El Periódico | 1886
     Suscríbase gratis
actualizado 12:15 PM UTC, Apr 25, 2017

La Comuna de París y el PSOE


En estos días que se conmemora la efeméride de la proclamación de la Comuna de París pretendemos estudiar cómo este capital episodio de la Historia del movimiento obrero tuvo un protagonismo destacado en el seno del socialismo español, como podremos comprobar a través de “El Socialista”.

En el segundo número del periódico socialista se hizo la primera referencia a la Comuna, ya que el día anterior, el 18 de marzo, se cumplía el decimoquinto aniversario de su proclamación. Pablo Iglesias consideraba fundamental este hecho histórico porque constituía la base de la emancipación obrera. Los que lucharon y se sacrificaron en mayo eran los precursores. El artículo plantea una interesante interpretación de la Historia de los vencidos, basándose en la desfiguración de los actos de estos. La Historia de las víctimas habría sido siempre escrita por los verdugos. Por eso se habían lanzado todo tipo de injurias sobre los defensores de la Comuna, muertos, presos o confinados en remotos lugares. Insistía en que algunas interpretaciones habían alterado las opiniones de los protagonistas de la Comuna en varios sentidos, tergiversando las mismas, o despojando el contenido social de las ideas que allí se dieron, dejándolo solamente la parte política. Para los primeros, la Comuna habría sido una revolución comunista, pero esta ideología no había sido, precisamente, la más numerosa entre los protagonistas de la misma. Para los segundos, simplemente había sido un movimiento federalista, autonomista o “comunalista”. Como era de suponer, ambas interpretaciones eran consideradas erróneas.

En el socialismo español se incidía en la idea de que la Comuna había fracasado porque sus actores carecieron de un espíritu plenamente revolucionario y de un plan de transformación económica y social, por lo que no hubo unidad de acción. Había imperado la espontaneidad y surgido todo desde la improvisación. La Comuna se había puesto en marcha con elementos muy heterogéneos, con todos los sectores opositores al Segundo Imperio de Napoleón III: burgueses radicales, jacobinos, proudhonianos, y socialistas internacionalistas, aunque pocos. Pero también se insistía, de nuevo, en que no había sido un movimiento federalista.

En conclusión, la Comuna, un movimiento del proletariado de París, había fracasado por falta de preparación, aunque en su germen se podían rastrear principios de la Conspiración de los Iguales de Babeuf, y de la Revolución de 1848. Además, había dejado patente la división de clases, ya evidente en lo económico, y ahora de forma pública a través del baño de sangre derramado. Por fin, otro aspecto que se destacaba era que había sido un movimiento que había alimentado el internacionalismo, al estrechar los lazos entre los proletarios de todos los países. Por todo eso, no había sido un fracaso, sino un triunfo.

Esta interpretación entronca, en gran medida, con parte de la que hizo Marx de la Comuna, cuando criticó, entre otras cuestiones, su carácter prematuro, al mismo tiempo que ensalzaba a los comunards por su acción, y por el alcance histórico de su movimiento, por el significado que tenía para el movimiento obrero internacional, un paso más en el camino de la revolución.

En ese mismo número de “El Socialista” comenzó a publicarse, por entregas, la Historia de la Comuna de París, escrita por Marx.

En el tercer número de “El Socialista” se publicó la carta que Engels envió al Partido Obrero Francés, con motivo del aniversario de la Comuna.

Los socialistas en Madrid organizaron un banquete la noche del 18 de marzo de 1887 para conmemorar el siguiente aniversario de la Comuna, que costaría a los asistentes una peseta con cincuenta céntimos, anunciándose en “El Socialista”, para que los interesados pudieran apuntarse en su redacción. El socialismo español tuvo en sus comienzos un vivo interés por mantener viva la antorcha de la Comuna. El 18 de marzo se convirtió en una fiesta propia. El Partido se identificaba con la Comuna porque coincidía con el principio básico del socialismo, la conquista del poder político. La Comuna era consideraba como el hecho revolucionario más importante hasta ese momento. Pero, además, esta fiesta debía demostrar el empuje del Partido en España, ya que a la altura de 1887 ya se habían podido celebrar más banquetes y reuniones para conmemorar la Comuna en distintos lugares de la geografía española, frente a lo que había ocurrido hasta entonces. El banquete madrileño se celebró en el café del Teatro Príncipe Alfonso. Fue presidido por Juan Gómez, que brindó por los héroes de la Comuna. Se leyó una la comunicación que los socialistas españoles enviaban a los franceses, así como telegramas de algunas Agrupaciones españolas, especialmente el de Barcelona, donde también se realizó un banquete. En el acto madrileño pronunciaron distintos discursos destacados socialistas, incluido el propio Pablo Iglesias.

En el número del 18 de marzo de 1887 se volvió a publicar un extenso artículo sobre la Comuna de París donde se insistía en el carácter revolucionario del hecho frente a la burguesía, demostrado por el miedo de la misma, y por la intensa campaña desatada contra el movimiento dentro y fuera de Francia. Por este carácter y por la lucha por la conquista del poder, los socialistas se identificaban con dicha causa. En ese mismo número (54) se publicó la comunicación que el PSOE envió a los socialistas franceses con motivo del decimosexto aniversario de la proclamación de la Comuna.

En 1888 se repitió el banquete madrileño organizado en un restaurante de la calle Barrionuevo. Noticia del acto se publicó en el número 107 de “El Socialista”. Se repitieron los discursos de destacados socialistas (siempre, Pablo Iglesias, entre ellos), y las comunicaciones, destacando las de las Agrupaciones de Bilbao, Mataró y Málaga. Se remitió, como el año anterior, una comunicación a los socialistas galos.

En 1890 se celebraría una multitudinaria reunión el 20 de marzo para conmemorar el aniversario de la Comuna, pero también por el triunfo del SPD en las elecciones alemanas (millón y medio de votos). En el número 212 de “El Socialista” se incluyó una noticia muy detallada de todo lo que allí aconteció, casi un mitin, con muchos discursos. Pablo Iglesias aprovechó el acto para entroncar la celebración con la presencia de la mujer en la Comuna, habida cuenta de la asistencia de muchas mujeres al acto. En línea con lo que venía defendiendo desde el principio, remarcó el carácter revolucionario de la Comuna y habló de la lucha de clases, de la unión de la lucha sindical con la política, además de defender la influencia del creciente éxito socialista alemán en España, frente a lo que decía la prensa burguesa.