Entrevista: Alfredo Pérez Rubalcaba

Ministro de Interior

“Somos uno de los países más seguros
de Europa”

Es un todo terreno de la política. Ha sido ministro con los dos presidentes socialistas de la democracia reciente y siempre formando parte del núcleo duro. Alfredo Pérez Rubalcaba, sin embargo piensa que su ministerio actual, el del Interior, es el que le ha exigido más responsabilidad y decisión. Está al frente de la misión más comprometida de su vida política: velar por la seguridad de los españoles y evitar que los terroristas de uno y otro signo no cumplan sus objetivos de muerte y destrucción. El pasado 12 de julio recibió a El Socialista en su despacho del ministerio y estas han sido sus respuestas a nuestras preguntas.
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Pregunta: Ni siquiera el décimo aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco, uno de los más viles de la banda terrorista ETA, ha servido para unir a todos los demócratas... ¿hay que darse por rendidos en esto?


Respuesta: No. No te puedes dar por rendido cuando todos sabemos que uno de los complementos clave de la lucha antiterrorista es precisamente ese, la unidad. No podemos prescindir, a priori, de esa unidad y lo que hay que hacer es seguir trabajando para ello; pero también es cierto que no podemos desconocer que no lo tenemos fácil, sencillamente, porque el Partido Popular ha hecho una opción estratégica que es llegar al final, a las elecciones con el terrorismo, haciendo oposición con el terrorismo y, por tanto, hay que seguir intentándolo, aún sabiendo que lo tenemos muy complicado.

P: ¿Cuando se dio cuenta de que la banda no iba a aceptar las condiciones del Ejecutivo..? Por cierto, ¿existen las actas?

R: ...El proceso de paz se truncó no muy lejos del alto el fuego. Digamos que nunca arrancó del todo, esa es la verdad: nunca despegó del todo. Tuvo un comienzo titubeante y, a partir de ahí, las cosas no hicieron más que complicarse. Y respecto a la segunda cuestión, el PP tiene un problema con la terminología de ETA, hay algunas palabras que le gustan especialmente. Por ejemplo, el Sr. Aznar en su primera comparecencia formal después de la declaración de la anterior tregua, salió hablando del MNLV, que es una expresión que sólo utiliza ETA. Y ahora, en este segundo proceso de alto el fuego, el PP ha hecho suya otra terminología de ETA que es la palabra actas. Es ETA quien habla de actas. Por tanto, cuando el PP habla de actas, todo el mundo tiene que saber lo que la banda terrorista llama actas, es decir, sus patrañas sobre lo que se habló o dialogó con ella...

P: ...porque no había un secretario de actas, ¿no?

R: Ni un fedatario, ni un sello, ni una rúbrica... En fin, más allá de eso vamos a ver si explicamos a la gente lo que está pasando, porque es verdad que, a veces, detrás del lenguaje político se esconden aviesas intenciones. Cuando el Sr. Rajoy reclama una y otra vez las actas, ¿a quién se las está pidiendo? ¿Al Gobierno.. o lo que está diciendo es a ETA saca cualquier cosa que yo la doy por buena y veras el lío que monto? Yo tiendo a pensar que es esto segundo.

P: Estamos en alerta ante la posibilidad de que ETA intente producir muerte y destrucción, ¿qué significa esto para el ciudadano?

R: La gente tiene que ser consciente de que una vez que ETA declaró roto el alto el fuego y abierta, lo que ellos llaman, la lucha armada en todos los frentes, lógicamente hay que esperar un atentado. ETA siempre que dice que va a atentar, si puede lo hace y si no lo hace es porque no puede. Pensar que no va a poder nunca, me parece que es irracional. Es verdad que la banda ha estado más débil y más fuerte, pero siempre ha estado presente. Ahora discutimos mucho si en el 2003 ETA estaba o no estaba derrotada; por cierto, quienes hoy dicen que estaba derrotada son los mismos que entre el 11 y el 14 de marzo de 2004 pretendieron convencernos de que habían hecho el atentado más importante, en términos de infraestructura humana, que nunca había hecho la banda. ETA nunca tuvo más de un comando o dos actuando al mismo tiempo. Es evidente que el 11-M supuso una movilización de 15 ó 20 personas. Esos mismos que dicen ahora que ETA estaba derrotada, trataron de convencernos de que ETA estaba más fuerte que nunca entre el 11 y el 14, por cierto más fuerte y más loca.
La verdad no es ni una cosa ni otra: ni estaba derrotada en el 11-M, ni tenía capacidad para organizar el 11-M. Esa es la verdad, estaba presente y de hecho entre el último atentado mortal de ETA, en mayo del 2003, y finales de ese año la banda terrorista organiza 17 atentados, uno tan relevante como el coche bomba en el aeropuerto Parayas de Santander, que fue un destrozo. En el 2004 sigue atentando, en el 2005 sigue atentando hasta el alto el fuego. Por tanto, ETA ha estado siempre ahí, otra cosa es que haya estado más débil, porque es verdad que ETA no es la de los 90, ni la de los 80, pero ya en la década de los 90 no era la de los 80. Si se mira la historia con perspectiva, la verdad es que vamos ganando, pero derrotada no ha estado nunca, siempre presente. En otras palabras, atentará cuando pueda.

P: ¿Qué tiene que pasar para que ETA deje de ser el centro de la vida política, en gran manera, desde luego mucho más que cuando la banda asesinaba a varias decenas de ciudadanos al año?

R: Que recordemos todos que el terrorismo tiene dos componentes: violencia y propaganda. Y los demócratas no debemos hacerle propaganda gratis. No estoy diciendo que no se hable de ETA, que no se de información, lo que digo es que no se amplifique. Simplemente que por utilizar a ETA como arma en el juego político que no se amplifique lo que dice o lo que puede llegar a pensar. Eso me parece, objetivamente, un disparate. Repito, no es censura lo que estoy proponiendo, no. Lo que estoy diciendo es que los demócratas nos pongamos de acuerdo para que haga lo que haga ETA no sea objeto de disputa, porque cada vez que disputamos sobre la banda terrorista estamos amplificando sus mensajes. Es evidente que el debate del estado de la nación lo vimos los españoles y también los terroristas y la pregunta que cabría hacerse es: ¿después del debate del estado de la nación, ETA se sentirá más fuerte o más débil? Si en lugar de hacer un debate sobre ETA no lo hubiésemos hecho ¿estaría más contenta o más triste? Yo creo que la respuesta es obvia, cuando alguien piense en la respuesta tendrá presente lo que hay que hacer en la vida política, más allá de que sus miserias estén como objeto de disputa entre los partidos democráticos.

P: Sr. Ministro, estamos los ciudadanos en estos momentos amenazados por una banda terrorista de aquí y por el terrorismo yihadista. ¿Qué podemos hacer para que ninguno de estos grupos logren sus objetivos?

R:Es verdad que tenemos dos amenazas. A veces pienso que la gente percibe mucho más la amenaza de ETA, probablemente porque está en la disputa política. Pero si uno mira las cosas en perspectiva, la verdad es que la otra es terrible. Si uno ve lo que está pasando en Gran Bretaña, en Marruecos en Argelia, lo que pasa en Irak, el Líbano, si uno ve las operaciones policiales de Alemania, de Italia o las de Holanda, entonces se da cuenta de que tenemos un problema muy serio, que el terrorismo radical de raíz islamista es una amenaza grave, real y probablemente con una perspectiva temporal muy incierta. Si uno mira hacia atrás se da cuenta de que hemos ido a peor, ahí si hemos ido a peor. Y no podemos desconocer algo que hemos dicho siempre y es que la guerra de Irak ha sido un auténtico destrozo en términos de seguridad, no sólo de vidas, que también. El otro terrorismo desgraciadamente nosotros lo sobrellevamos mejor porque lo padecemos desde hace muchos años. ¿Qué podemos hacer? Pedirles a nuestros políticos responsabilidad y creo que los ciudadanos saben lo que tienen que hacer cuando un político ha utilizado de manera irresponsable el terrorismo. Pienso que entre el 11 y el 14 de 2004 no se castigó al PP por atentado terrorista, creo que lo que la gente no soportó es la gestión que el PP hizo de ese atentado. No han aprendido la lección, espero que la próxima la aprendan definitivamente. Sería muy bueno para todos.

P: ¿Qué significa para el ministro del Interior el que el juicio del 11-M esté visto para sentencia?

R: Significa empezar a cerrar una historia terrible de dolor, de iniquidad política, de puesta en cuestión de todos los mecanismos del Estado de derecho. Por tanto cerrar una página triste y negra de nuestra historia, empezando porque costó la vida a 192 ciudadanos.

P: ¿La sentencia cerrará las especulaciones y las conspiraciones, aceptará el PP el veredicto?

R: Yo confío en que sí. En las últimas semanas han ido, paulatinamente retirándose de ese territorio, en el que se han movido, no nos engañemos, de forma más o menos explicita toda la legislatura. Es verdad que poco a poco hemos dejado de oír algunas cosas y hemos empezado a oír otras. Es que no hace mucho estábamos discutiendo si un individuo, llamado Zoufier, cuyos méritos eran haber proporcionado la dinamita con la que se asesinó a 192 personas, iba a declarar al Parlamento; eso lo hemos discutido en el Parlamento y ha habido dirigentes importantes del PP que defendían que tenía que contar su verdad, vamos a ver en qué acaba el juicio respecto a su verdad, incluso ha habido quien le ha hecho entrevistas para publicarlas en medios de comunicación, diputados del PP. Hemos pasado de ese discurso a favor de la conspiración que cuestionaba todo, empezando por la actuación de la guardia civil y la policía, la que dirigían ellos, a favor de una participación inexistente y por tanto demencial de la banda terrorista ETA y de servicios secretos de otros países; y el PP ha amplificado todo porque cuando uno lleva al Parlamento esas cosas, lo que está haciendo es darles legitimidad política. Ese discurso del PP ha ido desapareciendo poco a poco, es más, ahora casi parece que nunca lo defendieron y se ofenden si se lo recuerdas; ahora parece que viene el del Estado de derecho, pues bienvenido sea. Nunca tuvieron que estar donde estuvieron, pero no seré yo quien les reproche que pasen a la racionalidad y a la defensa de los mecanismos del Estado de derecho.

P: El Supremo ha anulado la sentencia de la audiencia de Madrid que condenaba a tres policías en el conocido como caso Bono. Aunque usted no era entonces ministro afecta a su departamento, ¿como valora el fallo y la actitud del PP?

R: Yo creo que es el típico caso de utilización política de un asunto y de cuestionamiento de la actuación de la policía para sacar beneficios políticos. Ese es el problema de fondo. Al PP no le ha importado poner en cuestión la honorabilidad de tres policías, con una hoja de servicios irreprochable, con tal de poder decir al Gobierno que había hecho no se que persecución a militantes del PP. Y que lo haga un dirigente del PP que no conoce lo que es el ministerio del Interior, me parece una insensatez, puede ser que no sepa como funciona la policía, pero que lo haga quien ha sido ministro del Interior es, sencillamente, un ejercicio de cinismo intolerable. Quien ha sido ministro del Interior sabe que eso no se puede hacer, tu no puedes ordenarle a un policía que persiga a nadie, el ministro no ordena a la policía, tiene sus mandos naturales a los cuales, lógicamente, es fiel y obediente, pero no a sus mandos políticos. Eso de la persecución política de los ciudadanos, en el actual tramado institucional que tenemos, es imposible, pertenece a otras épocas.

P: Su departamento también debe controlar la emigración ilegal, ¿Hemos avanzado mucho en esto?

R: Hemos avanzado, es verdad que lo hemos hecho a partir de una situación que no imaginaba nadie, la crisis que tuvimos el año pasado con la avalancha de decenas de cayucos y tuvimos que arbitrar mecanismos de los que no disponíamos porque nadie se había imaginado eso. Sabías que había ese flujo, ese tráfico de personas, pero el aluvión que tuvo España no lo habíamos previsto. A partir de ahí aceleramos algunas cosas que habíamos hecho en esta legislatura y pusimos otras en marcha, partiendo de un principio: había que lanzarles un mensaje inequívoco a las mafias, que no trafiquen con personas porque no les servirá de nada, se devolverá a los ilegales. Y el segundo aspecto era poner en marcha la colaboración con los países de origen de los inmigrantes ilegales no sólo pidiendo que tengan más vigilancia, que tengan más policías, sino ayudándoles a desarrollarse y ofrecerles emigración legal. Esta es la parte más dramática de un fenómeno que es tan viejo como la humanidad, cuando uno no tiene qué darles de comer a sus hijos, coge la maleta y se va donde hay trabajo.

P: ¿Es lógico, y sobre todo humano, que en el mundo actual todo circule con libertad, mercancías, capitales, menos los seres humanos?

R: Planteado así tendría una respuesta complicada. El problema no es ese. El problema es que cuando los seres humanos se desplazan buscan trabajo y si hay trabajo no hay problema, pero si no hay trabajo acaban compitiendo con aquellos que están y llegaron primero y eso genera crisis sociales. Creo que el decir aquí cabe todo el mundo no sólo es irreal, es que es socialmente explosivo. Al final la máquina de xenofobia es la tensión entre quienes se disputan un puesto de trabajo o unos servicios sociales. Puedes admitir a los que seas capaz de integrar.

P: Estamos más seguros que en 2004?

R: Sí, estamos más seguros porque tenemos un sistema de seguridad pública del que no disponíamos. El PP se olvidó de la seguridad pública y la prueba más evidente es que las plantillas de la guardia civil y la policía, disminuyeron. Y cuando un país crece en el número de habitantes, España ha crecido en varios millones en los últimos años, pero invierte menos en seguridad pública, tiene menos policías y menos guardias civiles y cuando se olvidan las políticas sociales, el resultado es inseguridad. Nosotros hemos corregido los dos parámetros de la ecuación: hay más políticas sociales, hay más políticas de integración y hay también más policías y más guardias civiles, hay más seguridad pública y el resultado es que nuestras tasas de delincuencia bajan y al final estamos más seguros, aunque la población sigue creciendo. Hoy somos uno de los países más seguros de Europa, pero hemos estado en un “tris” de deteriorar nuestro sistema de seguridad pública hasta límites insospechados.

Joaquín Tagar