ENTREVISTA: Pascual Maragall


“Cataluña ha de añadir valor a la gran familia de los pueblos de España”

El 16 de noviembre y después de 23 años de gobierno conservador de CiU, Cataluña ha de elegir entre dos opciones diferentes: la continuidad de un proyecto agotado y el cambio que representa un proyecto nuevo que arranca de la cohesión social que asegure el progreso económico y refuerce la identidad nacional. Este proyecto nuevo, de cambio, lo encarna Pascual Maragall quien se muestra convencido de la victoria del PSC en las próximas elecciones catalanas.


Pregunta: ¿Cómo encara las próximas elecciones al gobierno de la Generalitat?
Respuesta: Estamos a punto para gobernar. Tenemos delante una campaña decisiva, seguramente la campaña más importante de las que hemos vivido. La que hemos de ganar de forma clara y contundente. Después de 23 años de gobierno conservador de CiU, en Cataluña se va a producir un cambio político y este cambio no tan solo se va a notar en Cataluña, sino que tendrá consecuencias muy positivas para las relaciones con España. Le puedo asegurar que pondré todo mi empeño en ello.

P: En qué sentido serán estas consecuencias positivas de la relación de Cataluña con España?
R: Tanto en el sentido de la sensatez y la moderación, como en el de la fidelidad al objetivo de una Cataluña potente y una España plural y efectivamente reconciliada con esa pluralidad. Cataluña ha de añadir valor a la gran familia de los pueblos de España. Es por ello que proponemos otra manera de relacionarnos: una relación de lealtad, cambiando la cultura de la protesta y de la queja - como se ha hecho hasta ahora desde los gobiernos de CiU - por la cultura de la propuesta, de las alianzas... La España plural hay que alimentarla con gestos, con pequeños pasos, con reciprocidad, con lealtades compartidas.
Esta es la tradición del catalanismo progresista que representa a la Cataluña que no quiere vivir del problema de su relación con España. Somos la Cataluña que quiere resolver el problema.

P: Sus adversarios nacionalistas catalanes le critican que se interese demasiado por España y en cambio desde el PP casi lo califican de separatista...
R: Los nacionalismos - el nacionalismo español y el nacionalismo catalán (y también el nacionalismo vasco) - insisten en su concepción nacional-estatista del mundo que ya no se corresponde con los nuevos tiempos de interdependencia. Ante el peligro de querer retroceder a los viejos esquemas nacionalistas hay que reaccionar. Sobre todo hay que reaccionar ante el peligro de la indiferencia, del hastío, de la antipatía, de la desconfianza que hacen imposible el reconocimiento mutuo entre diferentes.
Contra el fatalismo de los nacionalistas, la propuesta del socialismo catalán es una llamada a recuperar el clima moral, intelectual y político que haga posible pensar otra vez España con la generosidad que la pensaron hace veinticinco años los artífices de la Constitución del 78. Por eso nos hemos reunido todos socialistas en Santillana: para reafirmar en un documento la existencia constitucional de una España plural.
En cuanto al Partido Popular, considero especialmente grave la responsabilidad en la que está incurriendo al resucitar un nacionalismo español de viejo cuño y al poner en práctica un nuevo centralismo. La derecha española y la derecha catalana siempre coinciden. El PP y CiU tienen un “enemigo” común. Este peligro es el cambio. El cambio en Cataluña y el cambio en España.

P: ¿En qué aspectos se va a notar más el cambio político en Cataluña?
R: En las políticas sociales. Nuestro deseo es que Cataluña sea vista como un referente de la aplicación de una serie de políticas sociales adaptadas a los nuevos tiempos. Porque Cataluña necesita un programa de reformas sociales a fondo. No simples y meros retoques. Con tranquilidad, con serenidad, con complicidad y con determinación, el cambio comportará una reforma profunda y radical de las políticas sociales.

P: ¿Y cómo se plasmará a la práctica esta reforma social?
R: Con políticas de ayuda a las familias con niños, con más servicios de asistencia en casa para la gente mayor, con planes de choque en materia de vivienda a precio asequible, con más oportunidades para las mujeres, con más seguridad, con una escuela pública de calidad...
Pero mire, sabe qué pasa, que estando ya en plena campaña electoral, a veces los políticos podemos dar a los ciudadanos una cierta impresión de subasta, algo así como quién da más, ya que todos los partidos, legítimamente, ofrecen sus propuestas. Yo quiero que quede claro que los socialistas de Cataluña sabemos de lo qué hablamos, porque venimos de donde venimos. Venimos de los barrios, de los sindicatos, de movimientos ciudadanos y tenemos la experiencia de haber gobernado en grandes y pequeños ayuntamientos.
Tenemos calculado lo que nos va a costar y cómo lo vamos a presupuestar. Nosotros no haremos como CiU, que hace 4 años prometieron 30.000 nuevas plazas de guardería y sólo han construido 6.000. En los últimos años Cataluña ha ido perdiendo empuje económico y ha acumulado déficit social. Fíjese, según recientes datos estadísticos, Cataluña está en la cola de Europa en bienestar social.
Cataluña ha agotado hace ya tiempo las posibilidades y límites del modelo conservador de CiU que nos ha dirigido hasta ahora, el modelo del “ir pasando”. Se ha cubierto una etapa y ahora se abre otra, que será diferente, muy diferente.

P: Uno de sus lemas de campaña es “Barrios seguros, escuelas dignas”
R: Es un lema que se traduce en uno de mis principales compromisos. La decisión de rehabilitar determinados barrios de Cataluña, que se han ido degradando, es una medida clave para garantizar la convivencia y la cohesión social.
Cataluña está viviendo una transformación demográfica y social muy importante. En solo 7 años, más de 300.000 persones de todo el mundo han llegado para buscar una nueva oportunidad. La mayoría la están encontrando, pero esto conlleva masificación y la aparición de nuevos conflictos. Hay que actuar y hacerlo con eficacia y celeridad. La concentración masiva en determinados barrios puede hacer decaer la cohesión social si no se actúa con determinación. Se trata principalmente de barrios populares de zonas metropolitanas que habían recuperado su dignidad gracias al esfuerzo de todos: después de años de luchas sus equipamientos mejoraron y ahora ven como se van degradando poco a poco. Barrios con escuelas públicas que empiezan a ser demasiado conflictivas y con calles que pierden la seguridad.
Estos barrios, mayormente poblados por trabajadores, ven llegar a su escuela, a su parada de metro, a su escalera, unos problemas, una miseria que ellos ya habían superado hace mucho tiempo. Los cambios sociales que conlleva la inmigración son una problema de políticas. De políticas de urbanismo, de políticas de vivienda, de políticas de enseñanza y de políticas de bienestar. Nuestra propuesta es intervenir directamente en todas estas zonas con un plan de choque que hemos presupuestado en 540 millones de euros a ejecutar en los próximos 4 años. Se trata de una operación de envergadura, que requiere de muchas sinergias. Es una prioridad en la que se cruzan la política de vivienda y la política de integración.

P: ¿Podría explicar su propuesta de Euroregión mediterránea que tanto ha criticado el PP?
R:El PP no ha entendido nada, o no ha querido entenderlo. El objetivo de la propuesta de Euroregión es actuar como punto de conexión entre el Mediterráneo Occidental y el núcleo central de la Europa comunitaria. Para conseguir este objetivo, se propone formar, sin centralismos, una región europea de 17 millones de habitantes que enlace Montpellier, Toulouse, Zaragoza, Barcelona, Valencia y Palma de Mallorca. Se propone establecer y potenciar los vínculos de esta región con el País Vasco y con el sur de España, así como con la industria del norte de Italia, con Portugal y con el Magreb.
Se trata de una Euroregión económica, en el Pirineo y el Mediterráneo, un espacio de ordenación del territorio común, de promoción económica y de desarrollo de infraestructuras, que incluya en pie de igualdad a los 17 millones de ciudadanos de estas áreas. Esta Euroregión se sitúa entre las tres más pobladas de Europa, representa aproximadamente el 17% de la población conjunta de España y Francia, su PIB (2001) significa más del 14% del total de estos dos países y proporciona un volumen de ocupación por encima de los 7 millones de puestos de trabajo (un 18% del conjunto franco-español). Todo ello daría a los territorios que integran esta Euroregión la dimensión necesaria y la capacidad económica precisa para poder competir, en pie de igualdad, con otros territorios europeos en la era de la globalización.
En ámbitos abiertos, cada vez de mayor tamaño, se requiere ser más grande para competir. Esa es una verdad sin vuelta atrás. Por supuesto que esos esquemas en red no son excluyentes y permiten solapamientos interesantes, cada uno de sus territorios o regiones pueden participar en diversas alianzas o redes, sin duda no se trata de un tema identitario, aunque sin duda hay elementos compartidos que facilitarán la emergencia de la Euroregión. La cooperación transfronteriza que puede desarrollar esta Euroregión acentuará los factores de complementariedad, ya de por sí muy importantes, que existen entre sus territorios (en el terreno universitario, en especialización productiva, en disponibilidad de recursos e infraestructuras), y permitirá compartir y potenciar determinados objetivos estratégicos comunes. Estos objetivos se concretan en dos puntos básicos: por una parte, el interés fundamental de todas las regiones en impulsar un polo económico europeo de primera magnitud, que sea un factor de dinamización de cada una de ellas y las conecte sólidamente con el corazón económico de Europa; y por otra parte, impulsar las políticas y las infraestructuras apropiadas para mejorar la competitividad de todos estos territorios.

P: Hace poco, en una entrevista publicada en El País usted dijo que cuando habla de reforma del Estatuto habla más de eficacia que de patriotismo....
R:Efectivamente. Yo pongo el acento en que la evolución del Estado de las Autonomías tiene que ser en el sentido de la mejora de los servicios que afectan a la vida cotidiana de los ciudadanos. Tenemos plenas competencias en sanidad, educación... etc, pero para desarrollar bien estas competencias se necesitan recursos. Las reformas que aprobamos los socialistas en Santillana del Mar son reformas enfocadas al mejor funcionamiento de los servicios transferidos y eso se ha de reflejar en la vida cotidiana.

P: ¿Qué eligen los catalanes y catalanas en noviembre?
R: El próximo 16 de noviembre las ciudadanas y ciudadanos de Cataluña han de elegir entre dos direcciones diferentes, inequívocamente diferentes. No sólo de protagonistas, que también. No sólo de estilos, que también. No sólo de formas, que también. Me refiero a la diferencia profunda que existe entre la continuidad de un proyecto agotado, por mucho que la cara del piloto sea otra, y el cambio que representa un proyecto diferente, nuevo, que no arranca de la identidad nacional, sino completamente al revés: cohesión social que asegure el progreso económico y refuerce la identidad nacional. Y para que esto sea posible, se necesita un programa profundamente reformador en las políticas sociales.
Albert Pallejà



ENTREVISTA: Rafael Simancas


“El 26 de octubre nos jugamos la defensa de la democracia”

El pasado 25 de mayo, el Partido Socialista consiguió, en las elecciones a la Asamblea de Madrid, el mayor número de votos de la historia y el segundo mejor resultado en porcentaje de votos, sólo superado en unas décimas por el resultado conseguido en las primeras elecciones autonómicas del año 1983. Un gobierno decente y un programa en defensa de la democracia y de cambio político ofrece Rafael Simancas a los ciudadanos y ciudadanas de Madrid para las próximas elecciones en la Comunidad y, como nos dice en esta entrevista a El Socialista, “espero que el 26 de octubre se produzca una gran movilización ciudadana para defender lo más sagrado que tenemos los ciudadanos en un estado de derecho: nuestra capacidad de decidir nuestro propio futuro a través del voto”.

Pregunta: En estos meses ha utilizado el término un “gobierno decente” para explicar su idea del futuro gobierno.¿ Puede ampliarnos esa idea?

Respuesta: Un gobierno decente, es un gobierno que defiende la autonomía de los poderes democráticos frente a aquellos que pretenden secuestrar o comprar la política o a los políticos, para ponerlos al servicio de sus intereses. Un gobierno decente, es aquél que puede mirar a los ojos de los especuladores urbanísticos, sostenerles la mirada, y decirles: no, voy a trabajar por el interés general y no vais a seguir traficando con el suelo de Madrid a costa de condenar a toda una generación de jóvenes a no tener vivienda y a no tener expectativa de futuro. Un gobierno decente, es lo que votaron los ciudadanos el 25 de Mayo y lo que, estoy convencido, van a votar el 26 de octubre.

P: ¿Qué espera que pase el 26 de octubre, el día de las elecciones?
R: Espero que se produzca una gran movilización ciudadana para defender lo más sagrado que tenemos los ciudadanos en un Estado de Derecho, nuestra capacidad de decidir nuestro propio futuro a través del voto. Yo pienso que se va a producir una gran movilización ciudadana en defensa de la democracia, en defensa de un gobierno decente y también en defensa de la puesta en práctica del programa de gobierno por el que ya apostaron, mayoritariamente, el 25 de mayo.
Es un programa de cambio, por el que los ciudadanos apostaron el 25 de mayo. Aquel programa sigue estando más vigente que nunca, tenemos que mejorar la accesibilidad de la vivienda, tenemos que estabilizar y aportar calidad a los empleos, tenemos que ofrecer más seguridad en las calles, tenemos que mejorar el funcionamiento de los servicios públicos que atienden las necesidades más básicas de los ciudadanos, como la sanidad, la educación o la atención a nuestros mayores, etc. Es que hay que hacer lo que hay que hacer. Yo estoy convencido que se va a producir una gran movilización de los ciudadanos y que aquéllos que conspiraron, que urdieron contra la voluntad popular, se van a arrepentir.

P: Los jóvenes son uno de los sectores de la población que quizás se ha podido sentir más decepcionado con lo sucedido ¿Qué mensaje le transmitiría?
R: Me preocupa que buena parte de esos jóvenes, que apostaron por vez primera por participar en el sistema y por votar conforme a unos valores, valores sin duda progresistas, puedan sentir algún grado de frustración que les pueda llevar a la desmovilización, y yo les tengo que decir que el principal enemigo, la mayor amenaza de la juventud madrileña hoy, se llama abstención, que beneficia a quienes pisotean los votos de los jóvenes y de los mayores y a quienes no están dispuestos a aceptar un programa que rompa esa tenaza, que en estos momentos está generando dificultades a los jóvenes: la precariedad laboral y la accesibilidad a la vivienda. Los jóvenes tienen que apostar por su futuro y apostar por su futuro implica ir a votar el 26 de octubre y, desde luego, ir a votar conforme a los valores mayoritarios entre los jóvenes que, yo estoy convencido, son valores socialistas: la solidaridad, la igualdad, la libertad, la democracia.

P: ¿Cuáles son sus compromisos más importantes para esta campaña?
R: El Partido Socialista se va a presentar a estas elecciones con el mismo programa del 25 de mayo y hemos sintetizado nuestro programa, nuestra oferta a los madrileños, en diez grandes objetivos: reformas institucionales para reforzar el sistema democrático; lucha contra la especulación urbanística y un programa de viviendas sociales para mejorar el acceso a este bien básico, sobre todo a los más jóvenes; un pacto social por el empleo estable y de calidad; un plan director de seguridad ciudadana que aporte programas sociales de prevención y más presencia policial en las calles; un desarrollo económico no fundamentado en el ladrillo caro y en el sector de los servicios, sino en la potenciación de la industria, respetando el medio ambiente y sobre todo en la sociedad del conocimiento, en la formación de los trabajadores, en apoyo a los emprendedores. Apostamos, asimismo, por una educación pública de calidad para todas y todos, una sanidad sometida a los principios de la calidad, confort y cercanía, además de la igualdad de oportunidades, un programa de servicios sociales universalizado para todos los ciudadanos, porque todos a lo largo de la vida necesitamos de un trabajador o trabajadora social, de un servicio de calidad en este ámbito. También queremos a Madrid como capital de la creación y del disfrute de la cultura y, por último, la finalización de la red de transporte e infraestructuras que faciliten la calidad de vida de los ciudadanos.

P: En la lista que usted encabeza ha habido algunas incorporaciones ¿Qué aportan?
R: La candidatura es una candidatura fiable, honesta, capaz de sacar adelante nuestros compromisos. Está conformada, fundamentalmente, por el Grupo Parlamentario que en la Asamblea de Madrid ha sabido mantener la dignidad y ha realizado un buen trabajo, y está reforzada por algunos nombres que yo entiendo nos van a ayudar a cumplir nuestro programa. Con sensibilidad y eficacia, Matilde Fernández, ministra del gobierno de España, sindicalista, especialista en materia social; José Quintana, uno de los alcaldes más queridos y votados de España; Manuel Sánchez Cifuentes, secretario general de la Federación de Servicios Públicos (FSP-UGT) de Madrid, y experto en estrategias de calidad en los servicios públicos y Luis López Guerra, vicepresidente, que lo fue, del Tribu-nal Constitucional y un experto en democracia. Yo estoy convencido que si la lista del 25 de mayo, con dos excepciones, ya era buena y mereció la confianza de los ciudadanos, ésta lo es en mayor medida.

P: Ha hecho pública su declaración de bienes, ¿Qué ha pretendido con ello?
R: Los ciudadanos exigen, cada día más, transparencia, “bolsillos de cristal” en los cargos públicos. Creo que aquéllos que aspiramos a administrar los recursos públicos y los impuestos de los ciudadanos tenemos que ser absolutamente transparentes en nuestras actividades privadas, en nuestro patrimonio, en nuestras rentas. Por eso yo he hecho público todo mi patrimonio, por otra parte muy modesto.
Llama mucho la atención, preocupa bastante, el que Esperanza Aguirre, candidata del Partido Popular, no haga lo mismo, sigue escondiendo su patrimonio, sigue negando a los ciudadanos información sobre ese palacete con diez balcones y mil metros cuadrados que tiene en el centro de Madrid, sobre esas ocho o diez fincas que tiene a lo largo y ancho de España, sobre empresas dedicadas, al parecer, a la compra y venta de suelo en Madrid. Los ciudadanos merecen conocer el patrimonio de los cargos públicos. ¿Por qué Esperanza Aguirre esconde su patrimonio? Tendrá algo que ocultar, si no lo expondría ante todos los ciudadanos. Yo creo que debería ser una práctica cada vez más extendida en nuestra democracia.

P: Por último, ¿qué mensaje quiere transmitir a los militantes socialistas sobre estas elecciones?.
R: A los militantes socialistas de Madrid, sobre todo les diría que reconocemos, valoramos, agradecemos el trabajo que han desarrollado para ganar las elecciones del 25 de mayo. Tenéis que sentiros orgullosos porque la gente ha confiado en nosotros, primero por nuestros valores y también por nuestros equipos y por nuestro programa. Ahora es imprescindible un esfuerzo más, un esfuerzo añadido, sobre todo para invitar a nuestros simpatizantes a la participación electoral. Estas elecciones se van a jugar en el ámbito de la abstención. Ganará aquel partido político que consiga una mayor movilización de los suyos.
Yo invito a nuestros militantes y a nuestros simpatizantes a transmitir, una vez más, la importancia de lo que nos jugamos el 26 de octubre: la defensa de la democracia, un gobierno decente y los cambios que requiere esta sociedad para alcanzar el liderazgo en cuanto a crecimiento económico sostenido, justicia en lo social, equilibrio en lo territorial y sostenibilidad medio ambiental.

Vicente Palacios