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Entrevista: José Antonio Alonso Ministro de Defensa “La misión en Líbano es difícil
Pregunta: ¿Estamos en todas las guerras, como dice el PP, o trabajamos por la paz en todo el mundo?
P: ¿La misión en Líbano es la más difícil de las llevadas a cabo por el Ejército hasta ahora? R: Es difícil establecer términos comparativos. Digamos simplemente que es una misión difícil y compleja que afrontamos con toda responsabilidad y con toda la sensatez. Creo que las cosas se están haciendo bien, pero no olvidemos que es un sitio donde hay un riesgo evidente, es un país muy complejo. El tablero de Oriente Próximo es un tablero muy complicado pero es quizá la zona del planeta donde es más indispensable el concurso de la comunidad internacional, de Naciones Unidas, para tratar de consolidar esa paz y de conseguir la estabilidad que garantiza también la nuestra. Nos interesa por razones éticas, pero también por razones de conveniencia, que determinadas zonas del planeta estén tranquilas. P: El despliegue se ha hecho sin problemas, ¿cuándo pueden venir los problemas reales..? más adelante, como decía el presidente Chirac en esa conversación robada. R: La misión de la ONU, la misión militar tiene sentido en tanto en cuanto sea una misión que ayude a la política internacional a introducir estabilidad, seguridad y paz en esa zona. Todos los países que están enviando militares allí tienen que seguir muy atentamente el curso de los acontecimientos políticos para ver si, efectivamente, la política está trabajando bien y está consiguiendo los objetivos de paz y estabilidad. La operación militar, por lo tanto, tiene ese sentido específico. Tenemos que pensar y plantear a los países que son actores en la región: es necesario arreglarlo y nuestro concurso militar tiene sentido si lo solucionamos políticamente. P: ¿La interposición entre combatientes es la más peligrosa de las misiones, por encima de los imprevistos terroristas? R: Los riesgos que nuestros análisis de inteligencia han previsto y contra los que hay que ir preparados están en la actuación de elementos incontrolados, acciones terroristas, o el uso de material semipesado por grupos no determinados, aparte de los riesgos de las minas y de material sin explosionar que hay en la zona, junto con los problemas que nos creen la situación de destrucción de las infraestructuras, etc. Aparte de estos riesgos puntuales, que hay que analizar y a los que hay que dar una respuesta preventiva, mantengo, a día de hoy, confianza razonable en que la misión de las Naciones Unidas, militar y política, va a salir adelante. Es una misión que nace, no lo olvidemos, de una situación que espantó a todo el mundo, lo vimos en vivo y en directo en julio y en agosto, la guerra entre Israel y Hezbolá y el sufrimiento de las poblaciones de ambos países y todos dijimos, todos, vamos a parar esta tragedia. Y se paró de una manera bastante solvente. Se consiguió una resolución del Consejo de Seguridad por unanimidad, esto es muy valioso, y yo creo que todo el mundo está remando en la misma dirección lo que da cierta confianza de que puede salir bien. P: La UME, Unidad Militar de Emergencias, ¿es una realidad, lo será...? ¿Cuál es su misión? R: Está en proceso de creación. El presidente del Gobierno se dio cuenta, nada más tomar posesión, que el Estado tenía una escasísima capacidad de respuesta ante las catástrofes. En sociedades abiertas y muy evolucionadas, como la nuestra, hay una demanda social al poder público de que cuando hay un problema causado por la naturaleza, inundaciones, incendios, terremotos... arregle la situación de los ciudadanos. Lo hemos visto en otros países. Los ciudadanos lo piden y lo piden legítimamente. En España la red de protección civil es una red muy débil. Nosotros hemos hecho una apuesta decidida porque esa unidad militar de emergencias supla esa carencia de prestación del Estado a los ciudadanos cuando ocurre una catástrofe seria. P: ¿Va a sustituir a la protección civil o es un complemento? R: Se tiene que coordinar con la red de protección civil del Estado de una manera muy principal porque va a ser una unidad muy potente y también con la red de protección civil de las comunidades autónomas que tienen la mayoría de las competencias transferidas. ¿Que va a suponer? Entre las diferentes bases que tendrá, que son cinco en el territorio peninsular y Canarias, va a disponer de más de 4.000 efectivos, una infraestructura muy fuerte de aviones, medios mecanizados, etc. y una inversión de más de 400 millones de euros. Poner todo eso en marcha no se puede hacer en unos meses. Vamos a tenerla lista, bastante operativa ya, en 2007 y completamente operativa en 2008. P: ¿Ha cambiado el sentido del Ejército y de la defensa, no ya desde la transición, sino en los últimos años? R: Ha acabado la Guerra Fría y el mundo se ha globalizado. Hay una pluralidad de conflictos asimétricos. El sentido tradicional de la defensa está girando hacia intervenciones en el exterior, a menudo en zonas alejadas de Europa, porque la propia evolución del mundo y de las condiciones de seguridad así lo imponen. Las Fuerzas Armadas, como las de todos los paises de la UE, están notando estos cambios. P: ¿Al final de este proceso podríamos pensar en un cambio constitucional? R:No. El Ejército cumple y seguirá cumpliendo el papel que la Constitución le asigna. No hay que tocar el artículo 8 de la Constitución. El Ejército está para defender nuestro territorio y el ordenamiento constitucional pero además, la Constitución también dice que el Estado tiene una política exterior de la que se encarga el Gobierno y la política exterior está cada vez más vinculada en estos momentos a Naciones Unidas y, por tanto, a las operaciones político-militares de las que hablábamos antes. Esta doble evolución del Ejército surge de la propia evolución del mundo en el que vivimos. P: ¿Qué porcentaje de nuestras tropas están fuera de España? R: Cuando termine este despliegue estarán unos 3.000 que es el límite que se ha impuesto el Gobierno, un 3% más o menos. P: La inmigración también se integra en el Ejército, porque muchos de los soldados son inmigrantes ¿se convertirá en un Ejército de inmigrantes? R: Una pregunta muy interesante, la inmigración como elemento positivo... Efectivamente cada vez tenemos más soldados profesionales que vienen de otros países y que defienden nuestro país, no lo olvidemos, como consecuencia de su propio proceso de integración social en España. Eso, entre otras cosas, nos descubre la parte buena de la inmigración, siempre estamos hablando de ella con connotaciones negativas, los flujos de ilegales que vienen de África... La inmigración legal y ordenada, entre otras cosas, se integra en nuestro aparato productivo y también en nuestros ejércitos y en tantos sectores de la sociedad española. P: ¿El Ejército puede llegar a ser el gendarme de las fronteras, no va a ser requerido para ello ante la avalancha de cayucos, algún dirigente del PP ya lo pidió? R: El control de la inmigración ilegal tiene que ser una apuesta decidida por parte del Gobierno, eso está claro. Pero el control de los flujos de inmigración ilegal constituye un problema que tiene muchas vertientes, humanitarias, sociales, económicas y de orden público, pero no es un problema militar, ni de defensa, no nos equivoquemos. Por lo tanto el Ejército puede ayudar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado del Ministerio del Interior, pero el Ejército no puede estar, sería un disparate, gestionando el control de la inmigración ilegal.
R: Bien, habrá algo más de un 12% de mujeres, de profesionales. Creo que va a más y que la integración se está haciendo con toda normalidad. Con los años empezaremos a ver mujeres que son capitanes, coroneles y generales, exactamente igual que en nuestra historia reciente ha hecho que tengamos magistradas del Tribunal Supremo, por aludir a mi antigua profesión o directoras de hospital. Eso es algo que se va a ver pronto. P: Ejército y proceso de paz en Euskadi, ¿jugará algún papel? R: No. Es un proceso que debe ser gestionado de forma inteligente por las autoridades políticas, Presidencia del Gobierno y Ministerio del Interior. P: ¿Hay reticencias entre los militares? R: No. Hay una cosa clara: la violencia terrorista es algo que España no merece. Nosotros vamos a seguir intentando acabar con una lacra que ha producido muchos perjuicios a este país y lo vamos a hacer desde la Constitución y desde las leyes. P: ¿En las salas de banderas se habla de política? R: Los militares tienen una limitación constitucional en sus manifestaciónes públicas porque tienen el poder de las armas que les obliga a ser y parecer neutrales. Esa es una condición que la democracia impone a los militares y en esto no hay ningún problema. P: El cambio de las academias militares, ¿para cuando? R: Estará listo en 2010. El cambio consiste en que además de titulaciones militares van a poder ofrecer titulaciones civiles, algo importante para el funcionamiento de unas Fuerzas Armadas modernas. Por ejemplo, a la Fuerza Aérea le puede interesar tener ingenieros aeronáuticos o, ya que hablamos de la cada vez más importante presencia de los ejércitos en el mundo, tener gestores o buenos analistas de relaciones internacionales o gestores de organizaciones complejas es especialmente interesante. También se puede ver esto como un paso más de la integración de los ejércitos en la sociedad, aunque en esto las fuerzas armadas han cambiado mucho. El Ejército actual no tiene nada que ver con el que conocíamos en los años 70 u 80. P: José Antonio Alonso, juez, magistrado, Ministro del Interior -hay algo que nunca hizo como sus predecesores, asistir a funerales por acto terrorista- ... R: Efectivamente nunca he asistido, como Ministro del Interior, a un funeral por acto terrorista. P: ...Ministro de Defensa, un camino complicado... R: Sí, ha sido una evolución, como le diría, complicada, pero de la que estoy satisfecho. He tenido el privilegio de estar en sitios desde los cuales se comprende bien el país y el mundo en el que vives... P: ¿Duerme usted bien? R: Duermo bastante bien, sí, duermo bastante bien... P: ¿Que le dicen sus hijos cuando le ven rodeado de tantos militares o a usted mismo con el traje de camuflaje? R: Solo tengo uno muy pequeño pero, la verdad es que está encantado. P: ¿Es tan diferente la judicatura de la política? R: Ambas son profesiones de servicio público y así deben ser entendidas. En la judicatura analizas conflictos en concreto, de un modo neutral e imparcial, y así debe ser y en la política gestionas problemas más generales desde un punto de vista cargado de sentido político y de opción. Salvada esa distinción diría que ambas son actividades legítimas e indispensables para que funcione el sistema democrático. Yo reivindico absolutamente la vigencia de la política. P: ¿Ha cambiado la visión que tenía de las Fuerzas de Seguridad y de las Fuerzas Armadas después de pasar por los dos ministerios? R: No, en absoluto... P: Usted ya trabajaba con las Fuerzas de Seguridad... R: Claro y siempre estuve muy relacionado desde muy joven, por mi condición de juez, con toda la estructura institucional del Estado. Creo que siempre he tenido una comprensión bastante ajustada de lo que significaba la policía, la guardia civil, el Ejército... No estoy sorprendido. P: Sus amigos ¿le hacen chistes con su cargo? R: Sí, algunos me hacen chistes, pero bueno ya me los hacían con el anterior y con los anteriores (se ríe abiertamente); me los llevan haciendo desde los 24 años. P: ¿Un Ministro de Defensa tiene paz o ya tiene bastante con cuidar de la paz de los demás? R: Yo creo que sí, en general... Si tratas de hacer las cosas bien, con independencia de que luego salgan mejor o peor, creo que en general, aunque la vida cotidiana es muy complicada y estás siempre a salto de mata y, a veces, con el estómago un poco en la boca, sí tengo paz. La conciencia tranquila te da paz. P: ¿Algún día volverá a la magistratura? R: En los últimos dos años y medio mi vida ha cambiado tanto que ya no se que pasará... pero no tendría inconveniente en volver. Ni tampoco en seguir en otras cosas. No soy esencialista... Joaquín Tagar |
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