Los socialistas daneses en la fiesta nacional (1887)


En otro trabajo hemos realizado una introducción al inicio de la Historia del socialismo en Dinamarca. Seguimos profundizando en este estudio y lo haremos en próximos artículos. En el presente queremos hacernos eco del empuje de la socialdemocracia danesa ya en la segunda parte de la década de los años ochenta a través de la demostración de su fuerza en la fiesta nacional del 5 de junio, que conmemora el establecimiento de la Monarquía constitucional en 1849.

“El Socialista” publicaba en el número 71 de 15 de julio de 1887 un artículo de Peter Christian Knudsen, uno de los líderes fundamentales de la socialdemocracia danesa, y que siempre tuvo mucho eco hasta su muerte en el órgano oficial del PSOE. Regresaremos en varias ocasiones a este personaje, sin lugar a dudas, porque nos ofrece una amplia información desde su perspectiva de la realidad del movimiento obrero danés en el último tercio de siglo XIX. En nuestro país no conocemos mucho estas cuestiones, y creemos que tiene su importancia que abordemos, aunque sea de forma aproximada, la Historia del socialismo en esta parte de Europa, empleando una fuente a la que todos podemos acceder, algo nada fácil al tratar de un país tan alejado del nuestro y de nuestra cultura. Debemos recordar que Knudsen lideró el Partido entre 1882 y 1910, además de ser diputado en el Folketing entre 1898 y 1909.

Los socialistas daneses se manifestaban y reunían el día 5 de junio no como una forma de festejar la Constitución, ya que había establecido un régimen liberal que no favorecía a los obreros, sino para aprovechar esa oportunidad con el fin de demostrar su fuerza, y que aumentaba cada año. Ante esta situación, los socialistas habían elegido un espacio mayor en ese año en Copenhague para dar cabida a los asistentes, una explanada donde los soldados hacían maniobras. La conquista del espacio público fue siempre un objetivo muy importante para el movimiento obrero socialista organizado desde este momento, y que tendría en la celebración del Primero de Mayo, a partir de unos pocos años después, uno de sus puntos culminantes.

Hasta llegar a esta plaza se hizo un recorrido en el que participaron 135 federaciones con banderas rojas, y 18 bandas de música. Se calcula que la manifestación pudo contar con unos 30.000 participantes.

Los manifestantes llevaban bandas rojas en el pecho, y abundaban los sombreros con el lema: “Libertad, Igualdad, Fraternidad”. Este lema también aparecía en las banderas, con letras doradas. La manifestación iba presidida por los miembros del Consejo de la Federación Socialdemócrata y de la redacción del “Socialdemokrat”. En la manifestación se portaba la primera bandera socialista danesa, la bandera de la Internacional, y que la policía no había podido requisar cuando se produjo el primer mitin obrero en Copenhague, todo un símbolo. Al parecer, en este año se había incorporado a la manifestación un grupo de 500 mujeres que portaban su propia bandera.

Dos horas duró la manifestación hasta que se llegó al punto de reunión citado anteriormente, señalado con banderas y el lema revolucionario de origen francés, y otro de mayor contenido socialista: “la voluntad del pueblo es la ley suprema”. Los socialistas daneses se preocupaban mucho del escenario de sus actos públicos, con banderas de países, ramas verdes para acotar el espacio, y una percha donde estaba la luz eléctrica y donde se izó una bandera roja con un “bienvenidos” sobre una pequeña colina.

El espacio era grande porque cuando llegaron los manifestantes ya había unas 20.000 personas en el mismo. Se calcula que a las seis de la tarde habría unos 70.000 asistentes.

El acto fue presidido por los siguientes trabajadores y líderes: Hurop (herrero), Berg (carpintero) y Olsen (cigarrero). Intervinieron el pintor J. Jensen, el secretario Hordum y el diputado Pablo Holm, que conocemos por el trabajo anterior sobre los primeros socialistas daneses, en defensa de las libertades. También habló Knudsen, ya secretario del Partido. A continuación, lo hicieron el carpintero Andersen y C. Olsen, a la sazón el tesorero. Estos oradores hablaron más de socialismo. Los discursos se cerraron con el canto “Al obrero”, para abrirse la fiesta popular posterior, que duró hasta media noche.

En la crónica Knudsen dejaba muy claro, como es habitual en muchos líderes socialistas, Pablo Iglesias incluido, cómo los obreros podían proceder en orden y sin necesidad de presencia policial.

En otras ciudades danesas se celebraron fiestas similares.