|
Entrevista:Pedro Solbes Vicepresidente segundo del Gobierno y Ministro de Economía y Hacienda “La solidaridad territorial hay que
Pregunta: Buena situación económica, pero el petróleo cotizando a más de 60 dólares el barril... y la gasolina a un euro, lo que afecta mucho al bolsillo de los ciudadanos... Respuesta: Tradicionalmente las subidas del precio del petróleo han tenido un impacto muy negativo en términos de crecimiento, incluso, cualquier estudio económico nos dice que la subida de un determinado porcentaje de dólares, siempre tiene un impacto de 2 ó 3 décimas en crecimiento. Lo que vemos hoy en la situación española es que el crecimiento sigue alto, pero tampoco la inflación ha subido excesivamente a pesar de la incidencia del precio del petróleo. Posiblemente hay algunos factores como que somos menos sensibles al petróleo y ello a pesar de no haber prestado excesiva atención al consumo energético, somos de los países que consumen más energía en Europa, y que los efectos de segunda vuelta, de momento, no se han producido. Sin embargo este es un riesgo potencial y tenemos que seguirlo con mucho detalle porque, al final, estos precios tan altos, antes o después, tendrán un impacto en nuestra economía europea. P: La subida del petróleo parece que tampoco está afectando mucho a las bolsas, pero un acto terrorista sí, como el reciente atentado de Londres... R: Sin duda, porque la inversión se basa siempre en la idea de unos comportamientos previsibles de una cierta certidumbre. El empresario, el inversor apuesta sobre la base de variables que conoce, se puede equivocar en dar mayor peso a una u otra, por eso unos ganan y otros pierden, pero lo que no cabe duda es que tiene que conocer los datos de partida. Acontecimientos como el producido en Londres son absolutamente excepcionales y con impactos difíciles de conocer, en todo caso, es algo enormemente negativo para todos. P: Hasta dónde podemos aguantar el precio del petróleo, el precio de la energía y, sobre todo, ¿por qué las compañías y los gobiernos no están trabajando más en la búsqueda de energías alternativas? R: Creo que estamos permanentemente en una búsqueda de energías alternativas, lo que sucede es que cada una de las energías alternativas que se plantean tienen dificultades de una u otra naturaleza. En el caso de las renovables porque su dimensión en producción es relativamente reducida, en el caso de la energía atómica que es la energía que se debate, todos conocemos cuales son sus riesgos y la no solución del problema de los residuos es un tema absolutamente fundamental. En definitiva nos acabamos centrando en combustibles fósiles, especialmente petróleo y gas. En la medida en que se producen algunos cuellos de botella en el refino y transporte del petróleo, que también inciden en el precio, podríamos esperar que, a medio plazo, el petróleo puede ir algo a la baja pero es muy difícil saberlo, sobre todo, si la demanda sigue en los niveles actuales. P: El Plan de ahorro de Energía, ¿va en la línea de contener el gasto en este sector? R: Va en la línea, sobre todo, de consumir menos. Durante estos años, con petróleo barato, se optó por no prestar especial atención a la reducción de la unidad de energía o de consumo de energía por unidad de producto y ello ha dado como resultado que somos uno de los países que más ha crecido en consumo energético por unidad de producto. Eso es malo porque tiene impacto en CO2, pero también porque nuestra factura energética es mayor. Y es malo, porque cualquier subida en el precio del petróleo nos hace ser menos competitivos. Esa es la razón por la que es absolutamente imprescindible prestar muchísima más atención a todo lo que está vinculado a la reducción del consumo de energía y del consumo del petróleo. P: Algunas entidades de ahorro hablan de un crecimiento superior al 3 y medio por ciento para el próximo año, ¿hay algunos desequilibrios en la economía española, como el déficit exterior, que podrían limitar este crecimiento? R: Primero, las previsiones de crecimiento en este momento están en el 3,2, 3,3%, y la tendencia no parece que se desacelere, sino que sigue subiendo. Es cierto que ese crecimiento se basa en una serie de factores que, en el momento actual, debemos considerar como no sostenibles, por ejemplo la construcción, la inmigración; son hechos que no podemos pensar que siempre van a ser así. Nuestro consumo privado es muy alto, el endeudamiento de las familias que mantiene la construcción es alto ya también, por lo tanto eso debería ir reduciéndose. El crecimiento muy intenso, sobre todo en estos últimos años, se explica por más gente que trabaja y sólo un 20% por el incremento de la productividad. Si ese es el modelo debemos pensar que nuestro crecimiento se va a ver reducido porque cada vez habrá menos incremento de gente que trabaja y si la productividad no aumenta, tendremos dificultades.
P: La clave para nuestra economía,¿es el valor añadido? R: El secreto está en el valor añadido. El sistema es muy simple, por decirlo de una forma muy elemental para que todos lo entiendan, no se puede cobrar un sueldo de informático siendo herrero, es decir, el que es herrero tiene que cobrar sueldo de herrero y el que es informático sueldo de informático. Muchas veces creemos que el nivel de vida trae consigo, necesariamente, el incremento del nivel de vida de todos, lo que es cierto, pero es imprescindible que nos pongamos al día en términos de educación y formación para ser más eficientes. P: En los próximos meses la UE tendrá que llegar a un acuerdo sobre el presupuesto, ¿que posibilidades tenemos de seguir recibiendo ayudas ahora que nuestro nivel de vida es muy alto con relación a otros socios y que estamos creciendo por encima de la media comunitaria? R: Se habla con mucha frecuencia de que España pierde fondos que vienen de Bruselas y es una expresión absolutamente incorrecta. Nadie pierde nada, hay unas normas según las cuales, cuando se cumplen las condiciones, se tiene derecho a recibir recursos y cuando no se cumplen no se tiene derecho. Los recursos se nos dan para mejorar nuestro nivel de vida, para que alcancemos cierto nivel de vida. Ese nivel de vida, respecto a la media comunitaria, lo hemos alcanzado y, en consecuencia, es totalmente injusto que digamos ahora que no somos solidarios con los que han sido solidarios con nosotros. A nosotros se nos ha ayudado para mejorar nuestro nivel de vida y hemos alcanzado un nivel equivalente a la media y nuestras regiones un nivel por encima del 75% de la media comunitaria. Parece bastante razonable que nos digan: usted paga más porque es más rico, pero no es necesario que reciba tanto como recibía antes. Vamos a seguir recibiendo fondos en aquellas regiones y casos en que se estime oportuno. Nuestro problema deriva de que la caída es muy rápida y, en consecuencia, hay que establecer procesos de transición que permitan que esa caída sea más lenta. Sobre todo porque, en algún caso concreto, es el Fondo de Cohesión pero también en alguna región, el que superemos ciertos niveles de renta es consecuencia de la ampliación de la UE, por lo tanto hay un factor nuevo que tiene que tomarse en consideración. Creo que tenemos que ser coherentes con las posiciones que siempre hemos mantenido, debemos defender la política de cohesión, debemos defender que, lógicamente, nosotros con niveles de riqueza mayores recibiremos menos y tendremos que aportar a otros socios europeos pero, al mismo tiempo, hay que buscar un sistema de transición para pasar de una situación a otra que nos permita hacerlo sin excesivos traumas. P: ¿No es el momento ya, en aras de una mayor integración, de plantear más aportación, en términos de porcentaje, al presupuesto comunitario? R: Esa es la tesis que defendemos los países que estamos más a favor de los procesos de integración, pero no es una posición unánime. Países como Reino Unido han sido muy reacios a dar recursos porque consideraban que no es necesaria alguna de las políticas que tenemos, no eran muy favorables a la política agrícola e incluso a la política de cohesión o fondos estructurales y les plantean dudas con respecto a su configuración actual. El problema es que algunos países, especialmente los contribuyentes netos, han tomado la decisión de no aportar más recursos al presupuesto comunitario que el 1% y la gran batalla se ha producido entre el 1,24 que proponía la Comisión y que nosotros considerábamos que era la cifra razonable para las ambiciones comunitarias. Al final la presidencia luxemburguesa planteo una situación intermedia del 1,06% y eso también nos afecta desde el punto de vista de los fondos que recibimos. P: ¿El ciudadano notará esa pérdida de fondos? R: La lógica comunitaria implica que se reducen las transferencias de recursos cuando tienes un determinado nivel de renta y se da por supuesto que con ese nivel de renta corresponde a las autoridades nacionales fijar sus prioridades de gasto. A partir del 2007 el Gobierno tendrá que decidir cuánto dinero de los presupuestos quiere poner para infraestructuras y cuánto dinero para otras cosas. Queremos tener impuestos más altos o más bajos, queremos mayores o menores ingresos, los gastamos de una forma o de otra, esas serán decisiones más nacionales. P: Hablando de presupuestos, ¿cuáles son las líneas maestras, las prioridades para el presupuesto del año próximo? R: En estos momentos estamos trabajando sobre una idea que ya se ha aprobado en el Congreso que es el incremento del techo de gasto con un crecimiento nominal de la economía previsto del 6,6%; pensamos en un techo de gasto del 7,6%, con unos ingresos que se situarían alrededor del 9% respecto al presupuesto inicial. Y las prioridades en las que estamos trabajando no son muy distintas de las del pasado año. Todo aquello que mejore la productividad de la economía y eso quiere decir más dinero para I+D, más dinero para infraestructuras, más dinero para becas y educación. Al mismo tiempo hay elementos de protección social adicional, mínimos: dependencia, inmigración y, por supuesto, el tercer gran elemento es un esfuerzo adicional en ayuda al desarrollo. Todos esos elementos hay que incluirlos en nuestras prioridades presupuestarias y creo que seremos capaces de hacerlo. P: ¿Hablamos de gasto social o de inversión social? R: Hay gasto social y hay inversión social. Hay elementos que son de mantenimiento, por ejemplo, del nivel de renta, pensiones, estoy pensando en dependencia o en gastos de naturaleza social que hay que hacer y que una sociedad, a nuestros niveles de riqueza, tiene necesariamente que mantener en servicios, y hay otros elementos que tienen signo de inversión social, la más clara es la educación y la formación, también es una inversión social la medicina, la sanidad que nos permite que el aparato productivo funcione mejor y de forma más eficiente. P: ¿Tienen repercusión económica algunas leyes, que suponen ampliación de derechos, que el Gobierno está poniendo en marcha? R: Todas las normas que se han adoptado durante este período las hemos intentado estudiar de forma muy cuidadosa, definir muy bien cuáles son los derechos que se generan y yo diría que, a diferencia con pasados gobiernos, hemos recogido sus repercusiones presupuestarias. Nos hemos encontrado con demasiadas leyes, estoy pensando en las ampliaciones de la ley de educación, problemas como el Prestige, o todo lo vinculado al agua, con los compromisos pero sin el dinero. Ahora lo que intentamos es que esas cosas no se vuelvan a repetir y cada ley que ponemos en marcha, intentamos poner su habilitación presupuestaria para que no haya problemas de esa naturaleza. P: Leyes como la integral de la violencia contra las mujeres o la reforma del Código Civil sobre matrimonios entre personas del mismo sexo, ¿tienen una repercusión económica? R: Siempre hay una implicación económica, no necesariamente fuerte. En el caso de la violencia contra la mujer, lógicamente, lo que se necesitan son más recursos en Justicia y en Interior pero también más apoyo y más sensibilidad, que no son elementos tan económicos, pero necesarios como educación, atención médica, etc. que también tienen dotación. P: ¿Todavía está usted viviendo de las rentas del Sr. Rato, según dice la derecha? R: No, no... yo estoy viviendo de las rentas del Sr. Solbes. Creo que el período del Gobierno anterior hubo una coincidencia de factores que no se van a volver a repetir nunca y que han permitido estar en una situación muy cómoda estos años: se entra en el euro con un tipo de cambio cómodo, eso trae consigo una reducción de tipos de interés, hay unas transferencias de recursos comunitarios realmente excepcionales, se entra en el gobierno después de un saneamiento, que se lleva a cabo en el aparato productivo después de las crisis del 91 y el 93, al mismo tiempo hay unos procesos de privatización masivos con una recepción de recursos, cae el precio del petróleo y todo esto trae consigo un momento muy positivo en la economía española que ha durado estos 8 años. P: Entre esos retos está el acuerdo para la reforma laboral? R: Sí. P: Va a ser posible el acuerdo y si no lo hay, ¿actuará el Gobierno? R: ¡Ojalá lo haya! En el mercado laboral lo optimo sería un acuerdo entre empresarios y trabajadores. Si no hay acuerdo, lógicamente, el Gobierno siempre tiene un margen para decidir pero ese es un tema que, de momento, no está planteado. P: La financiación autonómica ¿se presenta como un duro debate entre el Gobierno y las autonomías o algunas autonomías? R: La idea de partida sobre la que estamos trabajando es muy simple. Tradicionalmente el Estado recibía todos los ingresos y llevaba a cabo todos los gastos. La puesta en marcha del estado autonómico supuso un sistema en el que se transfieren progresivamente políticas a las Comunidades Autónomas, es decir, gasto y se transfiere mucho menos ingreso y capacidad de ingreso. Eso trae consigo una disfunción, que es que en la medida en que quien gasta no tiene la responsabilidad del ingreso, tampoco tiene la capacidad de gastar... P: Se dispara con pólvora ajena... R: Es más fácil pedir dinero que tomar medidas que me permitan controlar mejor mi gasto. Creo que en este momento, dada la estructura del estado, de pensar que los problemas de las Comunidades Autónomas y de las Corporaciones Locales, que son casi tres veces el Estado, los vamos a poder resolver con los recursos del Estado no es razonable. La otra forma que se plantea es cómo usted tiene más capacidad normativa que yo, lo cual es cierto, suba usted sus impuestos y trasládeme a mi los recursos. Nosotros pensamos que es mejor fórmula: voy a darle a usted capacidad fiscal de la mía (Estado) y si lo considera necesario suba usted (Autonomía) sus impuestos para pagar sus gastos. P: Algunas autonomías están planteando una limitación de la solidaridad. R: El concepto de solidaridad es básico y fundamental y hay que mantenerlo a toda costa. ¿Cuál es el nivel de solidaridad que queremos establecer? ¿Y ese nivel permanente tiene que ser siempre el mismo? Tenemos muestras de todo tipo. Hablábamos antes de la solidaridad en términos europeos, y en Europa el sistema está muy bien establecido: cuando tu nivel de renta está por encima del 90% de la renta media ya no recibes fondos de cohesión, cuando tus regiones están por encima del 75% de la renta media ya no recibes fondos estructurales. En el sistema español hay comunidades que consideran que la solidaridad, dado nuestro actual nivel de renta, puede ser excesiva y hay comunidades que consideran que es la razonable. Ese es el debate que está encima de la mesa y yo creo que solidaridad tiene que haber y hay que analizar muy bien toda la argumentación de unos y otros e intentar poner en marcha un sistema que nos permita seguir trabajando bien entre todos en el futuro, como se ha hecho hasta ahora. P: Pero la solidaridad, dentro de un país, ¿no es una cuestión de ciudadanía? R: La solidaridad dentro de un país tiene que ir ligada a la ciudadanía, hay elementos de solidaridad que son intocables, por ejemplo, la progresividad del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas: quien es más rico, viva donde viva, debe pagar más y quien es más pobre que recibe los servicios por parte del Estado los debe recibir de forma parecida, con independencia de lo que haya aportado. Hay otros elementos de solidaridad, por eso nosotros insistimos siempre, incluso en la unidad de mercado, que son muy importantes. Por ejemplo, el Impuesto de Sociedades, no es un elemento que se territorialice: tiene una base física pero sus ingresos provienen de actividades en todo el territorio; el Impuesto del Valor Añadido, no debería ser territorializable o no debería existir, por lo menos, capacidad normativa porque ese impuesto lo que nos va a garantizar es una cierta unidad de mercado y, por tanto, que las cosas funcionen de forma más eficiente. Yo creo que a través de todos esos elementos es donde se puede encontrar la solidaridad. P: Y el empleo parece que sigue creciendo en contra de lo que pronosticaban algunos agoreros. R: El empleo sigue creciendo y muy bien. Yo espero que la próxima cifra de la EPA nos de una alegría, en términos de evolución del paro. En estos momentos el último dato de paro armonizado publicado por Eurostat indica que podríamos estar por debajo del 10% en la cifra de paro. Yo creo que eso será un hito histórico en nuestro país, llevamos muchísimos años en cifras superiores a los dos dígitos. En estos momentos, en la base EPA, estamos todavía en el 10,2 y esta cifra creo que en breve puede cambiar. P: La previsión de crecimiento del empleo es a más largo plazo? R: La previsión de crecimiento del empleo sigue siendo muy buena en estos momentos y, mientras la economía siga creciendo por encima del 3%, creo que ese crecimiento del empleo está garantizado y, por lo tanto, la reducción del paro, también. |
|||