ENTREVISTA:Manuel Chaves


“El liderazgo de Rodríguez Zapatero es incuestionable”

Es un hombre curtido en mil batallas: fue sindicalista en este país cuando serlo significaba una opción de peligro personal y profesional, fue miembro de la dirección del PSOE y de la UGT durante la transición democrática y ministro de trabajo en el Gobierno de Felipe González. Ahora, como presidente de Andalucía, soporta el acoso político desde el Gobierno de José María Aznar y una campaña de calumnias y derribo a su gobierno desde la calle Génova, sede del PP donde el secretario general de ese partido, Javier Arenas, conspira contra la Junta de Andalucía por el simple hecho de que los andaluces no le votaron ni le dieron su confianza. Manuel Chaves es, también, el presidente del PSOE, el sucesor de Ramón Rubial. Esta fue nuestra conversación con él.


Pregunta. Parece que es usted el responsable de muchos males en este país: le han querido endosar el caso Gescartera, los problemas de las relaciones con Marruecos, su gobierno actúa sin base jurídica, según le ha acusado Celia Villalobos, la alcaldesa de Cádiz le compara con los etarras....
Respuesta. Eso es el resultado del nerviosismo que tiene el Partido Popular, que inspira todas sus actuaciones en lo que se refiere a Andalucía y al presidente de la Junta. El PP no es capaz de articular una alternativa creíble y seria en Andalucía que pueda contrastar con el Partido Socialista. Es un partido sin credibilidad, no tiene mimbres para llegar a la gente, no tiene liderazgo, por lo que todas estas circunstancias le hacen dar bandazos de un lado a otro, sin ningún tipo de rigor ni de seriedad. El hecho de que este tipo de estrategias no le de ningún resultado, los pone mucho más nerviosos y hace que se metan más en el pozo de una estrategia que trata de convertir la vida y el debate político, en Andalucía, en un lodazal. ¡Para ellos todo vale en política!

P. ¿Estamos ante una operación como la que se hizo con Felipe González, en el último mandato socialista?
R. Exactamente igual. Entre 1993 y 1996 montaron esa estrategia del “¡váyase señor González!”, consistente en convertir el debate político en una cloaca, en crispar la vida política, incluso sin importarles que la vida democrática del país corriese un cierto riesgo, y esa misma estrategia la intentan trasladar, en estos momentos, a Andalucía. Pero yo creo que la situación no es la misma, ni la estrategia es extrapolable, entre otras cosas porque el PP ya ha perdido la virginidad política: tiene encima el caso Gescartera, que le irá golpeando y hará mucho más daño político del que ellos se creen, tienen una situación económica distinta, tienen un Gobierno que está en caída libre, que no gobierna, hay ministros que han desaparecido, otros que no saben enfrentarse a los retos de sus ministerios, algunos tocados por los conflictos que provocan y, sobre todo, en Andalucía, el PP no tiene ninguna credibilidad.

P. ¿Se siente agredido por el Gobierno de la nación?, ¿existe discriminación entre los pueblos de España, por el color del gobierno que tienen?
R. La respuesta está un poco en el contexto de lo que acabo de decir: la estrategia del PP y del Gobierno va buscando resultados a corto plazo y cree que puede castigar a Andalucía por estar gobernada por los socialistas. Eso se refleja en las actitudes políticas e institucionales del Gobierno para con Andalucía: hace un año me entrevisté con el presidente Aznar y establecimos un marco de relaciones en varios campos, por ejemplo en las transferencias. Pues bien, las transferencias de las políticas activas de empleo han sido realizadas a un gran número de comunidades autónomas, nosotros las pedimos en el año 1996, no hay ya ninguna razón técnica que las impida; simplemente, no hay una decisión política por razones de partido, no por razones de Estado. Los intereses del PP han impedido que el Gobierno transfiera a la Junta de Andalucía las políticas de empleo, en las mismas condiciones que a otras comunidades autónomas.

P. Hay varios asuntos de actualidad que afectan a las comunidades autónomas y, especialmente, a Andalucía: ¿financiación autonómica?
R. Yo no creo que el acuerdo sea para tirar cohetes, pero es un acuerdo que aumenta la financiación de las comunidades autónomas y aborda algunos elementos interesantes, como, por ejemplo, la cesta de impuestos que habíamos propuesto nosotros en el año 1996 y que, entonces, el vicepresidente económico, Rodrigo Rato, había considerado inviable, desde el punto de vista técnico. Ahora se han puesto en marcha. Hemos aceptado un sistema de financiación que es aceptable, pero que no es, evidentemente, el que los socialistas hubiésemos deseado.
Lo que me preocupa, en estos momentos, es que al socaire de la financiación autonómica y sanitaria, el Gobierno intente corresponsabilizar a las comunidades autónomas de las subidas de impuestos. El Gobierno acaba de aprobar una subida de impuestos sobre la gasolina, para la financiación sanitaria y anuncia una subida sobre el alcohol y el tabaco; intenta culpar o responsabilizar a la financiación autonómica. Desde mi punto de vista, esto no es de recibo y por eso, las comunidades autónomas gobernadas por los socialistas, nos hemos opuesto: porque en una situación económica como la actual en que se está retrayendo el consumo, no es positivo establecer un impuesto sobre la gasolina y, además, no tiene nada que ver con la financiación sanitaria; simplemente, al Gobierno no le cuadran las cuentas y tiene que establecer este impuesto y lo impone fuera del debate parlamentario de los Presupuestos, que es donde debería haberse debatido.
Lo que es más grave, y es uno de los retrocesos más importantes que va a sufrir el estado del Bienestar, es que un derecho público, constitucional, como el derecho a la salud, va a ser a cambio de una contraprestación, que es el impuesto indirecto sobre el consumo, cuando lo lógico es que el derecho a la salud o a la educación se financie a través de los impuestos directos.

P. Pero, dicen que han bajado los impuestos...
R. Eso es falso. El informe de la OCDE señala, claramente, que la presión fiscal en España ha subido cerca de dos puntos y medio. Ha habido una rebaja del IRPF que ha favorecido a las rentas más altas, pero esa rebaja se ha compensado con la subida de los impuestos indirectos, que son los que nos afectan a todos en las actividades diarias. Ahí puede estar la clave, también, de la subida de estos impuestos que nos imponen, no sólo para cuadrar las cuentas, sino para compensar los nuevos descensos anunciados del IRPF, que pondrán en marcha antes de las elecciones municipales y autonómicas del año 2003.

P. Emigración y relaciones con los vecinos del sur, especialmente con Marruecos.
R. Son dos problemas diferentes, aunque puedan estar relacionados. La emigración no proviene sólo del Magreb, sino de los países del Este y del África subsahariana.Claro que Andalucía es la primera tierra de promisión, pero también hay que tener en cuenta que de cada 5 inmigrantes irregulares que entran en España, solamente uno entra a través de las pateras. Eso indica que no sólo hay un problema de control de las costas españolas, sino que hay un problema grave de control de fronteras; la mayoría entran por avión o por barco, y se quedan irregularmente en España.
Creo que la política migratoria del Gobierno ha hecho aguas por todas partes, no sólo por la falta de control de fronteras, sino porque no ha habido acuerdos ni convenios con los países de origen, que permitan regular los flujos migratorios, no ha tenido en cuenta que hay zonas de Andalucía y de España donde hay una concentración humana de ciudadanos de otros países que satura los servicios públicos, sanitarios, educativos, asistenciales.Municipios y comunidades tienen que cubrir, íntegramente, el coste que implica la saturación de estos servicios, con la inhibición irresponsable del Gobierno. El mayor riesgo de actitudes xenófobas que se pueden dar, surge del deterioro de los servicios públicos que se prestan en un pueblo.
Respecto a las relaciones con Marruecos, pienso que al Gobierno le ha faltado, durante mucho tiempo, capacidad para entender el carácter prioritario de nuestras relaciones con una zona tan sensible como Marruecos, en el conjunto del Mediterráneo. Le ha faltado esa sensibilidad que tuvo Felipe González para establecer relaciones personales, humanas, culturales, sociales y de todo tipo, como hemos venido haciendo desde Andalucía durante mucho tiempo... Pero dicho esto, creo que la retirada del embajador marroquí no está justificada, no se ha dado un explicación creíble de por qué se ha hecho y creo que puede haber razones de política interna, razones relacionadas con el problema del Sahara y en esto la posición del PSOE es muy clara y lo mismo que la mía, como presidente de la Junta de Andalucía, al estar en juego los intereses generales de España, estamos con el Gobierno de la nación y haremos todo lo posible para que se normalicen las relaciones y que vuelva el embajador de Marruecos a España.

P. ¿Por qué el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía no quiere que se dispense, en las farmacias, la píldora del día después?
R. La ideología conservadora, que trata de extender por toda España el PP, también está muy incrustada en algunos jueces y en algunas instancias judiciales, y no me refiero al TSJA, que en su cúpula cumple con sus funciones de una manera razonablemente positiva, pero hay algunas excepciones. Ese auto está inspirado en criterios conservadores, en criterios que no concuerdan con la Organización Mundial de la Salud, que ha declarado claramente que ésta no es una píldora abortiva. Hemos recurrido desde la Junta y se va a seguir expendiendo la píldora poscoital en los centros públicos y, por lo que he visto en Andalucía, la reacción es que se va a seguir vendiendo en las farmacias. En definitiva es un auto conservador que va en contra del sentir de la opinión pública y lo que me sorprende, es que el PP se haya enganchado a una resolución tan retrógrada como la que dicta este auto.

El Gobierno utiliza los mismos argumentos que utilizaba Franco
contra nosotros, cuando
eramos estudiantes.
¡Son exactamente los mismos!

P. Ley de Universidades.
R. Yo creo que la Ley de Universidades trata de restringir el acceso de los jóvenes a la universidad con muchos controles. Establece un mayor intervencionismo y control del Gobierno sobre las universidades, cortando las competencias de los órganos de gobierno y de los rectores, disminuyendo la participación en los órganos de gobierno de los estamentos universitarios, recortando la autonomía de la universidad, recortando las competencias de las comunidades autónomas sobre la universidad pero, además, demuestra la poca sensibilidad, el carácter autoritario y totalitario del Gobierno de la nación respecto a la universidad.
Cuando se oponen todos los estamentos universitarios, desde los rectores a los administrativos, pasando por los estudiantes y profesores, el Gobierno no tiene la sensibilidad de escucharlos, de tener en cuenta sus opiniones, de rectificar en el trámite del Senado, sino que la impone, unilateralmente. Sólo se le ocurre acudir a los argumentos que utilizaba Franco contra nosotros cuando éramos estudiantes. ¡Son exactamente los mismos argumentos! Da la impresión de que alguien los ha copiado de los ministros de entonces...

P. Algunos son sus hijos, los habrán oído en casa...
R. Es cierto. Son argumentos del estilo de: “Que los estudiantes están manipulados, están mal informados, no conocen la ley...” Los mismos argumentos que utilizaba el franquismo, lo cual choca mucho viniendo de una ministra que fue líder de Bandera Roja durante ese período. La Ley de Universidades es una ley que le va a pasar factura al PP y al Gobierno. Contra ella son las manifestaciones más numerosas que ha habido en la universidad desde el franquismo, representa la fractura del PP con las generaciones actuales de jóvenes que están en la universidad.

P. El Partido Socialista ha lanzado un debate sobre la realidad española, sobre la pluralidad, el federalismo, etc. ¿Este debate perjudica las aspiraciones del PSOE?, ¿qué piensa usted como Presidente del partido?
R. Yo creo que cuando el PP se ve acorralado, y ahora lo está con algunos escándalos como el caso Gescartera, acude a alguno de sus argumentos favoritos: el Partido Socialista no tiene proyecto de Estado, no hay cohesión, el PSOE está dividido, se cuestiona el liderazgo de José Luis Rodríguez Zapatero, hay enfrentamientos... Ni una cosa ni la otra. Es un recurso de sus apoyos mediáticos, que son muchos. El documento de debate, que ha aprobado la Comisión Ejecutiva y el Consejo Territorial, es un documento que asumen todos los secretarios generales y todo el partido. Es un modelo de una España integrada, de una España plural, con dos ejes muy claros: uno, el de las competencias comunes y, otro, el reconocimiento de los hechos diferenciales en el marco de la Constitución y de los estatutos de autonomía. Este es un documento que está asumido por todos, desde Andalucía hasta Cataluña, desde Galicia hasta Murcia.
El documento señala que el Partido tiene su modelo de Estado que es plural, de inspiración federal, sobre la base de la Constitución, lo único que hay que poner en marcha son los mecanismos que fortalezcan el Estado de las autonomías, que es una forma de fortalecer España, de fortalecer el Estado y hacer posible que los españoles, todos, se sientan cómodos en su territorio y con sus instituciones. Además, hemos lanzado esta propuesta, que será la base programática del Partido ante las elecciones municipales y autonómicas del 2003 y las generales, en un momento clave, en un momento en que la política del PP está siendo regresiva e intenta provocar una vuelta atrás del Estado autonómico: no se ha reformado el Senado, no se ha puesto en marcha la conferencia de presidentes, no se ha regulado la participación de las regiones y de las comunidades autónomas ante la UE, no se ha celebrado el debate sobre las autonomías en el Senado, no se han regulado ni se han fortalecido los mecanismos de cooperación entre las comunidades autónomas y, al mismo tiempo, pone en marcha leyes, como la de Estabilidad Presupuestaria o la Ley de Cooperación Autonómica o la propia Ley de Universidades, que implican una involución clara, un nuevo centralismo que trata de renacionalizar competencias que, en estos momentos, corresponden a las comunidades autónomas. A todo esto damos respuesta, desde una perspectiva socialista y progresista. En este documento proponemos la reforma de la Constitución en el título 3, el que hace referencia a las funciones del Senado, para convertirlo en una auténtica cámara de representación territorial y no consideramos necesario tocar el título 8º. Para hacer la reforma del Senado queremos contar con el consenso de las demás fuerzas políticas, porque supone recuperar el consenso que hizo posible la Constitución de 1978.

P. ¿Estamos asistiendo a un enfrentamiento entre el nacionalismo español y los nacionalismos periféricos?

¡Que nadie se equivoque ni fuera ni
dentro del Partido! El objetivo del Partido Socialista es ganar las Elecciones Generales del 2004

R. Nosotros huimos de los enfrentamientos y nos oponemos a los nacionalismos excluyentes que derivan en posiciones soberanistas o autodeterministas y, de la misma forma, nos oponemos a considerar que el Estado de las autonomías ya está cerrado. Nosotros no tenemos una posición rígida ante el Estado de las autonomías, sino que tenemos una posición flexible y dinámica, en el marco de la actual Constitución y de los estatutos. Lo que está, en estos momentos, en el debate es la contradicción que hay entre dos concepciones de España: una que defiende un pseudo nacionalismo español, que desconfía del Estado de las autonomías, que no cree en la España plural y que intenta involucionar y hacer regresar el Estado de las autonomías a un centralismo controlador; y otra, que es la que defiende el PSOE. Es decir, una concepción de inspiración federal, que cree que la fortaleza de España está en el reconocimiento de su pluralidad y en el reconocimiento de los hechos diferenciales y, por tanto, en la descentralización política como uno de los elementos claves que garantizan la cohesión de España y su fortaleza en el proceso de construcción europea.

P. Lleva usted al frente del partido, sustituyendo a una leyenda, como era Ramón Rubial, como Presidente. ¿Cómo ve al Partido Socialista hoy?
R. Como Presidente del PSOE soy un testigo de primera línea y observo la labor de esta Comisión Ejecutiva y su Secretario General, desde que fueron elegidos en el 35 Congreso y puedo comparar, porque he estado en anteriores comisiones ejecutivas. El grado de cohesión, de unidad que tiene el Partido hoy, es el más alto desde hace muchos años. Creo que la solidez del liderazgo de José Luis Rodríguez Zapatero está fuera de toda duda entre todos los estamentos del Partido, y en la sociedad se está afianzando.
Hay una realidad objetiva que les cuesta aceptar o entender a algunos medios de comunicación, especialmente de la derecha: hay una generación política nueva que está dirigiendo el PSOE, es una generación que tiene una nueva forma de hacer política hacia dentro del Partido y hacia la sociedad, que tiene un nuevo talante. Creo que está dando buenos resultados. Progresivamente, este partido, tiene más credibilidad, gana más confianza entre el electorado y va a estar en condiciones de competir, con éxito, en las próximas confrontaciones electorales, especialmente las generales del año 2004. Creo que los compañeros y compañeras pueden sentirse satisfechos del momento que está viviendo el Partido Socialista.

P. ¿Qué retos tiene el PSOE por delante?
R. El reto fundamental que tenemos por delante los socialistas, es ganar las elecciones del 2004. Que nadie se equivoque pensando que para nosotros el objetivo es el 2008, ¡que nadie se equivoque, ni fuera ni dentro del Partido!. El objetivo es ganar las elecciones del 2004, vamos a estar en condiciones de ganarlas si seguimos trabajando como lo hemos hecho. Las elecciones municipales y autonómicas del 2003 serán el precedente de nuestra victoria en las elecciones generales.



Joaquín Tagar