Entrevista: Patxi López

Patxi López

“Quiero una Euskadi de
ciudadanos libres e iguales”

Para los socialistas de siempre, los que dejaron su vida a jirones en la represión del régimen, esos que nadie veía durante el franquismo porque estaban en los cementerios o en las cárceles, Patxi era el hijo de “Lalo” Eduardo López Albizu, unos de los dirigentes históricos que mantuvo viva la llama del socialismo en España, en los años difíciles. Hoy su hijo es el candidato socialista a presidir el Gobierno de Euskadi. Mamó el socialismo y el amor por la libertad desde su nacimiento en el año 1959, en el seno de una familia obrera, en Portugalete, Bizkaia. Con 16 años ingresa en las Juventudes Socialistas y desde entonces ha recorrido todos los escalones de la militancia política en el Partido Socialista de Euskadi. Estas son las preguntas que ha formulado El Socialista y sus respuestas.

Pregunta: ¿Qué nos jugamos el próximo día 17 de abril en el País Vasco, y en España, que se juegan los ciudadanos?.

Respuesta: Los ciudadanos vascos tienen que optar entre el soberanismo independentista, que coincide en el fondo con el continuismo del PP, pues ambos pretenden seguir instalados en su particular trinchera, y la propuesta socialista de búsqueda de un entendimiento en torno a un proyecto de país que logre un amplio consenso entre los vascos. Un consenso en materia de Reforma Estatutaria que supere al logrado por el Estatuto de Gernika y un consenso que haga posible la paz. Esta propuesta contribuirá, de manera decisiva, a dotar de una mayor estabilidad institucional a la España de las Autonomías, de ahí la importancia de las elecciones vascas para el conjunto del país.

P: ¿Se conforma con que pierda la mayoría absoluta el actual gobierno o su objetivo es ofrecer una alternativa real de Gobierno a los ciudadanos vascos?

R: Hasta hoy sólo nosotros estamos apostando por el entendimiento. Sólo un apoyo electoral amplio a nuestras posiciones obligará a los demás a abandonar sus pretensiones secesionistas ó su inmovilismo. Tenemos sin embargo una certeza, sabemos que una mayoría de vascos, de muy diferente signo político, ansían que el próximo gobierno vasco sustituya la política de confrontación por una política de reconciliación. Por lo tanto tenemos ante nosotros la tarea de lograr que esa mayoría identifique sus ansias con nuestro proyecto. No nos agobia el logro de una suma de siglas que alcance la mayoría absoluta, sino la obtención de un apoyo suficiente que obligue a los demás a encontrarnos en torno a un proyecto a cuyo liderazgo aspiramos.

P: ¿Qué ofrece a los ciudadanos del País Vasco el Partidos Socialista para solucionar los problemas que afectan a los ciudadanos? Hablemos primero de la filosofía general, de la actitud de un partido centenario que nunca se ha encogido en Euskadi.

R: A partir del 17 de abril, se abrirá un nuevo ciclo en la política vasca. Tras 25 años de hegemonía del nacionalismo, el terrorismo sigue presente en nuestra vida cotidiana, se ha roto el pacto estatutario sustituyéndolo por un proyecto soberanista que arrincona a la mitad del país, segregando a sus habitantes entre ciudadanos y nacionales, y la economía se resiente bajo el efecto de la incertidumbre política. Los socialistas proponemos la vuelta al Pacto para trabajar todos de manera activa por la paz y en paralelo para dotar a Euskadi de un proyecto de país compartido por una amplia mayoría de vascos. Yo quiero una Euskadi de ciudadanos libres e iguales, una Euskadi en la que desaparezca esa dialéctica nefasta de “quién es más vasco que quién”, una Euskadi en la que todos seamos igualmente vascos con independencia de nuestras respectivas adscripciones ideológicas.

P: Entremos en los detalles: ¿Es posible acabar con la violencia? ¿Cómo?

R: Estamos acabando con la violencia. Es evidente que la actividad de ETA y su entorno han decrecido de manera considerable y también sabemos que la cultura que legitima la violencia se bate en retirada incluso dentro del mundo radical. Estos resultados han sido posibles gracias al Pacto por las libertades, promovido en su día por nuestro Presidente, a la actuación del conjunto de instancias que conforman el Estado de Derecho y a pesar de la oposición frontal del conjunto del nacionalismo. Esto nos sitúa a todos en un nuevo contexto. Por eso mi primera propuesta como lehendakari será la constitución de una Mesa para la Paz y la Reconciliación que trabaje para crear un estado de conciencia lo más amplio posible para exigir a ETA que abandone definitivamente las armas. Pero tampoco así llegaríamos al fin del proceso. La violencia ha dejado muchas secuelas y los vascos vamos a tener que desarrollar un amplio proceso de reconciliación para superarlas. Esta es en mi opinión, la única vía para empezar a aproximarnos a la paz y mi ambición es conseguirla.

P: ¿Estamos hoy en peores condiciones que en las últimas elecciones, y no me refiero a los socialistas solamente, sino a todos los partidos? ¿Se ha enrarecido el clima de convivencia?

R: La fuerte presión terrorista después de Lizarra, la incapacidad de Ibarretxe para reabrir la Mesa de Ajuría Enea y la política antinacionalista de Aznar, acabaron configurando un cuadro de ruptura entre las fuerzas democráticas. El triunfo socialista el 14-M y el talante desplegado por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero han sido un balón de oxígeno para la política vasca que nadie discute en la sociedad vasca. No es autosatisfacción partidaria decir que aquí en Euskadi la sensación de alivio fue general. No obstante, estamos lejos de recuperar en la política el espacio de confianza entre los partidos que el país requiere y los ciudadanos nos lo están exigiendo. La recuperación de ese estado de confianza básico es el punto de partida de mi proyecto.

P: En estos días se sigue insistiendo, desde determinados sectores del nacionalismo incluso algunos socialistas, en la conveniencia de la participación de Batasuna en las elecciones. ¿Qué condiciones tendrían que darse para que eso fuese posible?

R: A Batasuna se le exigen los mismos requisitos que a cualquier otro partido político para concurrir a estas elecciones. Podrán defender su proyecto, al igual que los demás, cuando estén en disposición de asumir que en democracia no cabe la violencia.

P: El plan Ibarretxe parece que volverá a ser el gran debate en la próxima legislatura si gana la coalición que gobierna. ¿Eso puede ser un obstáculo insalvable en el necesario diálogo de las fuerzas políticas?

R: Como ya adelantó el portavoz del PNV en el Congreso, Josu Ercoreca, el PNV sólo cambiará si la coalición de Gobierno pierde las elecciones. Uno de los problemas que ha creado Ibarretxe con su tozudez es que ha dejado sin margen de maniobra a su propio partido. Sobre la base de su plan no hay margen para nadie y sería un gran error que trasladara a los vascos un problema que él no ha sabido resolver. Por eso confío en que los vascos le adelanten su “no” en estas elecciones y ponga su futuro en manos de quienes siempre hemos sabido que Euskadi es de todos y no sólo de los nacionalistas

P: La violencia es un hecho que lo envuelve todo en Euskadi, pero hay otras cosas, la gente tiene necesidades de educación, de sanidad, de bienestar...¿Cuáles son los planteamientos de los socialistas en estos ámbitos?

R: Los socialistas concebimos el autogobierno como un instrumento al servicio del bienestar de los ciudadanos. Estos últimos años el gobierno nacionalista se ha prodigado en el autobombo sobre su supuesta eficacia comparativa en la gestión: los vascos, por el hecho de serlo, lo hacemos mejor, esta era la consigna política. Ahora resulta que para los sindicatos médicos nuestra sanidad pública deja mucho que desear, la escuela pública da una menor cobertura de escolaridad que en otras comunidades autónomas, nuestra Universidad está muy lejos de ser puntera en España y sólo lideramos el ranking de la vivienda más cara. Estas tareas y otras nos esperan y serán nuestras prioridades, como lo fueron cuando estuvimos en los gobiernos de Ardanza.

P: El empleo es muy precario en muchos de los sectores de la vida laboral, sobre todo entre los jóvenes. ¿Esto es inevitable, es un signo de los tiempos de servidumbre de la globalización o hay alternativas a esa situación?

R: El empleo precario alcanza cotas insoportables en Euskadi. Es mi intención proponer de forma inmediata la elaboración de un Pacto por el Empleo, entre sindicatos y patronal, con el fin de ir reduciendo la cuota de temporalidad hoy existente. También me preocupa la fuga de jóvenes cualificados a otras comunidades, preferentemente Madrid, en busca de un empleo. Mientras el nacionalismo demoniza Madrid, los jóvenes vascos se van allí a buscar lo que el PNV no les ofrece aquí en casa.

P: ¿El ser hijo de un histórico del socialismo vasco tiene servidumbres o da privilegios?

R: Ni una cosa ni otra. En todo caso, me sirvió para tomar conciencia política desde muy joven, y para asumir compromisos personales en sintonía con la tradición socialista que yo vivía en casa y en el entorno familiar y de amigos más cercano.

P: A veces se critica a los socialistas por las diferentes voces que se escuchan y las distintas posiciones que se defienden. ¿Prefiere la unanimidad o el debate?

R: Este partido siempre fue plural y hoy somos el producto de una convergencia entre el PSE y Euskadiko Ezquerra. Esto nos da una ventaja, ya que nos asemeja más a la pluralidad que hoy existe en la sociedad vasca y además es compatible con la cohesión del Partido como se pudo constatar en la Conferencia Política que acabamos de celebrar y de la que ha salido un partido unido y con la ilusión de triunfar el 17 de Abril.

P: Si la sociedad es plural y diversa, también la del País Vasco, ¿por qué es tan difícil el diálogo en estos momentos?

R: Los nacionalistas han dado la espalda a dicha pluralidad. En realidad se trata de la pretensión del PNV de ensanchar su hegemonía dentro del nacionalismo, radicalizando su discurso y su acción política. Por otro lado, ETA le puede ayudar en este empeño sino comprende que su práctica terrorista puede acabar reduciendo a Batasuna a un grupo residual. Pero todo ello no deja de ser una ensoñación en una sociedad como la vasca, en la que la mayoría de los ciudadanos desean seguir en España. Yo confío en que en estas elecciones los ciudadanos entiendan que lo que esta en juego es la continuidad del proyecto de Euskadi dentro de España y decidan romper esta dinámica con su voto.

P: ¿Siente que ha traicionado algunos principios, como piensan algunos, o que la traición está en otros que defendían posiciones personales?

R:Los socialistas vascos siempre hemos trabajado por el entendimiento en Euskadi. Nos avala una trayectoria muy larga y episodios que en nuestra historia son coyunturales no pueden ser argumentados como si formaran parte de nuestro ideario nuclear. La política vasca se ha complicado estos últimos años porque quienes gobernaban aquí y en España la condujeron al desencuentro total. Los socialistas vascos de hoy, no nos reconocemos en esa dinámica. Más aún, queremos romperla y confío en que estas elecciones sirvan a tal fin.

P: ¿Hablar con los terroristas? ¿Cuándo, cómo y para qué?

R: Yo sólo hablaré con los representantes de los partidos democráticos. Con el terrorismo no se habla, sólo se le combate desde el Estado de Derecho. Si ETA abandona las armas estaremos en otro escenario.

P: ¿Hay esperanza en esta sociedad de que todos vuelvan a caminar juntos en claras posiciones de rechazo a los asesinos?

R:Como le señalaba antes, mi primera intención es convocar a todas las fuerzas democráticas a una Mesa por la Paz y la Reconciliación. Yo me comprometo a hacerlo, lo que me sorprende es que quién lleva dos legislaturas gobernando no se lo plantee a los ciudadanos. ¿Será que no vivimos en el mismo país, en un país en el que muchos ciudadanos viven amenazados por no ser nacionalistas ó siéndolo ejercen una actividad empresarial ó profesional?

P: ¿Un nuevo Estatuto puede contribuir a la pacificación de Euskadi?

R: Entiendo que si, en la medida en que sólo puede ser fruto de un amplio consenso de las fuerzas políticas y organizaciones sociales, y tal consenso quiere decir que estamos ante un escenario diferente al que nos ha venido dibujando Ibarretxe. Hoy en Euskadi todos necesitamos un escenario diferente.

P: ¿Con qué planteamientos básicos?

R: Aunque algunos se empeñen, los socialistas no hemos elaborado un plan López. Sencillamente hemos avanzado unas Bases de Reforma que contienen: un balance del desarrollo estatutario, una propuesta de completar los bloques competenciales con el fin de lograr una mayor eficacia en la gestión (subsidiariedad), completar el desarrollo estatutario en materia de Seguridad Social y empleo, respetando el principio de solidaridad y por lo tanto sin romper la Caja Única, abrir cauces de participación en la conformación de la voluntad comunitaria, otro tanto en lo que se refiere a los organismos del Estado y residenciar en la administración autónoma las competencias de ejecución. En resumen, planteamos el desarrollo pleno del Estatuto vigente y unas mejoras que den una mayor eficacia al autogobierno dentro del más escrupuloso respeto a la Constitución. Pero, en todo caso, se trata de unas bases para negociar y aportar nuestra posición a la búsqueda de un consenso.

P: ¿Se ve lehendakari? ¿Cuáles serían sus primeras medidas, los primeros pasos de su gobierno?

R: Yo sé que Euskadi necesita romper con el soberanismo sin salida y con el continuismo estéril. Euskadi pide a gritos Cambio y Acuerdo. Hasta ahora sólo yo lo propongo. Mis primeras medidas de gobierno serán: la constitución de una Mesa por la Paz y la Reconciliación, la constitución en el Parlamento de una Ponencia para la Reforma Estatutaria, un llamamiento al diálogo social entre sindicatos y patronal y, en este marco, como prioridad la elaboración de un Pacto por el Empleo que ataje la precariedad.

P: ¿Qué está dispuesto a pagar por el fin de la violencia?

R: Si ETA abandona las armas, la Mesa será el escenario en que todos juntos consensuaremos el escenario de reconciliación. La reconciliación no tiene precio, sólo necesita del acuerdo

P: ¿Ese día puede estar cerca?

R:Yo no hago predicciones, tan sólo adelanto mi compromiso de que la paz será mi primera tarea como lehendakari.



Joaquín Tagar