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ENTREVISTA: Manuel Marín
El secretario de Política Internacional del PSOE, Manuel Marín, es un hombre con amplia experiencia en la política exterior. Fue comisario europeo y vicepresidente de la comisión durante trece años. Actualmente es diputado en las Cortes Generales por Ciudad Real, portavoz de los socialistas en la comisión de Asuntos Exteriores, está casado y tiene dos hijas. Estas son sus respuestas a las preguntas de El Socialista.
Respuesta: La guerra ha empezado, la opinión pública española, en su mayoría, está consternada, ofendida e indignada porque ha comprendido, perfectamente, que se trata de una guerra ilegal que responde a las necesidades de un diseño estratégico que nos es ajeno, en términos de nuestros intereses nacionales. Es el diseño estratégico que ha sido elaborado por el Gobierno de los Estados Unidos. Los ciudadanos han comprendido que esta guerra va a suponer un gran sufrimiento para el pueblo iraquí y que, sobre todo, en contra de lo que pretenden quienes la han declarado y han organizado, no va a traer un mundo más seguro y un mundo más estable, se producirá el fenómeno contrario. Es una guerra que va a producir mucha más inestabilidad, particularmente, en la región de Oriente Medio; es una guerra que va a tener un impacto, sobre todo cuando se termine, muy considerable en la opinión pública y, tal y como se está produciendo, las causas que están detrás terminarán siendo el semillero de odio y de un gran espíritu de revancha, sobre todo, en el mundo árabe.
. P: ¿Qué podemos hacer los ciudadanos, qué pueden hacer las instituciones europeas, que han quedado muy tocadas y qué puede hacer el Consejo de Seguridad de la ONU, que ha sido aniquilado? R: Los ciudadanos pueden hacer lo que han hecho y lo que están haciendo. Yo creo que esta crisis y esta guerra ha puesto de manifiesto un dato, sumamente importante, se ha abierto un espacio muy potente de ciudadanía. Es un espacio donde se ha puesto de manifiesto que: primero, la opinión pública no puede ser tratada como si fuera mema, porque hay una enorme sensibilidad para apreciar lo que está ocurriendo y segundo, las manifestaciones, la concienciación, que esto ha producido, consigue, al menos, poner de manifiesto que detrás de esta operación de pretendido desarme del régimen iraquí había otra cosa, había otras intenciones y eso lo han comprendido los ciudadanos y no le ha sido tan fácil, a los actores y coautores de la guerra, llevar sus designios a cabo.
P: ¿Habrá ampliación de la UE, según está prevista y en los plazos acordados, o habrá retrasos por las circunstancias difíciles que vivimos? R: Como los tratados de adhesión están ya firmados con los distintos países, habrá ampliación. Algunos van a hacer referéndum, habrá que esperar a ver cuál es el resultado pero, en principio, se tienen que ir produciendo los tratados de adhesión sin ninguna dificultad. En los países en que tienen que hacer referéndum, en el supuesto de que sea negativo, ya se han incorporado las disposiciones que prevén que alguien, si no quiere estar no ingresa y es su problema. La ampliación se va a producir, pero qué duda cabe de que, gracias a la guerra y a los esfuerzos de agitador que ha jugado, particularmente Aznar, se ha producido una fractura enorme entre la que los americanos han llamado la vieja y la nueva Europa y muchos de los países del Este, que se van a incorporar, han preferido, yo creo que de momento no hay que dramatizar, optar por una visión mucho más atlantista que europeísta en la construcción europea. Es un dato de la realidad, que nos debe preocupar, pero creo que tendrá poco recorrido. P: ¿De qué legalidad nos habla el Gobierno del PP cuando insiste, el presidente Aznar, en salvaguardar la legalidad internacional? R: Es un acto de hipocresía extraordinario. A ellos, no lo quieren decir, les sobra la legalidad de Naciones Unidas, a España no. A un país como España, que es una potencia media, no nos sobra la legalidad internacional respecto a los problemas que podamos tener, pero a quien sí le sobra es al gobierno del PP y a Washington. Creo que estamos ante un acto inmenso de hipocresía. No han sido capaces de decirle, abiertamente, a la gente qué es lo que pretenden, no les ha importado destrozar la política exterior española, cambiar sus ejes directores, pensando, en esta visión cuasi mesiánica del presidente Aznar que, apostando por la acción de oro en Washington, va a incrementar nuestros niveles como potencia mundial, va a garantizarnos mucha más seguridad, cosa que no creemos, y puede ocurrir justamente lo contrario. P: ¿Eso es lo que le ha ofrecido el presidente Bush al presidente Aznar por apoyarle? ¿Son los grandes beneficios de los que habló el hermano del presidente norteamericano? R: Sinceramente, yo siempre he pensado que esto es una fantasía. Esto es el cuento de la lechera. España es una potencia media, es un país muy digno, teníamos una política exterior generada por un consenso permanente, habiendo superado tradiciones que, incluso, nosotros creamos en el pasado, como fue el tema de la OTAN, felizmente superado con una consulta popular exitosa, pero es el resultado de 25 años de experiencia histórica. España no puede ser un actor global y decisivo en el mundo, no podemos serlo, porque nos falta capacidad económica, militar y capacidad en seguridad. P: ¿Qué consecuencias tendrá esta guerra en las relaciones internacionales? R: Una enorme desconfianza que se ha generado entre las naciones y pienso que, por la zona en que se produce, por lo que implica de ocupación, no sólo de Norteamérica, sino también de la antigua potencia colonial, el Reino Unido, de una nación árabe, de suelo árabe, va a tener un impacto incontrolable, sobre todo, en la opinión pública de los países árabes y musulmanes. P: ¿Y las consecuencias para la política exterior española?
P: ¿Cuál será la próxima guerra preventiva? R: A partir de ahora, desde el momento en que Estados Unidos hace esta guerra porque la necesita para demostrarle al mundo que el diseño estratégico que han decidido se va a aplicar y, en consecuencia, la guerra preventiva es algo que se puede ejecutar y van a demostrarnos que, a través de su colosal maquinaria militar, la guerra preventiva es una realidad y que, a partir de ahora, lo que cuenta no son las reglas que, en un momento determinado, no les confirmen su tesis, porque si ese es el caso se hace otra reunión de las Azores y se eliminan las reglas. P: La cumbre de primavera de la UE apunta a que vamos a ser los paganos de los platos que otros rompen, al hablar de la reconstrucción de Irak, ¿los europeos vamos a ser, otra vez, los que firmemos los cheques? R: Esta vez todo el mundo es partidario de la reconstrucción. Hay que hacerla y hay que ayudar a las víctimas, esto es una obligación. Vamos a ver cómo se resuelve este problema porque el presupuesto comunitario está exangüe con la ampliación, está al límite de sus posibilidades y tenemos la experiencia de Afganistán, donde la conferencia de donantes, en Japón, dispuso la aportación de 45.000 millones de dólares y sólo se ha contado con el 10 por ciento, y la reconstrucción de Afganistán está totalmente paralizada. Ya veremos lo que pasa en Irak. Los norteamericanos intentarán retirarse, rápidamente, seguir manteniendo el control militar y probablemente intentar que, vía Naciones Unidas, la UE se haga responsable, y eso va a ser un debate muy difícil y muy complicado. Al final las víctimas van a ser los habitantes de Irak. Antes de la guerra por la tiranía de Sadam Husein, durante la guerra porque los están aplastando y después, porque va a quedar claro que hay demasiadas ambiciones detrás de esta guerra. P: Al final de esta guerra ¿llegará una solución al conflicto árabe - israelí? R: La paz en Oriente Medio es un argumento sobrevenido, a última hora, para intentar echarle un capote, sobre todo, a Tony Blair, que lo necesitaba por la ruptura interna de su partido. Conociendo cómo es la política norteamericana, sabiendo cómo está el conflicto en Oriente Medio entre israelíes y palestinos, no creo, a pesar del efecto del anuncio, que un presidente norteamericano que pretende ser reelegido, antes de dos años y, sobre todo, su administración, conociendo su composición, vayan a doblarle la mano a un primer ministro israelí, llamado Ariel Sharon. Esto está fuera de la realidad, salvo que después de la guerra de Irak, controlado el país por las tropas norteamericanas, finalmente el plan para resolver la cuestión palestina no sea la creación de un verdadero estado, sino la creación de pequeños batustanes en un estado de Israel con una gran preeminencia militar en la zona y, todavía, mucho más fuerte. No nos engañemos, yo no veo a Bush doblándole la mano a Sharon. P: Se echa a Sadam y llega la paz, ¿qué pasará en la zona? ¿Qué aceptarán los vecinos de Irak, sobre todo, respecto a los kurdos del norte y al nuevo régimen que se instaure? R: El problema de los kurdos afecta, sobre todo, a Turquía. Los norteamericanos están diciendo que no aceptarán, en esta guerra, que los turcos, aprovechándose de la situación, invadan el territorio kurdo de Irak, aún sabiendo que después de la derrota del imperio otomano, Turquía, tradicionalmente, ha mantenido reivindicaciones territoriales sobre una parte importante que llega hasta Kirkuk, en el norte de Irak. El diseño, que ha sido presentado por el presidente Bush, no deja de causar asombro: se conquista y se ocupa, territorialmente, Irak; en un plazo de uno o dos años, se democratiza el régimen; después de democratizar Irak y tener un gobierno amigo, se contagia de democracia a Arabia Saudita y Siria y el resto de los emiratos, pero sobre todo, Arabia Saudita que, para ellos, aunque no lo dicen, es el objetivo indirecto y, a partir de ahí se descomprime de la presión árabe a Israel, porque árabes democráticos y amantes de la libertad, de la economía de mercado, de los valores, dicen ellos, de la sociedad occidental, tenderán a comprender mucho mejor la existencia del estado de Israel y eso permitirá que los israelíes, a su vez, se relajen y, un Israel que tiene la preeminencia militar sobre el resto, tiene su armamento nuclear que no se toca, aceptará la creación de un estado palestino y, durante todo este tiempo que puede durar de dos a cuatro años, los iraníes tendrán tiempo de normalizarse, porque si los iraníes no se normalizan, serán los siguientes. P: Esto en pocos años, ¿y cuántos llevamos con la situación actual? R: Esto es un nuevo cuento de la lechera. Estos planes de diseño revelan un desconocimiento grandioso de lo que es la zona y lo que significan nuestras relaciones con el mundo islámico. Pretender que la colosal maquinaria militar norteamericana resuelva nuestra capacidad de diálogo con el mundo árabe y musulmán es insólito. P: En un año habrá elecciones generales en España... R: Si nosotros volvemos al gobierno, cosa que yo espero y creo que estamos en condiciones de que sea así, lo que tenemos que hacer es restablecer los equilibrios de nuestra política exterior, rápidamente. No va a ser fácil, porque rebobinar, en política exterior, cuesta muchos afanes y muchos esfuerzos, pero habrá que hacerlo. Joaquín Tagar |
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