Entrevista: Alfredo Pérez Rubalcaba

Portavoz del Grupo Parlamentario Socialista

“Se abre un proceso largo, duro y difícild”

Nació en Solares, Cantabria, un 28 de julio de 1951. Es doctor en Ciencias Químicas, aunque yo diría que su pasión es la política. La derecha, especialmente ésta que no ha aceptado todavía la derrota del 14-M hace ahora dos años, lo odia de forma especial, hasta el punto de que los dirigentes del Partido Popular -Rajoy, Acebes, Zaplana- no asisten en el Congreso a sus discursos en los grandes debates. Alfredo es un hombre curtido en los momentos difíciles, no en vano era el ministro de la Presidencia y el Portavoz en el último Gobierno de Felipe González, el de la conspiración y la crispación. Los dirigentes del PP y algunos medios y periodistas tratan de volver a ese clima. Estuvimos con el portavoz socialista en el Parlamento, Alfredo Pérez Rubalcaba, y estas fueron sus respuestas a nuestras preguntas.


Pregunta: Tenemos un alto el fuego permanente de ETA. ¿Se trata de abordar el fin de la violencia, cuando llevamos más de mil días sin asesinatos? ¿En qué momento estamos?

Respuesta: LComo ha dicho el Presidente del Gobierno, el proceso va a ser largo, duro y difícil. Un fenómeno como el de la violencia terrorista, que dura más de 40 años, no se acaba de la noche a la mañana. Pero es verdad que todo apunta a que estamos viviendo, si no el final, al menos los últimos tiempos. El anuncio de alto el fuego permanente es una buena noticia para todos y hoy podemos estar poniendo las bases para un futuro sin terrorismo en el País Vasco y en España. Este es un momento para la esperanza y para la unidad de todos. Yo espero y deseo que todos estemos a la altura de las circunstancias.

P: ¿Qué define el momento actual?

R: Resaltaría tres palabras que pueden expresar un sentimiento común en estos momentos: esperanza, hay razones para que exista porque hay elementos nuevos que la alimentan; prudencia, es verdad que hay que ser prudentes porque tenemos experiencias históricas de frustración y por lo tanto hay que tener cautela, y unidad, abordar este proceso todos juntos es la mejor manera y más efectiva de conseguir el objetivo: el fin de la violencia. Creo que a ETA hay que juzgarla mucho más por lo que hace que por lo que dice y ese puede ser el punto de unión de los demócratas, no fijarnos tanto en su literatura, sino en los hechos.

P: La esperanza se palpa en el ambiente, la prudencia es una virtud, pero la unidad con el PP...¿es posible después de la que está cayendo y sus continuas descalificaciones del Gobierno y su presidente?

R: Yo creo que el PP ha optado por una estrategia política que se entiende bastante fácilmente y que, básicamente, consiste en lo siguiente: empezaron apuntando que la economía se iría al garete y que acabaríamos destruyendo empleo. “Era su gran esperanza”. No ha pasado así, la economía crece por encima de lo que crecía cuando se fue el Partido Popular y se crea más empleo del que se creaba cuando el PP abandonó el poder. Como ellos mismos reconocen en privado, en materia de políticas sociales el PSOE es imbatible. Y por tanto, no han encontrado otro espacio para hacer oposición que la política territorial y la política antiterrorista y si a eso le añades que tienen dos años para hacerlo todo -es evidente que Rajoy sólo tiene unas elecciones por delante- estamos en el peor escenario: una combinación de falta de ideas y de prisa. La mezcla de falta de ideas y alternativa y la prisa conduce a la exasperación, la sobreactuación y a poner encima de la mesa temas que nunca deberían ponerse como son la política territorial, que podía haberse pactado, y la política antiterrorista que nunca debería haberse utilizado políticamente.
Sin embargo yo creo que en esto vamos a estar juntos, la ciudadanía tiene que vernos juntos y ellos, los terroristas tienen que vernos juntos. Es el momento de abandonar los enfrentamientos en la política antiterrorista y es el momento de exigirle a ETA que pase de lo que ha dicho a los hechos. Quizá el PP también necesite un tiempo de acomodación al nuevo escenario. Yo estoy advirtiendo cambios en la actitud de Mariano Rajoy, el primer impulso más contrariado, y más colaborador en los momentos siguientes. No podemos defraudar a los ciudadanos.

P: ¿Cada día que pasa sin muertes hace más irreversible la vuelta de los asesinatos?

R: Ese tipo de reflexiones no siempre ayudan, sin embargo después del comunicado de ETA eso puede ser posible. Creo que lo que hemos hecho hasta ahora, mantener firmes las políticas -lo que significa eficacia policial, firmeza judicial, cooperación internacional con Francia, en este caso, al máximo y aislamiento social y político del terrorismo-, nos han llevado a esto y ha sido mérito de todos, pero también de este gobierno. La combinación de esa política antiterrorista y un discurso que no niega la posibilidad de dialogar, siempre y cuando se abandone de forma incondicional la violencia, es lo que ha dado frutos durante estos dos años de gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

P: Realmente, ¿se está rompiendo España?

R: No estamos rompiendo España. Al revés, nada estabiliza más España que desarrollar nuestra Constitución y hacerlo por acuerdo. No es un método nuevo, de hecho la fase más sólida y estable que ha conocido España, son los últimos 25 años. Desarrollamos la Constitución, constituimos el Estado autonómico y hubo quien dijo que eso rompía España. Veinticinco años después, comprobamos que no sólo no se ha roto, al contrario: somos más fuertes que nunca y hemos vivido un período de estabilidad política como nunca en nuestra historia. Ahora se trata de aplicar la misma receta: reformar los estatutos de autonomía, dar más autogobierno a las comunidades en el marco de la Constitución y modernizar un modelo político que lleva ya 25 años funcionando bien.

P: Valencia sí, Cataluña no. ¿Por qué? ¿No hay posibilidades de recuperar al PP para el consenso en este estatuto y otros que vendrán después?

R: Yo creo que el PP definió una estrategia hace ya algunos meses cuando vino el Estatuto de Cataluña que tenía una base sociológica que, nos guste más o menos, está ahí, la llamada catalanofobia. Hay gente que está dispuesta a “comprar” cualquier cosa que se diga de los catalanes en la dirección de que “se lo quieren llevar todo”. Creo que la combinación de una estrategia política de llevar al máximo dramatismo todo lo que hace el Gobierno y la catalanofobia que, como sustrato, existe en nuestra sociedad, ha conducido a este escenario, “España se rompe porque Cataluña se lo quiere llevar todo”, que es realmente el slogan que están utilizando.
Retroceder de ahí les va a costar mucho. Es verdad que en este escenario han caído en enormes contradicciones, por ejemplo, la que tu señalas, que los derechos que hemos votado todos para los valencianos, derechos totalmente compatibles con los que establece la Constitución para todos los españoles, valen para los valencianos pero no para los catalanes y caeremos en más contradicciones.

P: El primer artículo del Estatuto de Valencia habla del Reino de Valencia y el primer artículo del Estatuto de Cataluña no habla de la nación catalana...

R: La capacidad que tiene el PP de hacer un discurso contradictorio es infinita. El problema es que ese discurso irá haciendo aguas a medida que pase el tiempo, por dos razones: primero, porque España no se va a romper y llegaremos a las elecciones y los ciudadanos contemplarán una España más fuerte, mas descentralizada, pero una España unida. Segundo, habrá contradicciones territoriales insalvables y el PP tendrá un discurso distinto en Baleares, en Andalucía, diferente del que han mantenido hasta ahora y esas contradicciones acabarán aflorando. Como dije en la Comisión “se fueron por mentir y se van a quedar en la oposición por mentir”.

P: En la última fase del debate del Estatuto de Cataluña hemos visto cómo más de una vez ERC y el PP han votado juntos. ¿Hay alguna posibilidad de que ERC se una al acuerdo?

R: Yo creo que Esquerra Republicana irá poco a poco reconsiderando su posición. Muchas de las cosas que figuran en el Estatuto son fruto del trabajo conjunto de todos los grupos catalanes con el PSOE y entre ellos estaba ERC y, en algunos aspectos, jugó un papel muy importante. Algunas de las fórmulas de acuerdo que estamos votando, están propuestas por ERC. Ellos decidirán, en definitiva, su posición y su voto tanto en el Senado como en el momento del referéndum. Nosotros vamos a intentar demostrar que hay un campo de consenso.

P: ¿El voto negativo en el Parlamento tendrá repercusión en el tripartito?

R: Hombre, bueno no es. Eso lo puede entender cualquier persona. Lo que pasa es que las repercusiones en un gobierno, en este caso en el gobierno de Cataluña, no me corresponde deci-dirlas, ni decirlas, ni señalarlas a mi. Yo quiero ser muy respetuoso con quien decide la formación de un gobierno, que es en este caso el presidente de la Generalitat.

P: Que escenario es el que más le gusta a partir de ahora?

R: Me gustaría ampliar el consenso, cuanto más mejor. Cuantos más seamos, mejor. Cuantos más votemos, mejor. Cuanta más gente defienda el sí en Cataluña, mejor. Yo creo que ese es el escenario porque al final, estas normas tan importantes como un estatuto o como una reforma electoral o una reforma constitucional -en este caso no hay otra forma de hacerlo porque hay unas mayorías muy cualificadas- son normas que son más sólidas cuanto más consenso tengan. El PP no ha querido, se ha autoexcluido. Es evidente que con el discurso que hizo el señor Rajoy el día de la toma en consideración de esta proposición de Ley de reforma, era imposible otra cosa. De hecho, se han modificado 144 artículos y les da igual; por tanto el PP se ha autoexcluido.

P: ¿Es usted el pararrayos del Gobierno?

R: No, soy el portavoz parlamentario. En un gobierno en minoría el portavoz parlamentario tiene una tarea que es encontrar todas las semanas votos para sacar adelante la política del gobierno y ese es mi trabajo.

P: Y no es fácil, aunque ¿habrá momentos gratificantes, como presentar algunas leyes en el Parlamento que atienden a las necesidades de los ciudadanos, como las próximas de Dependencia e Igualdad?

R: Fíjate, ésta ha sido una legislatura muy dura por dos razones: primero, porque la oposición del PP es... hace invivible la política, hace de la política una actividad desagradable. Estás todo el tiempo con un nivel de agresividad brutal que, por cierto, aleja mucho a los ciudadanos de la política y eso es, seguramente, uno de los elementos de su estrategia. Y segundo, ellos saben que su voto es un voto, si se me permite la expresión, más cortado a pico. Al final, cuando se producen estos episodios de crispación política, quien más sufre suele ser, en general, la izquierda que tiene un voto más exigente.

P: Y de hecho, aquí se han producido estos fenómenos cuando ellos no están en el poder...

R: Claro... es que la derecha siempre ha votado más por razones prácticas y la izquierda por ideales. En la crispación, las razones prácticas siguen igual de vivas, son persistentes, mientras que los ideales se pueden adormecer. La crispación aleja a los ciudadanos de la política, pero aleja más a los progresistas que a los conservadores porque unos votan por ideas y otros por razones materiales, por intereses, lo cual es legítimo, no le resto un ápice de legitimidad a ese voto, pero es así. Y es una legislatura que es dura porque hay que pelear cada voto y a veces, cuando las leyes son orgánicas, exigen un trabajo muy intenso, que al mismo tiempo es muy gratificante, porque es verdad que se están haciendo leyes muy importantes. Seguramente una parte de la crispación tiene también su origen en que hay cosas que se están cambiando que a la derecha no le gustan nada porque forman parte de sus tradiciones más rancias e inamovibles.

P: Pero el balance ¿es positivo a media legislatura?

R: El balance es muy positivo, pero ocurre que la crispación tiende una especie de neblina en la que la gente puede llegar a perderse. Cuando se convoquen las elecciones esa neblina se va a disipar. Cuando entremos en campaña electoral -las campañas electorales no son de un mes ni de dos, son largas- cuando salgamos a la calle, lo haremos ahora hasta el final de legislatura para explicar lo que hemos hecho, la gente será capaz de separar el trigo de la paja. Sabe perfectamente lo que es política real, lo que afecta a su vida, cómo han cambiado las pensiones, las becas, el empleo, la educación, la sanidad, el autogobierno de sus comunidades, eso lo sabe la gente y lo distinguirá del ruido.

P: Esto significa que una vez aprobado el Estatuto, lo que queda de legislatura con las nuevas leyes que se van a aprobar, ¿va a cambiar el clima político del país?

R: Yo creo que no debemos confundir clima político con apoyos políticos. Yo estoy convencido de que si mañana hubiera elecciones el PSOE ganaría y, además, ganaría holgadamente. Otra cosa es que el clima, como te decía antes esta especie de neblina que a la gente le atrae poco y eso se nota, pero yo tengo la seguridad de que si ahora hubiese elecciones el PSOE barrería y hay algunos datos en las encuestas que son muy evidentes. Por ejemplo, la valoración de uno y otro líder. No ha habido en la historia de la democracia española un líder de la oposición peor valorado que Mariano Rajoy. Si la pregunta es sobre quién se quiere que gobierne hay 20 puntos más para el Presidente, por tanto nadie tiene que tener ninguna duda de que las elecciones se ganarían y eso, el primero que lo sabe es el PP. El problema es que cuanto peor le van las cosas, más chillan.

P: ¿Qué queda para la segunda parte de la legislatura?

R: Ahora entran en el Parlamento dos leyes muy importantes: una que es la más importante, la de Dependencia, que es la ley que va a marcar la legislatura. Probablemente esta legislatura se conocerá por la Ley de Dependencia, que es la cuarta pata que le falta a la mesa del Estado de Bienestar. La historia dirá, dentro de unos cuantos años, que fuimos los socialistas quienes completamos el Estado de Bienestar, completamos nuestra propia tarea, porque también las otras tres patas de esta mesa que son la sanidad, las pensiones y la educación, son obra de los socialistas. La historia dirá que la construcción final del Estado de Bienestar es una tarea socialista que se hizo en dos etapas: primero atendiendo a los derechos más importantes y en segundo lugar, completándolo en esta legislatura con la ampliación de derechos.

P: ¿Estamos cumpliendo el programa electoral?

R: Escrupulosamente. La cuestión es que hay gente que no se ha leído el programa electoral. Me hace mucha gracia cuando algunos medios de la derecha nos echan en cara, por ejemplo en el tema del Estatuto de Cataluña, que no estamos cumpliendo el programa electoral y yo digo, que se lo lean. Habíamos decidido en el programa electoral, y así lo ofrecimos a los ciudadanos, cambiar el sistema de financiación, aumentar la autonomía fiscal de las comunidades autónomas, transfiriendo más impuestos, habíamos hablado de la descentralización de la justicia, de las agencias tributarias, de dar un segundo paso en todo lo que es el proceso de autogobierno de las comunidades, todo esto está en nuestro programa electoral, como está la Ley de Igualdad, de matrimonios de parejas homosexuales, no hay ningún invento, no hay nada que nos venga prefigurado por ningún pacto, entre otras cosas porque no hay un pacto de legislatura.
Todo se está desarrollando de acuerdo con el discurso de investidura del Presidente del Gobierno que recogió fielmente nuestro programa electoral. No ha habido un pacto de legislatura, lo que hay es una legislatura que se desarrolla con pactos concretos de apoyo de los grupos parlamentarios a las leyes que el Gobierno trae. Es verdad que hay grupos que han apoyado casi todo, pero no es menos cierto que no hay un pacto global y, por lo tanto, no hay nada en la actuación del Gobierno que pueda achacarse a un pacto que no se consideró necesario, entre otras cosas porque tenemos 164 escaños.

P: ¿Y el Parlamento es el centro?

R: No hay más que verlo. Ya no es sólo porque el Presidente del Gobierno venga más que nunca o porque haya habido Comisiones de Investigación que nunca se crearon, si no porque los grandes debates de la legislatura se han celebrado en el Congreso, entre otras cosas porque nosotros hemos querido. Por ejemplo, el plan Ibarretxe que el PP no quería que se debatiera. Debajo de eso había una aproximación jurídica errónea, pero sobre todo había una aproximación política equivocada. Argumentaban, en privado, “que no se hiciera el debate porque era dar alas a Ibarretxe”, mientras que nosotros decíamos que era lo contrario, “donde más claras dejas las cosas es en los debates”. Al plan Ibarretxe había que decirle que no, pero la gente tenía que ver por qué se le decía que no; luz y taquígrafos, el debate democrático siempre es clarificador. Al final, lo que esta legislatura demuestra es que nada fortalece más a un país que el cumplimiento de las reglas del juego y la democracia tiene un templo, que es el Parlamento.
Joaquín Tagar