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Entrevista: Mariano Fernández Bermejo Ministro de Justicia “Haremos que el siglo XXI
Pregunta: En la reciente democracia española no se recuerda un ministro tan denostado antes de ser nombrado, ¿qué les ha hecho usted a los dirigentes del Partido Popular? Respuesta: Mas bien, qué me hicieron los del PP a mi. Me da la impresión de que lo único que han hecho es continuar en la misma línea que anduvieron cuando desataron la persecución contra mi, en Madrid. No sólo contra mi, contra el fiscal anticorrupción, Carlos Jiménez Villarejo, contra el fiscal inspector Martínez Zato... Sencillamente porque se habían dado cuenta de que éramos personas que interpretábamos la legalidad con un sentido progresista que nos hacía estar contra la gran delincuencia, la delincuencia urbanística, la del medio ambiente; eso la derecha no lo digiere bien y decidieron que había que quitarnos de en medio. Modificaron la ley, nos cesaron, vinieron los insultos añadidos. Yo entablé una demanda contra el entonces Ministro de Justicia y fui perseguido a través de la incoación de expedientes disciplinarios por el entonces Fiscal General del Estado, que obedecía las indicaciones que se le daban, y el final fue mi cese. P: ¿Hay posibilidades de algún acuerdo con el PP, sobre todo en el campo de la Justicia, donde el Consejo del Poder Judicial lleva en funciones más de 6 meses? R: Mi nombramiento ha servido de pretexto para aparentar problemas inexistentes, con invocaciones del llamado “efecto Bermejo”, que parece que era igual a cualquier tipo de paralización. Pero afortunadamente eso se pasa una vez que ha producido el efecto deseado. Una vez que se me ha colgado la etiqueta de peligroso radical de izquierdas o cosas semejantes, las aguas vuelven a su cauce, creo que todo va entrando en otros derroteros y, afortunadamente, a la vista está que hemos retomado las conversaciones en base a una oferta que hemos hecho, muy aceptable y, en principio, se ha aceptado volver a hablar. Las cosas parece que van volviendo a su cauce. P: Otra de las presiones a la que le está sometiendo el PP, es la ilegalización de las supuestas listas de HB en el País Vasco... R: Yo echaría de menos el aliento del PP en la nuca si en estos temas dejaran de lanzarlo. El PP, en estos tres años, la oposición que ha hecho ha sido esa, ha puesto el dedo en la llaga que nunca debió poner. Se salió del pacto antiterrorista y ha estado haciendo el combate al gobierno en esa área sensible que saben muy bien que jamás debieron hacer, pero ya se les pasará la factura en las urnas. A mi juicio es una estrategia que la sociedad no perdona. En todo caso siento su aliento pero es ya costumbre, porque siempre lo he tenido... P: ¿Se podía hacer algo diferente a lo que hizo el Gobierno con las listas? R: No, han estudiado y trabajado mucho los servicios de información; ese cúmulo de datos nos permitió hacer un examen jurídico de la situación y aplicar la ley. Estamos hablando de la aplicación de la ley de partidos, de una herramienta muy delicada que permite limitar derechos de sufragio activo y pasivo, es decir estamos hablando de una ley que limita derechos fundamentales muy sensibles. Eso exige un cuidado tremendo, igual que hemos tenido que tener cuidado para que no se nos colasen quienes no debían. Ese es el trabajo que hemos hecho y estamos vigilantes. Echamos las bases para la aplicación de la ley dentro de un Estado de Derecho, no, como algunos parecen interpretar la ley del más fuerte o algo parecido. P: Por cierto, como ministro de Justicia explíquenos que ha pasado en Melilla, ¿se puede o no se puede votar por correo con los papeles bajados de Internet? R: Yo no hablo de resoluciones judiciales, sólo me queda respetar la dictada por la jueza de Melilla. Lo que ocurre es que lo que dice la jueza de Melilla, no es lo que dice el Partido Popular. Creo que deberían leer bien lo que dice el auto. La jueza no dice que eso sea legal, dice que, al parecer, no ha habido mala intención o, dicho de otro modo, lo que yo he leído dice que estos señores parece que ignoraban lo que está tan claro... P: Pero lo ignoraba también el secretario general del Partido que fue ministro de Justicia... R:...Bueno, yo eso puedo entenderlo mejor, quizá no estaba en esas cosas. Lo que dice la resolución hay que respetarla como lo dice y el ministro de Justicia lo que hace es respetar la resolución, pero la resolución de la jueza, no lo que han traducido interesadamente estos señores. Lo que han traducido es que poco menos que tenemos que pedir perdón y lo que ha ocurrido es que una jueza ha dicho que estos señores ignoraban que esto no se podía hacer, luego eso era irregular. Dicho eso, yo en vez de pedir perdón lo que pido es que me feliciten, porque como ministro de Justicia mi única obligación y mi única preocupación por las actividades judiciales es que se produzcan rápidamente, con agilidad, que no se nos pueda tachar de lentos y de caros... Con qué rapidez se ha producido una resolución judicial y ahora lo que espero es que ante los eventuales recursos la audiencia de Málaga actúe con igual celeridad... P: Entrando en la rapidez de la Justicia, una queja bastante general, ¿cómo se puede acercar más la Justicia al ciudadano para que tenga confianza, hay posibilidades de reducir los plazos? R: Creo que es posible y para eso he venido aquí, para intentar que lo sea. Para eso tenemos que hacer una verdadera convulsión y creo que tenemos ya las herramientas para hacerla, que es básicamente toda la modificación de la Oficina Judicial para hacer que el siglo XXI entre también en la Justicia. Me parece que también hay que matizar que no es cierto que la Justicia esté tan mal como se cuenta. La estadística nos dice que es verdad que los ciudadanos la valoran como lenta, cara, poco accesible. El diagnóstico está ahí, pero analicemos la letra pequeña que también es importante cuando se habla de estadística. Es curioso que cuando examina uno las estadísticas, ve que esa valoración es mayoritaria en el global, pero al ver la letra pequeña resulta que quienes eso dicen, en un 64% nunca han tenido un problema ante la Justicia. No son directamente conocedores de lo que están contando, es su percepción mediática, el resto, el 30 y pico por ciento sí la ha percibido directamente y tiene mejor opinión, sin ser maravillosa. P: ¿No se podía aplicar el sistema de juicios rápidos a más asuntos R: Primero habrá que hacer balance. Me parece que los juicios rápidos tienen una parte buena, salvable, sobre todo, después de que se han ido poniendo los medios que ya en su día denunciamos que no había. Sigue pendiente el gran tema de la ejecución. ¿De qué sirve llegar a una resolución pronta si después no se ejecuta? Antes de generalizar un modelo hay que perfeccionarlo y entonces lo generalizamos. No podemos precipitarnos. P: ¿Qué balance hace el actual ministro de leyes que fueron santo y seña de este Gobierno, como la de Violencia de Género, porque las cifras de muertas siguen siendo insoportables? R: Lo malo de poner grandes esperanzas en una ley es que, cuando la realidad demuestra que las leyes por si solas no cambian la realidad sólo ayudan a cambiarla, puede traducirse en sensación de fracaso. Creo que ni lo uno ni lo otro. No conviene creerse que las leyes por si solas cambian la realidad, pero hay que aceptar que las leyes son un mecanismo indispensable para cambiar la realidad. Ahora que hemos puesto en marcha el mecanismo, habrá que empezar a hacer micropolítica y hay que empezar a hacer balances: qué estamos haciendo bien, qué cosas son mejorables para que la maquinaria funcione engrasada. No debemos olvidar que hemos iniciado un camino que puede ser largo hacia la igualdad y que, en el fondo, lo que late detrás de la violencia son las situaciones de desigualdad profunda que se traducen en la imposición de una voluntad sobre otra por la violencia. Eso es lo que hay que cambiar y cambiará más lentamente de lo que se cree. Yo creo que hemos mejorado, que la Ley de Violencia de Género facilita mecanismos, pero tendrá que pasar tiempo para que vaya calando en el tejido social las medidas que sólo tienen efecto a largo plazo, básicamente las de educación. La violencia irá cediendo en la medida que lo varones sean educados en la tolerancia y en la igualdad. No nos precipitemos ni hagamos grandes alharacas a cerca de lo obtenido, ni descalifiquemos la ley porque siga habiendo víctimas, lo importante es seguir avanzando en la buena dirección y ésta la marca la ley. P: ¿Leyes conflictivas como la del matrimonio homosexual? R: Cada vez que el Partido Socialista ha modificado la realidad convencional y ha dado un paso en una dirección impactante, por novedosa, se produce un aparente cataclismo. Si los mayores, yo me incluyo, echamos la vista atrás recordaremos la que armó el entonces partido Alianza Popular cuando Fernández Ordóñez, entonces ministro de la UCD, llevó a las cortes la Ley del Divorcio. Llegaron al poder y la ley sigue ahí pese a su promesa de cambio...
P: Y muchos han hecho uso de ella... R: Sí, si luego se aficionan. Ha habido una Ley de Aborto y pasó lo mismo y ahí sigue la ley. Y yo me pregunto por qué. Por una razón, porque cuando los gobiernos de progreso se lanzan por esos derroteros, abren espacios de convivencia que antes no existían y que se demuestra que no dañan a nadie, sino que hacen más feliz a la gente. En esto consiste gobernar, lo otro es mandar y eso es sencillo y el Partido Popular sabe muy bien de lo que hablo. El Partido Socialista no tiene miedo a crear espacios de convivencia, porque sabe que la finalidad no es mandar es facilitar que la gente sea más feliz y la ciudadanía lo capta y se da cuenta, aunque les choca, lo aceptan, saben que no obligan a nadie. Y yo comprendo que muchos lo acepten pero sin que se llame matrimonio, por diferenciar, sin darse cuenta de que ir por ese camino supone un tratamiento desigual y de lo que se habla es de normalizar. P: La Iglesia criticó duramente esta ley y, por cierto usted también tiene entre sus funciones las relaciones con la Iglesia, ¿cómo valora el último discurso del presidente de la Comisión Episcopal que parece llamar un poco al orden a la parte más intervencionista y conservadora del Episcopado? R: Yo celebro que el Presidente de la Conferencia inicie ese discurso. Me parece que es un buen discurso y es muy de agradecer porque todos somos conscientes de que la propia Iglesia resultará fortalecida en la medida en que practique esa función de situar el reino que le corresponde en su sitio. Me parece magnífico que se sitúe en el ámbito que le toca, lo cual no implica no opinar o no proclamar su doctrina; en absoluto, pero todos sabemos cuándo se proclama doctrina y cuándo se interviene en política, y me parece muy bien que se vaya por ese camino. P: Está usted participando en la campaña electoral, esto es algo nuevo en su trayectoria, ¿se siente arropado por los militantes y simpatizantes? R: He tenido la enorme suerte y la gran satisfacción de sentirme muy arropado por el Grupo Parlamentario en el Congreso y en el Senado cuando he comparecido, sobre todo en las primeras ocasiones en que tuve que soportar el acoso del PP. Ese apoyo lo siento en los mítines, me siento encantado de contribuir y veo el apoyo de los compañeros lo mismo que lo he tenido en el Congreso. P: Estamos en unas primarias de las generales? R: No. Esa afirmación no se tiene mucho. Todos sabemos que las elecciones autonómicas y sobre todo las municipales, tienen grandes matices. El voto en las municipales tiene un componente local muy personalista del que carece el voto en las generales. Pretender esa transposición es absurdo... Quizá en global y en tendencia pueda indicar algo, pero no se puede hacer esa valoración Joaquín Tagar |
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