Entrevista: Patxi López
Secretario General de los Socialistas Vascos
“El Gobierno tiene la obligación de intentar lograr la paz en Euskadi”
Es el blanco de los ataques del Partido Popular por su entrevista con Arnaldo Otegui, en la primera quincena del mes de julio. Patxi López, Secretario General de los socialistas vascos, tiene esperanza de que esta vez sea la definitiva y siente que la gente, los ciudadanos del País Vasco viven con ilusión estos momentos de incertidumbre y de anhelo de paz. Hijo de un histórico del socialismo vasco, Eduardo López Albizu, “Lalo”, fue reelegido Secretario General en el V Congreso celebrado en Bilbao, el 29 y 30 de Octubre de 2005, con un apoyo histórico, el 96,7 por ciento; un resultado jamás obtenido por ningún otro Secretario General. Esta es la entrevista que El Socialista ha mantenido con el secretario general del PSE-EE (PSOE)..
Pregunta: Realmente, Patxi, es usted tan malo, tan traidor como dice el Partido Popular? (Se le escapa una sonrisa socarrona y de niño pícaro).
Respuesta: Evidentemente, no. Los socialistas hemos mantenido una coherencia absoluta a lo largo de toda nuestra historia y sólo tenemos un objetivo que es: conseguir la paz y la libertad. Además, toda nuestra actuación está dentro del Estado de derecho, en el marco de la legalidad; no hemos sucumbido cuando nos mataban y menos lo vamos a hacer ahora que vemos la posibilidad de conseguir esa paz y la libertad.
P: ¿Estamos ante una posibilidad real, más allá de los deseos lógicos de los gobernantes y de la gente?
R: Yo creo que estamos ante la mejor oportunidad que hemos tenido nunca en la historia de nuestro país. Hay diferencias evidentes con otras ocasiones y con otras oportunidades. Esta ocasión nace de una ETA derrotada, de una ETA que sabe que por la violencia no va a conseguir ninguno de sus objetivos políticos y que sabe que, en todo caso, en Euskadi lo que esperamos es el tiempo de la política, de los espacios de encuentro y que no vamos a ceder nunca al chantaje del terrorismo.
P: Dicen los expertos que los últimos coletazos de las bandas terroristas pueden ser los más terribles y ahora hace años que ETA no mata, ¿no estaremos ante un espejismo?
R: Llevamos más de tres años sin asesinatos, llevamos casi cuatro meses desde la declaración, por primera vez, de un alto el fuego permanente -que tiene mucha importancia- que ha desaparecido toda expresión de violencia terrorista, como constata el Ministerio del Interior. En esta ocasión se están dando unas condiciones como nunca se habían dado.
Cabe recordar que en la tregua del 98 se produjeron más de mil acciones de violencia callejera. Incluso, tenemos, desgraciadamente, el record de nuestras Casas del Pueblo quemadas entonces. La situación ahora es bien diferente, ¿no? En eso ha influido la fortaleza de un Estado de derecho que ha sido muy eficaz en la lucha contra el terrorismo, con todos sus medios, policía, justicia, rechazo social. Lo que hoy está pasando es el resultado de todo eso.
P: ¿Cómo está el País Vasco hoy, cómo se encuentra la gente, cómo vive estos momentos?
R: Sobre todo hay un gran sentimiento de esperanza, también de cautela, nunca se pueden echar las campanas al vuelo, pero yo que llevo reuniéndome, desde el alto el fuego, no sólo con los partidos políticos sino con los agentes sociales, con los empresarios, con los sindicatos, con un montón de colectivos, lo que palpo es una esperanza enorme y, nacida de esa esperanza, un cierto aval a quien tiene que dirigir este proceso de paz que es el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
En la calle se nota como me saluda la gente, incluso me felicitan, pero... evidentemente no es una esperanza que esté libre de cautelas porque la experiencia en otros momentos ha sido traumática. Creo que la gente tiene interiorizado que esta vez va a salir y no sólo confían en los socialistas, porque este es un trabajo colectivo, confían en la potencia de la propia sociedad para conseguir la paz definitivamente. En Euskadi se nota muchísimo el cambio, más que en otras zonas de España, quizá por el ambiente de opresión que hemos vivido, de relaciones políticas y personales muy tensas. En estos momentos hay un clima mucho más tranquilo, más relajado y todo alimentado por la esperanza.
P: Sin embargo, todavía hay quien alimenta la tensión, llegando hasta el insulto...
R: Es verdad, en base a una estrategia irresponsable e irracional y, en ocasiones, indecente desde el punto de vista democrático, como la que está desarrollando el Partido Popular. Nos ha acusado de traicionar a las víctimas, de vendernos al terrorismo, nos han comparado con Franco y con Hitler...
P: El mismo día que se negaban a condenar, en el Parlamento Europeo, el golpe de Estado de Franco...
R: Para más contradicción... Nos han llevado a los tribunales, han hecho un vídeo que termina fundiendo la rosa de los socialistas con la serpiente de ETA. Los populares han traspasado todas las líneas rojas de la decencia democrática y están en una estrategia antisocialista, exclusivamente, porque es mentira lo que ellos nos quieren vender de que eran los defensores del Estado de derecho, del Estatuto... No es verdad, son los atacantes del Partido Socialista y del Gobierno y, en base a esa estrategia, lo único que están haciendo es entorpecer, dificultar e incluso -afortunadamente no pueden- les gustaría impedir que el proceso de paz avanzara.
P: Quizá sea el momento para explicar, claramente a los ciudadanos, las diferencias entre el proceso del 98 que hizo el Gobierno del PP y éste que está en marcha hoy: ¡Qué se hizo y cuando se hizo y qué se hace y cuando se hace! Ahora resulta que se acuerdan de Miguel Ángel Blanco, nueve años después de su asesinato, pero no se acordaron cuando negociaron en 1999...
R: En el propio lenguaje del Partido Popular, ellos traicionaron a Miguel Ángel Blanco, porque quien negoció con ETA fue Aznar y su Gobierno y se entrevistaron con HB en Burgos, cuando toda la Mesa Nacional estaba en la cárcel y había chantaje y extorsión, violencia callejera... Hay una diferencia sustancial entre lo que vivimos en el 98 y lo que estamos viviendo hoy.
En el 98 ETA plantea una tregua en base a una opción política que los hacía ganadores que era el Pacto de Lizarra, que firma con los nacionalistas y que se asegura el avance en todas sus posiciones, de autodeterminación, territorialidad, expulsión de los no nacionalistas de las instituciones. En base a esos planteamientos políticos el Gobierno del Partido Popular, que no les llama banda terrorista sino Movimiento de Liberación Nacional Vasco, va a negociar con ellos diciendo, además por boca del Secretario de Estado de Seguridad, que “no buscan su rendición”, que van a ser muy generosos y que “no habrá vencedores ni vencidos”. Excarcelan a presos que tenían condenas de más de 200 años y todo esto, repito, en un clima de violencia callejera como nunca hemos vivido en este país. Ahora, cuando llevamos más de tres años sin asesinatos, cuando hay un alto el fuego permanente, cuando ha desaparecido toda expresión de violencia, cuando no se ha dado ninguna medida de gracia a presos, ni acercamiento ni excarcelación, cuando el Gobierno ha reiterado por activa y por pasiva que la paz no tiene precio político y que con ETA no se va a hablar de política sino de cómo se abandonan las armas y, en todo caso, del futuro de sus integrantes, el Partido Popular utiliza la estrategia de ataque frontal al Gobierno que tiene no sólo la legitimidad, sino la obligación de intentar lograr la paz y la libertad en este país.
P: ¿Por qué ocurre esto, por qué el PP desarrolla esta estrategia de confrontación? ¿Hay algo oscuro detrás?
R:El Partido Popular está donde quiere estar y nos gustaría que estuviese en el consenso, al lado de todas las demás fuerzas políticas. Tienen una estrategia de marcado carácter electoral, partidista, cuyo único objetivo no es la paz, sino desgastar al Gobierno.
P: Pero no parece que les vaya muy bien en las encuestas de opinión...
R: A veces no se cambia la estrategia hasta que se ve el resultado definitivo en las urnas. El Partido Popular en estos momentos está donde quiere estar y yo creo que está dando la espalda, incluso, a sus propios votantes. Yo estoy convencido de que la inmensa mayoría de los votantes del PP también están deseando que la violencia desaparezca de nuestras vidas y saben que el único camino es el diálogo del Gobierno con ETA para conseguir el abandono definitivo de las armas sin concesiones políticas.
P: ¿Qué pasó en la entrevista con Otegui? Porque fue una entrevista con Otegui, no con HB que no existe como partido...
R: Pues lo que paso, fue público y notorio.. Claro, Batasuna es una formación ilegalizada y por lo tanto no existe. Nosotros queríamos reunirnos con quien representa a una parte de la sociedad vasca bajo ese denominador de la izquierda abertzale, cuando se está al inicio de un proceso para que nadie se lleve a engaño y para decirles que ellos que representan una parte de la sociedad vasca también son necesarios pero que, para estar en las instituciones, para presentarse a unas elecciones, tienen que asumir los principios de la democracia, tienen que adaptarse a las normas legales de este país, tienen que hacer el recorrido que les lleve a ser una formación política legal que les represente porque si no, no estarán y el Partido Socialista no se sentará con quien no cuenta con una formación política legal en el futuro.
Y son ellos, no va a ser nunca la democracia quien se desvíe hacia la izquierda abertzale, los que tienen que hacer el recorrido que les lleve a asumir los principios democráticos que les den el pleno derecho y les permita participar en la vida pública con todas las consecuencias.
P: ¿Sintió, vio que sus palabras calaban en su interlocutor, que estarán dispuestos a iniciar ese camino?
R: Estoy convencido de que después de lo que nosotros les dijimos, pero también después de lo que otros partidos del País Vasco están diciendo, que están apuntando en la misma dirección, ese mundo sabe perfectamente que su futuro político institucional pasa, exclusivamente, porque se conviertan en una fuerza legal; alguno de sus dirigentes ya ha llegado a decir que su vocación no era ser una formación ilegal sino participar y todos le estamos diciendo que la única vía posible es la de la legalidad. Imagino que sus tiempos y con sus fórmulas, con sus condicionantes internos, de su mundo, acabarán dando ese paso.
P: ¿Cree usted que ellos pueden tener más prisa que el propio Gobierno en el proceso, como dijo Felipe González, recientemente?
R: Imagino que alguien que tiene vocación política quiere participar en las elecciones y quiere formar parte de las instituciones y ese mundo quiere hacer política, es evidente. Y hay de cien mil a ciento cincuenta mil vascos que, cuando han estado en las elecciones, les han dado su respaldo. Ese mundo quiere tener su propia representación y quiere defender sus propios planteamientos políticos.
Tenemos a la vista unas elecciones municipales en las que la izquierda abertzale se ha presentado siempre, excepto las últimas, y ha conseguido un peso importante institucional en los municipios. Eso les ha conferido un cierto poder político que, en este momento, no tienen y que, estoy convencido, quieren recuperar si los ciudadanos les dan su apoyo. Eso quiere decir que también tienen sus prisas y tienen sus tiempos para hacer las cosas.
P: ¿Recuerda que en las elecciones que se celebraron en la tregua del 98 HB consiguió el mejor resultado de su historia?
R: Además, acabamos de conocer un estudio de la Universidad del País Vasco, hecho por Francisco Llera, en el que creo que llega a decir que 9 de cada 10 votantes o personas que están en la izquierda abertzale rechazan ya la violencia y efectivamente en ese contexto pueden conseguir un mayor apoyo. Ellos también saben muy bien que la violencia no es un medio para conseguir objetivos políticos, sino que es perjudicial para ellos mismos.
P: ¿Se han planteado en el País Vasco que la ausencia de violencia puede conducir a un crecimiento importante de esta formación política, que puede darse un cierto síndrome de Estocolmo a nivel colectivo?
R: Yo sí creo que se puede producir un reordenamiento del voto nacionalista. No es lógico que en el Parlamento haya cinco formaciones de carácter nacionalista. Estoy seguro de que ese mundo va a reordenar su voz y habrá al final un partido nacionalista más radical y de izquierdas y otro más moderado y más conservador. Y eso se va a notar, habrá un trasvase de votos que pueden ir a su sitio natural, en un corto plazo. Estoy convencido de que va a haber una reordenación sociológica del País Vasco que va a hacer que votantes del PNV que no son nacionalistas pero que era tranquilizador votar a un partido nacionalista en una situación de amenaza o de miedo, pueda encontrar mejor su sitio como votantes del Partido Socialista de Euskadi. Eso nos va a hacer más fuertes en la alternativa que define nuestro partido frente al nacionalismo.
P: ¿Puede haber peligro de escisión dentro de la banda terrorista ETA o el mundo que le rodea porque haya sectores que no estén por el proceso?
R:Estas cosas no se conocen al cien por cien, con seguridad, pero de momento, lo que estamos viendo es que hay una unidad evidente en la decisión de la ausencia de violencia. Esto es algo que tendrán que ver los que se sienten en la mesa con ellos a dialogar. Los datos que tenemos y las informaciones que manejamos indican que parece que, en este momento, hay bastante unidad.
P: ¿Hay temor en el PNV, sienten reparo en lo que está pasando porque ellos pueden quedarse un poco descolgados?
R: Es evidente que es una formación indispensable en todo el recorrido hacia la paz, es mayoritaria en el País Vasco. Si el PNV está mirando esto en clave exclusivamente electoral, posiblemente, puedan estar nerviosos, porque además, como es público y notorio, se encuentran en un momento de división interna. El PNV tiene que dejar de ver este proceso en clave electoral o de pérdida de influencia. Es cierto que puede haber una fuga de votos hacia el mundo abertzale, porque tiene mucho voto prestado y tendrá que situarse en la realidad de lo que representa. Creo que Josu Jon Imaz entiende estas cosas y actúa en consecuencia, pero hay otros que están bastante más nerviosos.
P: En el Partido Socialista hay personas que están radicalmente en contra del proceso...
R: Es verdad!
P: ¿Deberían buscar otro alineamiento?
R: Nuestro Partido es lo suficientemente plural para tener en su seno voces diversas... Es verdad que la coherencia de algunas de esas voces les debiera plantearse el dónde están y, quizá, el por qué. He de añadir que el Partido Socialista de Euskadi está en uno de los momentos de mayor unidad ya que los planteamientos y actuaciones que estamos teniendo han sido refrendadas por unanimidad del Comité Nacional.
P: Piense un poco en el futuro: ¿cómo será el País Vasco en ausencia de violencia, con paz y libertad?
R: Tendremos un escenario para hacer política, por primera vez, en ausencia de violencia y en igualdad de condiciones que es lo que siempre hemos reclamado los que, por vivir bajo la amenaza del terrorismo, por no ser nacionalistas, nunca hemos tenido. Eso abre un escenario para el diálogo entre todos los partidos políticos para ver si somos capaces de buscar el punto de encuentro que defina nuestro marco de convivencia por algo que es básico, el acuerdo entre diferentes. Creo que no se puede hablar todos los días de la extraordinaria pluralidad de las ideas y de la diversidad de los sentimientos de la sociedad vasca y luego intentar jugar a la unión de fuerzas nacionalistas para tratar de imponer a la sociedad sus planteamientos, sino que en este país es básico el entendimiento entre las dos grandes sensibilidades, nacionalistas y no nacionalistas, para definir nuestro marco de convivencia.
Este es un escenario de diálogo político, pero también se va a abrir lo que yo llamo la hora del Euskadi real, es decir, el debate monotemático identitario va a ser desplazado en este país, por primera vez, por los debates que preocupan de verdad a los ciudadanos, porque los vascos no somos diferentes del resto de ciudadanos españoles. Nos preocupa el empleo, la vivienda, la sanidad, la educación y, desgraciadamente, en este país todos esos debates han estado cubiertos o por la violencia o por los debates identitarios del mundo nacionalista. Los ciudadanos van a empezar a exigir a los políticos y sus gobiernos responsabilidades por cómo tienen la educación y la sanidad y eso creo que es algo que nos va a beneficiar a los socialistas como partido de izquierdas preocupado por resolver los problemas de los ciudadanos en clave de progreso.
P: ¿No habrá un plan Ibarretxe dos?
R: Es evidente que no. Creo que todos tienen que entender que este país no se va a resolver nunca con la unión de fuerzas nacionalistas para imponer al conjunto de la sociedad sus planteamientos y sus reivindicaciones. Sólo se pueden resolver nuestros problemas y sólo podemos definir nuestro marco político por el pacto entre diferentes, porque de lo que se trata es de hacer Euskadi entre todos, no unos contra otros o no unos por encima de otros. En frase del presidente Rodríguez Zapatero: “si vivimos juntos tenemos que decidir juntos”. Se ha acabado el tiempo de la imposición
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P: ¿Ha habido cambios en la vida cotidiana, menos escoltas, ir a más sitios..?
R: Las escoltas las seguimos manteniendo y eso continuará todavía un tiempo hasta que el Ministerio y la Consejería de Interior decidan, porque ellos son los que tienen que evaluar los riesgos y decidir, no nos toca a nosotros. Sin embargo a pesar de seguir manteniendo las escoltas, el ambiente es muy diferente... Ahora se puede pasear por las calles del País Vasco sin temor a las amenazas y los insultos que recibíamos antes, habitualmente. Yo el pasado fin de semana he estado en todos los conciertos del Festival de Bilbao, bailando con la gente y, en otras circunstancias no me hubiera atrevido. Ahora se respira un clima de libertad muy diferente a lo que hemos vivido en otras ocasiones y la verdad es que es un alivio...
P: ¿De quien se acuerda en estos momentos que vivimos unas vísperas esperanzadoras de paz?
R: Siempre de los que hemos dejado en el camino, de los que defendieron las mismas ideas que nosotros y les mataron por ello. No es retórica cuando decimos que el mejor homenaje que se le puede hacer a las víctimas del terrorismo es que no vuelva a haber ni una más en el futuro. Respeto muchísimo los sentimientos de las víctimas, de todas, incluso de las que nos atacan, pero estoy convencido de que lo que hacemos es para que no vuelva a haber ni una madre más que pierda a su hijo por defender ideas políticas.
P: Cree que el Partido Socialista entiende lo que está haciendo el Gobierno y su posición en el País Vasco?
R: Viajo mucho por toda España para explicar a los compañeros el proceso, lo que hacemos, y me encuentro con un Partido que tiene absoluta complicidad con este proceso de paz, con el Presidente del Gobierno que es el que tiene que dirigirlo, con los socialistas vascos y con lo que estamos haciendo aquí.
Creo que la solidaridad que hemos recibido siempre los socialistas vascos del conjunto del PSOE, en estos momentos, es más política porque entienden que nuestro objetivo es la paz y la libertad. Reconozco que he tenido mis dudas sobre si se nos estaba entendiendo y creo que absolutamente todos entienden nuestros objetivos nada partidistas sino con sentido de Estado y de país.
P: ¿Está previsto el fracaso en el intento por conseguir la paz?
R: No quiero pensarlo, pero incluso en el caso de que ocurriese, le aseguro que el intento habrá merecido la pena y que tenemos la obligación de intentarlo, como asumimos esa misma posición cuando éramos oposición y otros lo intentaron. Y yo creo que la determinación del Presidente del Gobierno es tal que va a hacer que esto no fracase porque tiene muy claros los pasos que hay que dar hasta llegar a la paz.
Joaquín Tagar
