Los inicios de la Agrupación Socialista de Xátiva


Los inicios de la Agrupación Socialista de Xátiva Eduardo Montagut La Agrupación Socialista de Xátiva nació el domingo día 1 de mayo de 1887 en una reunión de trabajadores en la que se dieron a conocer las ideas del PSOE, acordándose su constitución. En esa misma asamblea se eligió su primer Comité. Como presidente fue elegido Francisco Martínez Andreu, tipógrafo, en la mejor tradición socialista. Representó a la Agrupación en el primer Congreso del PSOE, celebrado en 1888. En los años noventa pasaría a residir en Valencia involucrándose intensamente en la vida socialista de la capital levantina, aunque terminaría siendo expulsado del Partido. El vicepresidente elegido fue Antonio Cucarella. Por su parte, Manuel Camarena sería nombrado tesorero. Para primer secretario se eligió a Salvador Gascó, y como segundo a Vicente Cerdá. Los vocales del Comité serían los siguientes: Antonio Isidro, Alberto Castelló, Vicente Ridocci y José Tomás. El primero representaría a su Agrupación en el segundo Congreso socialista del año 1890.

La primera decisión que tomaron los socialistas de Xátiva fue organizar un mitin en uno de los teatros de la localidad para dar difundir las ideas del socialismo.

La Agrupación contaba con 97 militantes un mes después de constituirse, entre los cuales había no pocos trabajadores del campo. Los socialistas opinaban que este crecimiento de la militancia estaba generando malestar en las filas republicanas locales, donde imperaban ideas sobre lo utópico del socialismo. En las noticias que le llegaban a “El Socialista” de los dos mítines iniciales que realizó la Agrupación, y de comunicaciones del presidente de la Agrupación se insistía mucho en la hostilidad entre republicanos y socialistas.

Sabemos de un conflicto concreto desarrollado en el seno de la Sociedad de Socorros Mutuos “La Humanitaria” donde, al parecer, Carlos Díez había sufrido una arbitrariedad en función de su militancia socialista. Díez y Sanchís, otro socialista de Xátiva, habían publicado en respuesta una hoja contra sus adversarios en dicha Sociedad, defendiendo las ideas socialistas y haciendo un llamamiento a los obreros inscritos en la misma para que ingresaran en la Agrupación. En esa misma Sociedad de Socorros Mutuos un médico había pronunciado un discurso en el octavo aniversario de la entidad donde había combatido al socialismo.

A finales de junio se renovó el Comité con algunos cambios, ya que el primer secretario pasó a ser Arturo Matheu. También cambiaron algunos vocales, ya que se incorporaron Salvador Úbeda y Enrique Sanchís, dejando el cargo Ridocci y Tomás.

La Agrupación Socialista de Xátiva celebró en sus primeros meses de existencia dos mítines muy importantes, que pueden ser considerados la presentación pública del socialismo en esta localidad valenciana. El primero de ellos tuvo lugar a finales de mayo, y el segundo, con la presencia de Pablo Iglesias, el 21 de agosto.

El primer acto público se realizó en el teatro principal de Xátiva el 29 de mayo, con el fin de difundir las ideas socialistas, según lo acordado en la reunión fundacional de la Agrupación. Comenzó con la lectura del programa del Partido. El compañero Gascó habló sobre la sociedad y lucha de clases. Cucarella disertó sobre la necesidad de que los obreros fueran conscientes de que la emancipación no podía llegar de la mano de los partidos “burgueses”, una de las grandes preocupaciones iniciales del socialismo español, advirtiendo que había que confiar menos en los partidos republicanos que en los monárquicos, porque éstos no escondían que estaban en contra de los intereses obreros, frente a los primeros que, siendo también burgueses, fingían ser defensores de los trabajadores, engañando con promesas ilusorias.

Almela intervino para demostrar los abusos que cometían los patronos con las trabajadoras, para tratar también la cuestión del trabajo infantil, insistiendo en la importancia de la conciencia de clase frente a la burguesía como único medio que debían seguir los asalariados. Hizo un llamamiento para que los obreros se afiliasen al PSOE.

El mitin fue cerrado con la participación de Antonio García Quejido, uno de los fundadores del PSOE, y figura capital del primer socialismo español. El orador comenzó con un elogio al compromiso desinteresado de los obreros miembros del Partido para vigilar por los intereses del Trabajo y para desenmascarar a los “falsos redentores burgueses”. Atacó con virulencia a los republicanos porque engañaban al pueblo. El Partido Federal solamente defendería el interés de la patronal. El socialismo sería el único medio para crear una sociedad donde no exista la explotación del hombre por el hombre. Tenemos que recordar cómo, unos años después, García Quejido se enfrentaría a Pablo Iglesias al defender una posible alianza con partidos republicanos. En todo caso, estamos todavía en una época donde en el seno del PSOE era impensable un acercamiento con los que eran denominados “partidos burgueses”.

García Quejido insistió en el antagonismo de clase, atacó la propiedad y puso de manifiesto los peligros de la concentración de capital, muy perjudicial para el pequeño propietario. También se refirió a la educación, calificada de nefasta, que recibían los obreros en las escuelas nocturnas y de Artes y Oficios, ya que no fomentaba la verdadera formación del trabajador. García Quejido también se refirió a los “obreros de carrera” (médicos, abogados, ingenieros…), que tendría que llegar al socialismo, en una clara alusión a los se conoce como “trabajadores de cuello blanco”.

También habló de lo mal que remunerado que estaba el trabajo en el capitalismo, de la importancia del movimiento obrero fuera de España, especialmente en Alemania, y recordó la Comuna. Por fin, terminó recomendando las virtudes de la organización y la prudencia, además de hacer un llamamiento para que cundiera la afiliación.

El mitin del 21 de agosto contó también con la presencia de García Quejido pero, sobre todo, de Pablo Iglesias. La Agrupación Socialista de Xátiva se volcó en este acto intentando combatir a los republicanos, al anunciar en carteles y en una hoja volandera que en el acto se podría tomar la palabra si se querían rebatir las ideas socialistas porque, al parecer, habían circulado rumores acerca de que los socialistas rehuían el debate. En el inicio del acto se avisó que, si bien en el primer mitin de mayo se había celebrado para dar a conocer el socialismo en Xátiva y, por lo tanto, no se había admitido el debate, ahora, además de seguir exponiendo el ideario socialista, se permitía la polémica. Así pues, se concibió como un debate.

Uno de los asistentes, de nombre Mata, quiso intervenir para rebatir las ideas socialistas, pero, al parecer, no estaba en condiciones físicas para hacerlo. Nadie, en consecuencia, intervino, pero los socialistas se quejaban que, aunque nadie había intentado seriamente rebatir en un debate sus ideas, se había presionado a los obreros con despidos para que no acudiesen al mitin.

El primer orador fue Almela. Explicó la teoría de la lucha de clases y la necesidad de que los obreros se organizasen en un partido distinto de los denominados “burgueses”. García Quejido, por su parte, explicó que los cambios políticos no mejoraban en nada el estado económico de la clase obrera, en línea con este primer “apoliticismo” del socialismo español. Pablo Iglesias explicó los fundamentos a los que aspiraba el PSOE, los medios para conseguirlo, y de la necesidad de la revolución proletaria.

En el año fundacional de la Agrupación habría que destacar algunas luchas que emprendieron los socialistas. En primer lugar, podemos aludir a la denuncia de la realidad de los obreros de la localidad, como demostraba el alto nivel de endeudamiento de los mismos en el Monte de Piedad y por el recurso a los usureros. Los socialistas esperaban que los trabajadores fueran comprendiendo, a tenor de esta realidad social, la necesidad de un partido de clase.

En el verano de 1887, la Agrupación denunció los abusos derivados del impuesto de consumos. El término de “consumos” alude al conjunto de impuestos indirectos que gravaban el consumo de la población. La denominación aludía a varias figuras impositivas, generando cierta confusión hasta la reforma hacendística de Mon-Santillán de 1845. Era un impuesto general, ordinario e indirecto que gravaba una veintena de productos básicos, de “comer, beber y arder”. A cada población se le asignaba una cantidad anual que debía remitir a la hacienda pública. La cantidad se calculaba atendiendo al número de habitantes de cada localidad, entre otros criterios. Los Ayuntamientos estaban autorizados a imponer recargos sobre los productos gravados de hasta un 100%. Los consumos generaron muchos problemas por las dificultades para su recaudación, coexistiendo varios procedimientos para hacerlo. Pero la polémica principal tenía que ver con el hecho de que gravaba productos de primera necesidad, afectando a las clases populares. Muchas de las revueltas, protestas y motines decimonónicos tuvieron que ver con el deseo de la población de rebajar o suprimir los consumos, o esta demanda acompañaba a otras de diverso signo, como las que tenían que ver con el sistema de reclutamiento, y la elevación de los precios por la falta de pan, dadas las periódicas crisis de subsistencia que aún en el siglo XIX se producían en España. Los consumos encarecían el precio final de los productos, pero además su recaudación generaba una clara desigualdad, ya que los grandes propietarios y comerciantes pudieron zafarse de los consumos gracias al fraude. Por otro lado, se protestaba también porque los intermediarios basaban sus negocios en el recargo y encarecimiento de los productos básicos. El PSOE siempre desarrolló una intensa crítica hacia esta fiscalidad que pesaba sobre los más desfavorecidos.

Pues bien, en Xátiva se habían producido conflictos a cuenta de los consumos. Al parecer, siempre que el Ayuntamiento se había encargado directamente del cobro de este impuesto había permitido que los comerciantes introdujeran libremente en la localidad gran cantidad de géneros, aunque éstos imponían un recargo a los consumidores como si hubieran pagado la tasa. Al arrendarse el cobro de este arbitrio a un particular y, por lo tanto, cobrarse realmente, la burguesía comercial había visto cómo perdía un beneficio, por lo que había excitado a los obreros para que se amotinasen. La Agrupación Socialista había intentado impedir esta manipulación, para que no peligraran las vidas de muchos trabajadores. Además, el Comité había intentado demostrar que los responsables de los motines no habían sido los obreros, sino un gran número de comerciantes que, además, aprovechando los tumultos, llenaban sus almacenes de productos que no habían pagado el arbitrio.

Hemos consultado los números 61, 64, 68, 69 73, 78 y 83 de “El Socialista”, además del Diccionario Biográfico del Socialismo Español. No debemos olvidar que para conocer la fundación de cualquier agrupación socialista es imprescindible la consulta de la obra de Aurelio Martín Nájera, Partido Socialista Obrero Español (2010).