Entrevista: José Luis Rodríguez Zapatero
José Luis Rodríguez Zapatero,
Presidente del Gobierno
Pondré todo mi esfuerzo
en no defraudar a los españoles
Pocos cambios de Gobierno, en España, han tenido tanta expectativa internacional como el que se produjo el fin de semana del 17 y 18 de abril pasado. En juego estaba el retiro de las tropas españolas de Irak, con todo lo que eso podía tener de aliciente para que otros países hicieran lo mismo. El triunfo electoral del PSOE en las elecciones generales del 14 de marzo pilló desprevenidos a muchos políticos de aquí y del exterior, pero no a uno: el actual Presidente del Gobierno y Secretario General del Partido Socialista, José Luis Rodríguez Zapatero. Él era el más convencido, cuando se convocaron las elecciones, del triunfo del Partido Socialista, más allá de las consideraciones que hacían algunos de los miembros de la dirección.
Los primeros días del nuevo Gobierno, el primero paritario (el mismo número de hombres que de mujeres al frente de los ministerios) de la historia de España han sido vibrantes y, para algunos algo vertiginosos. Al día siguiente de la toma de posesión el Presidente del Gobierno da la orden a su ministro de Defensa, José Bono, que había jurado su cargo esa misma mañana, 18 de abril, para que disponga el regreso a España de las tropas destacadas en Irak. La noticia conmociona a las cancillerías de los países con tropas en el país asolado por la guerra. Se abre así una semana de febril actividad diplomática para explicar la decisión a los aliados y a la opinión pública española, lo que no se puede hacer a satisfacción en el Parlamento hasta el martes 27 de abril, en un pleno extraordinario en el que todos los grupos políticos, menos el Partido Popular, apoyaron la decisión del Ejecutivo. Pero el cumplimiento de las promesas electorales no se quedó ahí, en el primer Consejo de Ministros ordinario se estudiaron las medidas de la Ley Integral contra la Violencia de Género, que pronto se mandará al Congreso de los Diputados. Y se anuncia la paralización de algunas de las medidas de la Ley Orgánica de Calidad de la Enseñanza y la búsqueda de un consenso para enviar una nueva ley al Parlamento.
En este escenario de vértigo, de puesta en marcha de una nueva Administración, El Socialista ha planteado varias preguntas al Presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, y estas son sus respuestas.
Pregunta: ¿Cuál fue su primer pensamiento al conocer el resultado electoral del pasado 14 de marzo?
Respuesta: Más que un pensamiento hablaría de emoción, una profunda emoción. Era una mezcla de sentimientos de alegría y de profunda responsabilidad. Fueron momentos de sensaciones cruzadas. Pensé en mi familia y pensé en la confianza que habían depositado en mí los ciudadanos. Bajé a la calle Ferraz, que estaba llena de gente, y nunca olvidaré lo que me decían los jóvenes: no nos falles. Y en ello pienso poner todo mi esfuerzo, en no defraudar a los españoles.
P: El 11 de marzo, España sufrió el atentado más bárbaro de su historia reciente, fueron asesinadas 192 personas de muchos países diferentes y alrededor de 1.500 ciudadanos fueron heridos, algunos de los cuales todavía están hospitalizados. ¿Cómo lo vivió?
R: Con horror, como el resto de los españoles, y con dolor. Sin comprender, porque no es posible hacerlo, cómo puede el odio y el fanatismo segar tantas vidas, tantos proyectos e ilusiones. Ese mismo día visité los hospitales donde estaban ingresadas las víctimas y en los que los familiares pasaban horas de una angustia tremenda.
Nunca olvidaré esas horas, pensé que fuera cual fuera el resultado del domingo siguiente tenía un compromiso: el de que no se sintieran solos. Finalicé aquella primera visita con la férrea voluntad de combatir el terrorismo como una prioridad fundamental.
combatir el terrorismo será una
prioridad fundamental
P: Los análisis que se han hecho de los resultados electorales han sido muy variados. Se han arrojado dudas sobre el resultado de las elecciones, incluso desde algunos sectores de la administración republicana de Estados Unidos. ¿Estaban ganadas las elecciones antes del 11 de marzo o, como dicen en algunos sectores del PP, se ganaron por el atentado?
R: Las trayectorias del Partido Popular y del Partido Socialista Obrero Español eran totalmente divergentes, desde mucho tiempo antes. La primera era descendente y la segunda ascendente. En la campaña se aceleraron las tendencias y el cruce de expectativas se produjo antes del desgraciado 11 de marzo. Por entonces, el PSOE se había situado por delante.
P: El Partido Popular se negó, al principio, a que se investigase lo acontecido en el 11-M pero, de repente anuncian que pedirán una Comisión de Investigación en el Congreso. ¿Era usted partidario de una Comisión de Investigación sobre los sucesos del 11-M y días posteriores?
R: Soy partidario de que los españoles conozcan lo que sucedió. Soy partidario de que ello sirva, antes que nada, para concienciar a la sociedad de que tenemos retos por delante, de que debemos afrontarlos con determinación y unidos, de que debemos incrementar el esfuerzo y los mecanismos para darles la respuesta adecuada.
P: La promesa estrella de las elecciones era la retirada de las tropas españolas de Irak, realizada múltiples veces antes del atentado de Atocha. Algunos, incluso, lo exhiben como prueba de que el PSOE no pensaba ganar las elecciones, porque era un compromiso no realizable. ¿Cuándo decidió, no tanto el momento cuanto las razones, dar la orden de regreso de las tropas españolas de Irak?
R: En cuanto tuve encima de la mesa los informes de los ministros de Defensa y Exteriores que corroboraban que Naciones Unidas no podía hacerse cargo de la situación de Irak a partir del 30 de junio. Siempre estuve en contra del envío de nuestras tropas. Hace mucho tiempo que afirmé que, de no cambiar el mandato jurídico internacional, regresarían. Cuando supe que los españoles nos encomendaban el Gobierno de la nación, encargué a quienes iban a asumir la responsabilidad de nuestra política exterior y de nuestra política de defensa, que confirmaran o no la viabilidad de que Naciones Unidas asumiera, en tiempo hábil, el control de la situación en ese país.
La fijación de la fecha obedeció ya a razones de estricta seguridad para las mismas.
P: La decisión no gustó en los sectores más reaccionarios de la administración estadounidense, pero ¿ha percibido que haya causado indignación o rechazo en sus contactos internacionales, algo que el Partido Popular dice que nos ha perjudicado, internacionalmente, perjudicando la imagen de España?
R: La mayor parte de las reacciones han sido de respeto o de comprensión. Cierto es, como no podía ser de otra forma, que en los Estados Unidos hubieran preferido otra decisión. Pero me he esforzado por reafirmar que nuestras relaciones son de amistad y de alianza, y creo sinceramente que los aliados son más firmes cuando las relaciones se basan en el mutuo respeto. La lealtad entre Gobiernos amigos no debe confundirse como sumisión.
el`no nos falles´
significa compromiso
y responsabilidad
P: Cuando era inminente la guerra en Irak las calles de las ciudades de España se llenaron de manifestantes contra la guerra. Usted estuvo en algunas de esas manifestaciones y le valió el apodo de pancartero, por parte del Gobierno de entonces.
La medida que acaba de adoptar ha sido apoyada por la mayoría de los españoles, según las encuestas, ¿piensa que siempre hay que decidir en la dirección de la opinión pública?
R: Ningún gobierno debe ir contra la opinión de los ciudadanos. Ese no es sólo un principio básico de mi concepción de la política, sino, en mi opinión, una característica misma de la política al comenzar el siglo XXI. También creo que si el Gobierno tiene una convicción ha de intentar hacer pedagogía política, trasladarla y explicarla a los ciudadanos, tratar de hacerse con el apoyo racional y convencido de los mismos. Pero jamás imponerla.
P: En muchos casos las promesas electorales no pasan de eso, pero usted ha insistido mucho en el valor de la palabra dada. ¿Las decisiones que ha tomado el nuevo Gobierno responden al programa electoral del PSOE?
R: Todas ellas. Son los compromisos que comprometí con los ciudadanos y dije y repito que lo que se dice se cumple. Advertí en la campaña electoral que las prioridades de mi programa no eran promesas para que se las llevara el viento. Di mi palabra de que las tropas regresarían si la ONU no podía asumir la dirección política y militar de la situación en Irak, di mi palabra de que la primera Ley que llevaría al Consejo de Ministros sería la Ley Integral contra la Violencia de Género y di mi palabra de que la educación pública sería otra prioridad inmediata. Y lo he cumplido.
P: Cumplida la promesa del regreso de las tropas, que colma el anhelo de la mayoría de los españoles, y es una decisión de gran repercusión en el ámbito internacional, ¿cuáles son las prioridades que se ha marcado en las próximas semanas y meses?
R: Un Gobierno es una acción política compartida y coordinada. He señalado que quiero un ritmo vivo en la acción del Gobierno, pero también me parece lógico que las ministras y los ministros se asienten en sus Departamentos, prioricen su acción, comparezcan ante el Parlamento, dialoguen con los otros grupos y activen los motores para alcanzar la velocidad de crucero.
Prefiero la consistencia a la velocidad, pero la primera requiere el mantenimiento de la segunda. Los problemas de la gente no admiten dilación.
P: En una reciente entrevista, concedida al periódico norteamericano, The New York Times, usted se ha confesado profundamente feminista y ha constituido el primer gobierno paritario de la historia de nuestro país. Pero, ¿qué significado tiene un Gobierno paritario, aparte de un mayor protagonismo de las mujeres?
R: Significa un compromiso con lo prometido, y un mensaje a toda la sociedad sobre la necesidad de caminar en esa dirección en todos los ámbitos de la misma. Pero también quiero subrayar que son miembros de mi Gobierno por su capacidad, por su excelente preparación, por su compromiso con las políticas que llevan a cabo y por su ilusión de aplicarlas en beneficio de toda la colectividad.
la lealtad entre gobiernos amigos no debe confundirse como sumisión
P: La anterior legislatura ha estado marcada por el anatema contra todo aquel que prometiese una reforma de la Constitución. El Partido Popular se había adueñado de la Carta Magna y sólo su visión de ella era la válida. En estos momentos el Partido Socialista ha propuesto varias reformas parciales de la Constitución. ¿Cree que serán posibles las reformas constitucionales, que conseguirá convencer a la dirección del Partido Popular o se harán sin ellos?
R: Las reformas constitucionales han de hacerse con el mayor consenso posible, más allá de los requerimientos cuantitativos imprescindibles. Tenemos tiempo por delante, y debemos tener debate y diálogo. Yo me empeñaré en ello.
Confío en el éxito final porque son reformas razonables, medidas, limitadas, que fortalecen la Constitución.
P: Era tradicional y casi una ley no escrita el conceder la gracia de los 100 días a los nuevos gobiernos, pero la oposición no le ha dado ni 100 días de respiro, ni 10, ¿usted se los va a dar o quiere valorar su actuación?
R: Son los españoles los que han de valorar la actuación de unos y de otros. Y son las exigencias de los españoles las que nos obligan a los dirigentes del país, por eso quiero de todos los miembros de mi Gobierno compromiso y dedicación desde el primer día.
P: Estamos a las puertas de unas nuevas elecciones, las europeas, que algunos quieren convertir en la segunda vuelta de las generales, pero ¿qué nos jugamos en realidad?
R: Son elecciones europeas, y nos jugamos la composición del Parlamento Europeo. Pero en ellas se deciden cosas de una gran importancia, porque de la orientación mayoritaria de ese Parlamento dependerá la orientación de las políticas europeas, y de que, como país, juguemos un papel más fuerte o menos en la determinación de las mismas.
Yo animo a todos los españoles a votar en la convicción de su importancia. Votar siempre es el mayor ejercicio de democracia, son los ciudadanos los que deciden con su voto que políticas se hacen, y en este caso se trata de algo muy importante para nuestro futuro como país. Nada más y nada menos que qué tipo de prioridades deben atenderse en Europa.
P: Uno de los problemas que tiene España en estos momentos en la política internacional, que es casi nacional, es el restaurar la relación con Europa, trabajar en la dirección de potenciar la Unión Europea. España había bloqueado, junto con Polonia, la aprobación de la nueva Constitución Europea. ¿Desbloquearla ahora va a suponer perder influencia o negociar otras compensaciones, como recuperar el número de diputados europeos que perdimos en Niza, las dobles mayorías, etc.?
R: Es abrir una nueva etapa en la construcción europea. Es dar un salto en la Europa política, la de los derechos y la de los ciudadanos. Es una respuesta necesaria y común, con independencia de los escenarios políticos de cada uno de los países.
Es pensar en Europa desde Europa, y no sólo desde cada una de sus partes. Y desde luego España reclamará la influencia que le corresponde.
P:Estamos celebrando los 125 años de la fundación del PSOE, ¿cómo debe ser el Partido del siglo XXI, qué está vigente de este partido centenario y qué hay que reformar para actualizarlo?
R: El PSOE es el partido con más historia de la vida política española por su fecha de nacimiento, pero es el más joven por la dimensión de sus ambiciones.
Tenemos a las puertas un Congreso para debatir sobre lo que es necesario variar, aunque ya anticipé el pasado dos de mayo en el acto de la Plaza de Vista Alegre que el partido debe hacer un permanente esfuerzo por estar abierto a toda la sociedad, por estar en permanente contacto con lo que piensan y sienten los ciudadanos. Ese debe ser nuestro objetivo.
P: El Partido ha vivido todas las situaciones políticas desde su fundación. Ha vivido dictaduras, persecuciones a sus afiliados y asesinatos, guerras y revoluciones, dentro y fuera de nuestro país...
Usted habló en el acto de Vista Alegre de la añada del 82, ¿estamos ante la continuidad de la labor de los gobiernos socialistas del 82 al 96 u ofrecemos un nuevo proyecto a la sociedad española?
R: Todo en la vida es una mezcla de cambio y de continuidad. Se construye sobre lo ya alcanzado, se reforma lo que no funciona. Nuestro partido es un partido constructor y mi Gobierno lo es también. Pero no podríamos aspirar a lo que queremos hacer en los próximos años si no partiéramos de lo que se hizo entre 1982 y 1996, y, por qué no admitirlo con normalidad, de las cosas buenas que consiguió el Gobierno del Partido Popular.
Ahora bien, el proyecto es nuevo porque nuevos son los problemas a los que hay que atender, y porque nuevas son, en su mayoría, las personas encargadas de resolverlos.
P: Los años del gobierno del Partido Popular, sobre todo los últimos cuatro, se han caracterizado por una serie de leyes y decisiones que han tenido la contestación de la gente en la calle. ¿Cuál es la peor herencia de los ocho años de Gobierno del PP?
R: Sin duda alguna, los modos de gobernar, la tensión inducida a la sociedad española en muy diversos temas, la crispación como forma de comportarse en la competición política democrática, el desprecio al adversario, la ignorancia de los deseos de la gente.
P: Parece que las acusaciones que le hacían a usted en la campaña electoral (le llamaron desleal y radical) persisten. ¿Realmente quiere destruir al PP como dicen Mayor Oreja y Aznar? No parece que sea usted un líder del partido del odio, no parece el suyo un discurso crispado...
R: Si hay algo que desterrar de la vida política española es precisamente el odio y sería deseable que los políticos no empleáramos ese tipo de palabras. Yo desde luego nunca utilizaré esos términos para hablar de ninguna formación política. Desde que fui elegido Secretario General del PSOE en julio del año 2.000 he luchado por dignificar la política, por desterrar la crispación y la intolerancia. El legítimo debate de ideas jamás debe plantearse en esos términos.
Siempre he respetado al Partido Popular y a sus dirigentes, porque considero que es un partido imprescindible en la vida política española y, por encima de todo, porque representa a muchos ciudadanos. Dije que respetaría a mi antecesor y creo estar haciéndolo. Lo mismo hago y haré con el PP.
P: Las manifestaciones de la noche electoral estaban un poco ensombrecidas por los acontecimientos de los días anteriores, pero la gente que le recibió a usted con alegría ante la sede de Ferraz, sobre todo los jóvenes, le pidieron que no les fallara. ¿Qué significa para usted el no nos falles?
R: Compromiso y responsabilidad. Muchísimos ciudadanos votaron con esperanza e ilusión el pasado 14 de marzo, querían un cambio y trabajaré, con toda la capacidad de la que sea capaz, para no defraudarles.
Joaquín Tagar
