El Instituto de Bachillerato de Baza y los profesores de la II República (1928-1939)


La educación ha sido, es y será un pilar básico de nuestra sociedad. Si nos falta la instrucción en el pueblo, nos falta el pensamiento y una sociedad que no piensa por sí misma, es una sociedad inerte, falta de criterio y de actitud ante la vida, estéril de moralidad y de ética que hace palidecer los más nobles valores que se imparten en los centros educativos.

En la hoya de Baza, la educación siempre fue una preocupación para los gobernantes –alcaldes y concejales−. Concretamente en Baza, el 13 de marzo de 1928, el ayuntamiento solicitó la concesión de un instituto local de bachillerato. A los pocos meses, se concedió la erección de dicho instituto a la ciudad de Baza constando éste con 20 alumnos matriculados en régimen oficial y 78 en modalidad libre. En el mes de octubre de 1928, dio comienzo el primer curso académico de este instituto siendo don Rafael Fisaac Clemente –tío del célebre arquitecto, Miguel Fisaac− y doña Joaquina Eguaras Ibáñez, director y secretaria del mismo, respectivamente. En ese mismo año, concretamente el 12 de abril de 1929, se impartió una conferencia a cargo de don Luis Magaña Visbal sobre “José de Mora” y su origen bastetano.

Paulatinamente, poco a poco, este “recién nacido” instituto se iba estabilizando y afianzando, aunque con muchas dificultades. Fue en el curso académico 1931-32, con la instauración de la II República, cuando finalizaba la primera promoción del Bachillerato Elemental (que era de 4 años) llegando a tener 64 alumnos oficiales y 172 libres. A comienzos de 1932, llegó a Baza don José Becerril Madueño, catedrático de Matemáticas, siendo éste el nuevo director del centro y don Juan Miguel González Carrillo, su secretario. En este mismo curso, se estableció el régimen de enseñanza nocturno y la residencia de estudiantes. Durante el curso siguiente, 1933-34, comenzó a funcionar la escuela preparatoria de ingreso y en ella se puso en marcha la coeducación. Al año siguiente, se instaló la primera emisora de radio en la ciudad de Baza y su comarca (EA-7-CE de Baza) que dependía del instituto y se utilizaba con fines educativos, pedagógicos, lúdicos y culturales. También se comenzó a formar la biblioteca pública del centro que sería la primera que tuvo Baza y llegó a tener un fondo de 700 títulos.

El siguiente paso que se dio fue el de la elevación de Instituto Local a Nacional de Enseñanza en el curso académico 1935/36, esto quería decir, que un alumno al término de la escuela, asistía al aula preparatoria y, una vez superado el examen de ingreso, era admitido como alumno del centro hasta que terminaba los siete cursos que componían el Bachillerato, y de ahí podía acceder directamente a la Universidad con 18 años. Dicho paso era muy costoso y el erario público de la ciudad no estaba en condiciones para ello. Por consiguiente, se constituyó una “Comisión pro Instituto”, y entre lo que el ayuntamiento de la época pudo aportar y los fondos que se sacaron por suscripción popular, se logró ese objetivo tan importante que fue la elevación de dicho Instituto de Bachillerato de Local a Nacional.

Como no podía ser de otra forma, este centro educativo prestaba su servicio a la ciudad de la Dama y todos los pueblos de las comarcas de Baza, Huéscar y el Almanzora. En los libros de matrícula podemos ver alumnos provenientes de distintos municipios: Baza, Caniles, Benamaurel, Orce, Zújar, las Vertientes, Arboleas, Vélez Blanco, el Margen de Cúllar, Albox, Huéscar, Tíjola, Serón, Purchena, y Pozo Alcón.

Como podemos ver es un amplio conjunto de estudiantes los que recibieron sus clases de bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de Baza. Contaban estas aulas con un número mayor de niños que de niñas, pero como podemos observar la coeducación ya se imponía en el espíritu libre que tenía esta Ley de Educación, la cual estaba inspirada en los principios pedagógicos y filosóficos de la ILE (Institución de Libre Enseñanza). También podemos constatar que había más alumnos matriculados en la modalidad de libre que oficiales.

Con el estallido de la Guerra Civil Española, el 18 de julio de 1936, la ciudad de Baza fue leal al gobierno legítimo republicano. Este suceso histórico tuvo varias consecuencias para la ciudad, una de ellas fue el terrible anticlericalismo que se dio en la misma con la destrucción y expolio de las iglesias bastetanas, un atentado en toda regla contra el patrimonio y el arte. Una segunda consecuencia fue la represión que sufrieron las gentes más conservadoras y conocidos derechistas de la ciudad y varios miembros del clero y de las órdenes religiosas. La tercera fue que el Instituto siguió funcionando con la mayor normalidad que era posible dentro del contexto bélico en que, tristemente, se vio envuelta España. Los profesores republicanos colaboraron en labores educativas, informativas, propagandísticas e intentaron –aunque, lamentablemente, no lo consiguieron− llevar a cabo la conservación del patrimonio histórico, artístico y cultural de la ciudad.

El término de la Guerra Civil también tuvo sus consecuencias –tengamos siempre presente que con el final de la guerra no sólo vino la paz, sino que también llegó la victoria− con la represión que el bando franquista ejerció sobre los republicanos bastetanos, vamos a reproducir textualmente las palabras publicadas por el profesor Tristán: “El 30 de marzo con la entrada del ejército franquista en Baza, el instituto fue clausurado, parte de su profesorado fue encarcelado y su director, tras un periodo preso, fue fusilado. Prácticamente todo su profesorado fue degradado, y el alumnado, años más tarde, tuvo que realizar unos exámenes extraordinarios sí querían convalidar sus estudios ya que sus expedientes académicos generados en la etapa republicana, como tantas otras cosas, fueron invalidados. Para mayor ironía del Instituto y de su profesorado, la planta baja del centro fue la sede del cuerpo del ejército y allí se instaló el tribunal Militar encargado de juzgar a aquellos miembros más destacados del bando republicano, y entre ellos, el propio director del centro, D. José Becerril Madueño, que fue encausado, juzgado y sentenciado en su propio Instituto.”

Una vez terminada la Guerra Civil, 1 de abril de 1939, el primer alcalde franquista de la ciudad de Baza, don Bernabé Lozano Molina, viajó a Madrid con el objeto de intentar revocar la orden de cierre y extinción del Instituto, allá por los meses de octubre y noviembre de ese mismo año. Lamentablemente, sus gestiones no dieron fruto positivo, el Instituto de Bachillerato fue clausurado, desmantelado y expoliado. No sería hasta 1950 cuando se creó el Instituto Laboral “José de Mora” en su modalidad agrícola y ganadera. Toda la documentación que éste produjo fue trasladada, por orden del rectorado de la Universidad de Granada, al Instituto “Ganivet” de la capital y allí ha permanecido olvidada hasta que en marzo de 2010, el director del IES “José de Mora” de Baza, su equipo directivo y el catedrático de Geografía e Historia del mismo, han recuperado la memoria educativa de este centro y su propia historia que siempre ha estado ligada a la de la educación en las comarcas de Baza y Huéscar. Este artículo ha sido realizado íntegramente a partir de los excelentes trabajos de don Francisco Tristán García y don Juan Hidalgo Cámara, sirva el mismo como reconocimiento a su gran labor investigadora y de mi agradecimiento.

JUAN ANTONIO DÍAZ SÁNCHEZ

(Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino)