuperar el gasto público en investigación, no solo para dar satisfacción a quienes investigan y lo hacen bien en nuestra comunidad autónoma, no solo para recuperar talento que en los últimos años ha emigrado, sino, vuelvo a repetir, para dotar de vitalidad y de vigor a lo que ha de ser el principal factor de crecimiento de nuestra comunidad autónoma que es el conocimiento; y de eso, de conocimiento y de talento, Aragón ha andado siempre sobrado. Por último, amigas y amigos, les decía que la Universidad de Zaragoza ha de ser, lo es ya, punta de lanza de un Aragón moderno, de un Aragón universal. Lo cierto es que en los siglos de la etapa moderna, los siglos de la etapa contemporánea, Aragón se contrajo sobre sí mismo, se vio reducido a una región de interior, lo cual determinó en gran medida la mentalidad, las actitudes, la manera de estar los aragoneses en el mundo. Sobre todo porque, como ocurre siempre en estas circunstancias, nos acostumbramos a vernos a nosotros mismos como los demás querían que nos viéramos. Empezamos a creernos, y llegamos a interiorizarlo, que éramos personajes de “La ciudad no es para mí”, de “Nobleza baturra” o de “Gigantes y cabezudos”, cuando la realidad es que esa imagen dista mucho de obedecer a lo que es el Aragón actual y a lo que somos los aragoneses actuales. Seguramente no hay una comunidad autónoma, no hay un pueblo, no hay unas gentes con tanto talento, tan abiertas al mundo, tan capaces de inspirar sus acciones en el sentido de la universalidad que caracterizó a los aragoneses en otras épocas; seguramente no hay una comunidad autónoma así en toda España como la nuestra. Y eso hemos de ponerlo en valor. La comunidad autónoma de Aragón, por mucho que sea región de interior del punto de vista geográfico, tiene que expresar esa vocación, tiene que abrir las ventanas de par en par para que entre y salga en aire. Y en eso, querido rector, si hay un instrumento absolutamente formidable que ya ejerce esa función es justamente la Universidad de Zaragoza. Por eso les decía que cada vez que se me invita vengo, cada vez que vengo a este paraninfo me siento como en mi casa; pero les aseguro que con mi esfuerzo personal, con el esfuerzo de mi Gobierno, con el esfuerzo que de una u otra forma comprometen todos los grupos parlamentarios de las Cortes de Aragón en ese propósito, vamos camino de alcanzarlo y lo hacemos porque sabemos hasta qué punto el futuro de Aragón depende, queridos profesores, queridos alumnos, de todos y cada uno de ustedes”.