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Entrevista: Manuel Chaves Presidente de Andalucía “La autonomía ha sido clave en la superación de los atrasos históricos
Pregunta: ¿Qué es Andalucía como realidad nacional?
P: ¿Tan difícil era para la derecha aceptar esto? R: Bueno, el entusiasmo de la derecha por la autonomía de Andalucía ha sido siempre “perfectamente descriptible”. El centro-derecha andaluz traicionó a Andalucía el 28-F de 1980, en el referéndum por la autonomía plena, que trató de boicotear desde el Gobierno, no sólo preconizando la abstención, sino poniendo toda clase de trabas. También en aquel momento se dijo que para qué quería Andalucía acceder al autogobierno por la vía del artículo 151 de la Constitución y también se trató de ridiculizar la voluntad de autogobierno de los andaluces. Ahora, tras años de tratar de desprestigiar el proceso de reforma autonómica en Andalucía, el PP ha aceptado finalmente subirse al carro. Sean cuales sean sus motivos, bienvenido sean a un consenso que es bueno para los andaluces y para el Estado de las Autonomías. P: ¿Por qué cree usted que lo han aceptado al final y después de las cosas que dijo Mariano Rajoy, oponiéndose a la toma en consideración? R: Sinceramente, creo que el recuerdo del 28-F, que durante más de dos décadas ha supuesto una gran losa para el PP andaluz, ha podido más que sus conocidos recelos a la autonomía andaluza. Seguramente ha habido mucho de miedo escénico a sufrir un fuerte retroceso electoral si no respaldaban una reforma ampliamente querida por los andaluces, que saben que la autonomía andaluza ha sido clave en la superación de los atrasos históricos de nuestra tierra. Yendo más allá, y ya en el terreno de las interpretaciones, podemos pensar que el PP no se sentía en condiciones de arrostrar en Andalucía el enorme coste político que le ha supuesto en Cataluña su rechazo frontal, visceral y radical al Estatut. P: ¿Tan diferente es el Estatuto que ha salido del Parlamento de Andalucía del que se aprobó en el Congreso de los Diputados o es que nos quieren hacer “comulgar con ruedas de molino”? R: En primer lugar, el texto que ha aprobado el Congreso respeta la columna vertebral de lo aprobado por el Parlamento de Andalucía, que era plenamente constitucional, como dictaminó el Consejo Consultivo de Andalucía. Es más, la gran mayoría de los cambios propuestos por el PP no consisten en más que añadir una muletilla “de acuerdo con la Constitución” o “de acuerdo con las leyes del Estado”. Y otros cambios ya se los propuse al PP en el Pleno del Parlamento de Andalucía. Exactamente los mismos que entonces rechazaron, luego los aprobaron, ellos tendrán que explicar su cambio de posición. En todo caso, si me quieren reprochar que he hecho un gran esfuerzo por sumar al PP a la reforma del Estatuto, acepto la crítica: creo que es lo que los andaluces querían, un Estatuto de máximos, con las máximas competencias y el máximo de consenso. Los ciudadanos me dieron ese mensaje y yo lo recogí. Creo que hice bien en esforzarme para alcanzar un acuerdo pero parece claro que el mayor cambio lo ha hecho el PP: de “esto no le interesa ni beneficia a nadie”, “es inconstitucional”, “es una chirigota”, “fomenta el islamismo” o “es una contrapartida a ETA” a la aceptación de ahora parece que hay algunas diferencias. Le insisto: ellos tendrán que aclararlas. P: Hagamos un poco de futurismo, ¿qué hubiese pasado si el PP no hubiese dado su voto al Estatuto en el Parlamento nacional como no lo dio en el de Andalucía? R: Creo que el PP hubiera ahondado más en su descrédito, que ya es mucho y muy añejo en Andalucía. Particularmente, coincido con el PP en que un no al Estatuto hubiera supuesto que el PP-A pasara de la irrelevancia a la marginalidad, como UCD en 1980. Pero prefiero no hablar de hipótesis que ya no se pueden verificar porque el PP ha rectificado y apoya la reforma. P: ¿En qué va a cambiar para los andaluces la aprobación de este nuevo Estatuto de Andalucía? R: Tenemos que explicar a los andaluces lo que sin duda los andaluces ya intuyen, incluso los que no conozcan los detalles del Estatuto: que a Andalucía se le abre un futuro extraordinario. No es hablar por hablar: tenemos un punto de referencia indiscutible. Cómo estaba Andalucía antes de la autonomía y cómo está ahora. Ese cambio espectacular tal vez sea sólo un pálido reflejo del que podemos acometer ahora, que nuestras bases económicas, formativas, en infraestructuras, institucionales y sociales, están infinitamente más desarrolladas que en 1980. El Estatuto no es la panacea, pero sí una herramienta de primer orden. Tenemos que ser conscientes de la importancia de esa herramienta y del auténtico potencial de nuestra Comunidad. Andalucía tiene que pisar fuerte en España y en Europa. En muchos terrenos, ya lo estamos haciendo: creación de empleo, crecimiento económico sostenido, investigación, parques y centros tecnológicos, los servicios sociales más avanzados de España, industrias avanzadas y en creciente proceso de modernización. Pero queda mucho más: es muy posible que la Andalucía de diez o quince años, se parezca a la actual aún menos de lo que la Andalucía de hoy se parece a la que padecíamos hace 25 años. Son cambios históricos, irreversibles y merecen un esfuerzo. P: ¿Estamos hablando de una mejor sanidad, una educación más avanzada, de más investigación, de mejores infraestructuras...? R: Naturalmente, de todo eso y de un progreso general en todos los ámbitos, sin dejar nunca a nadie atrás y muy centrado en el interés de los ciudadanos y en las políticas sociales... El camino recorrido en los últimos 25 años es un ejemplo claro de nuestra capacidad de avance en ese terreno. Pero, sobre todo, está el capítulo de derechos sociales del Estatuto andaluz, sin duda el más ambicioso de España, y también el más avanzado como demuestra la regulación de la muerte digna o la enseñanza laica. P: Y, naturalmente, usted está dispuesto a renovar la mayoría en las próximas elecciones para ponerlo en marcha... R: Si mis compañeros lo quieren, por supuesto. Usted me habla de renovar la mayoría y claro que ése es nuestro objetivo. Pero mayor aún lo es mantener la energía y la ilusión suficiente para continuar renovando nuestro proyecto político. El éxito del PSOE de Andalucía, sostenido a lo largo del tiempo y en circunstancias políticas, económicas y sociales bien distintas, sólo tiene una explicación: somos un partido en permanente estado de cambio, en permanente conexión con las corrientes de pensamiento y de sensibilidad de la sociedad andaluza. Y aunque aún falta mucho para las elecciones de 2008, todos los socialistas deben saber que nuestras expectativas electorales son inmejorables.
P: Después de más de 16 años al frente de la autonomía andaluza, ¿le quedan retos que poner en marcha y tiene la ilusión y las ganas intactas? R: El mayor reto es devolver la confianza que los andaluces han depositado tan mayoritariamente en mi persona y en el PSOE de Andalucía. Es un reto amplio, de largo aliento, donde hay objetivos inmediatos como el desarrollo de nuestro nuevo Estatuto y un objetivo más ambicioso como es situar a Andalucía ente las regiones más avanzadas, prósperas y modernas de España y Europa. Hablamos de cambios históricos, irreversibles y que merecen un esfuerzo. Desde luego, pueden contar con el mío. P: ¿No le aburre un poco la pelea política en la que hay tanto cainismo? R: Aburrir no es la palabra, aunque sí desalienta un tanto que algunos busquen la muerte civil de sus rivales políticos. Es un error, sobre todo, porque desacredita la política ante los ciudadanos y los aleja de la democracia. Creo que ningún país se lo puede permitir y, desde luego, mucho menos el nuestro, con una historia tan cargada de enemigos de la democracia y de las libertades. Todos deberíamos ser consecuentes con la importancia que para España, en todos los ámbitos, ha tenido la democracia, y no hacer nunca nada que la pueda desprestigiar. P: Me gustaría plantearle algunos asuntos que están centrando la vida nacional en estos momentos, una vez superada la época de la disputa territorial y una vez que España no se rompe. Urbanismo, ¿todo es como se está descubriendo en Marbella y en Andratx? ¿Qué responsabilidad tiene la Junta en Marbella? R: Hay 8.000 municipios en España y creo que no sería ni justo ni atinado considerar que la situación de Marbella, de Andratx o de otros municipios donde ha habido actuaciones irregulares sea extrapolable al conjunto. No obstante, no le resto importancia y creo que todos los partidos, todos, deberíamos tomar conciencia de lo nefasto de determinadas prácticas y conjurarnos para combatirlas desde el Estado de Derecho, sin criminalizar a los ayuntamientos ni a sus regidores, que en su inmensa mayoría sólo buscan el beneficio de sus pueblos y ciudades. Me pregunta por Marbella y tengo que decirle la verdad: en lo relativo al urbanismo, que es la materia en la que la Junta de Andalucía tiene competencias, la Junta es la única institución que ha luchado durante mucho tiempo contra el planeamiento salvaje en ese municipio. Durante años, hemos ido centenares de veces, más de 400, a los tribunales, denunciando actuaciones irregulares y solicitando la paralización cautelar de licencias que considerábamos ilegales. P: Proceso de fin de la violencia, ¿hay posibilidades reales con la oposición tan feroz del PP y la dudosa voluntad de ETA? R: No sabría decírselo, pero sí decirle cuál es la obligación del Gobierno: buscar la paz, resolver el problema de la violencia, desde el respeto a la ley y a la memoria de las víctimas. Eso está haciendo el Gobierno, con el respaldo de la inmensa mayoría de los ciudadanos, que son conscientes de la dificultad del empeño, y de todas las fuerzas políticas, salvo el PP, lamentablemente. El PP sabrá, pero lo que está quedando claro y permanecerá mucho tiempo en la memoria de los españoles es que cuando el Gobierno, por el interés de España, necesitaba el apoyo del principal partido de la oposición para resolver el problema del terrorismo, el PP se lo negó. Y una impresión final: si el PP ha hecho de la política antiterrorista una baza de oposición sobre la base de un cálculo electoral, creo que se trata de un cálculo electoral profundamente equivocado. P: Inmigración, ustedes son una de las autonomías más afectadas por este fenómeno. ¿Hay posibilidades de integración de todos los que vengan o hay que poner freno? ¿Dónde está el principio de la solución? R: Es necesario un esfuerzo para que nuestra mirada sobre la inmigración se someta al prisma de su contribución al crecimiento económico de España. El mercado de trabajo en España ha probado hasta el momento su capacidad para integrar a la mano de obra inmigrante, pero es innegable que la absorción de nuevos recursos humanos es limitada. El Gobierno de la Nación está haciendo un esfuerzo considerable en el terreno diplomático, con el propio presidente Rodríguez Zapatero a la cabeza, trabajando de forma estrecha con los países de procedencia de la inmigración. Es una orientación que debe impregnar toda la política exterior de la Unión Europea porque España, en solitario, no puede ejercer de parapeto para la inmigración descontrolada. Joaquín Tagar |
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