ENTREVISTA:Trinidad Jímenez


“Quiero ser la alcaldesa de todos los madrileñosl”

Es una malagueña con asentamiento en Madrid, desde hace más de 20 años, casi la mitad de su vida, y es candidata de los socialistas a la alcaldía de Madrid. Está convencida que será la primera alcaldesa de Madrid, “porque pienso que hay una pulsión de cambio muy fuerte” y le apasiona trabajar por mejorar la vida de sus conciudadanos. Ideas claras, convicciones firmes, fe en sí misma y en lo que hace, compromiso con sus ideas socialistas.., con este equipaje es una candidata imbatible. Estas son algunas de las propuestas que tiene para el Madrid del siglo XXI..


Pregunta.A lo mejor no tenemos que elegir entre Sadam Husein y George W. Bush, como decía de forma simplista el presidente Aznar, pero sí tenemos que hacerlo entre una resolución del Congreso de Estados Unidos y una resolución de Naciones Unidas...
Respuesta.: Evidentemente siempre hay que elegir la resolución de Naciones Unidas, porque lo que sale de Naciones Unidas surge del consenso, de la negociación de los Estados y una decisión de esta envergadura, que tiene enormes implicaciones en la seguridad y en el orden internacional, debería ser fruto de la negociación de los Estados y con el mayor consenso posible.

P: ¿Qué papel debería jugar Europa en esta crisis?
R: Europa tiene que jugar un papel mucho más relevante del que viene jugando en el último año. Tiene que mostrarse como un poder eficaz en el escenario de la globalización, debería constituirse como un auténtico supra-Estado y ejercer el poder económico que, en realidad, tiene en el mundo y un poder político equivalente. Me gustaría que, en el futuro, fuese acompañado de un poder militar para dar credibilidad a sus gestos y sus acciones. Es muy importante el poder de Europa, por eso insisto en que tiene que ser relevante, porque es la única manera de hacer de contrapeso y buscar el equilibrio internacional a la unilateralidad que ejerce EE.UU., en estos momentos, como un poder hegemónico y único.


P: ¿Qué ha supuesto el 11 de septiembre en las relaciones internacionales?
R:
Tiene dos derivadas: primera, ha sido una tragedia de unas dimensiones terribles que nos ha descubierto, de forma brutal, que estamos ante una nueva amenaza mundial. Se ha globalizado el terror y nos ha enfrentado a la dificultad de combatirlo con medidas eficaces; para ello hay que definir, con precisión y seriedad, primero, la amenaza y sus actores y, después, sus causas y consecuencias, sin estas premisas no podemos enfrentarlo con garantías.
La segunda derivada, es la necesidad de una mayor cooperación y coordinación entre los Estados para hacer posible la recuperación de la estabilidad y la paz mundial. El 11 de septiembre ha puesto de relieve que, tras el fin de la guerra fría, es urgente trabajar por la organización de un nuevo orden internacional, que sustituya a la bipolaridad anterior de la guerra fría y a la unipolaridad actual, en la línea de la cooperación y la búsqueda de un consenso de todos a favor de la paz y el desarrollo mundial.


P: ¿Qué ha cambiado en su vida desde que ha sido elegida por el PSOE para ser candidata a la alcaldía de Madrid?
R:
En la actitud y en el compromiso, no ha cambiado nada. Siempre he tenido un compromiso muy fuerte y una vocación política muy intensa, con dedicación al servicio de los intereses generales. Ha cambiado el ámbito en el que tengo que actuar y moverme, he pasado de lo global a lo local, pero ambos están muy relacionados. Quizá lo que he descubierto es que la política municipal produce un mayor enganche y una relación más intensa con la ciudadanía. Para mí es un descubrimiento fantástico, que acentúa el compromiso político, le pones cara y rostro a la acción política para mejorar la vida de las personas.

P: Antes de celebrarse las elecciones ya ha tenido un gran éxito al condicionar el nombramiento del candidato del PP, adelantando su calendario de designaciones. ¿Esto cambia sus planes y proyectos?
R: Cuando los socialistas decidimos hacer una apuesta fuerte por la alcaldía de Madrid y detectamos entre los madrileños una necesidad de cambio, empezamos a constatar un gran apoyo a nuestra alternativa, porque los ciudadanos madrileños tenían necesidad de construir un Madrid alternativo, un Madrid diferente, un Madrid mejor, donde todo el mundo se sintiera integrado. Los resultados de las encuestas, con una subida espectacular de la intención de voto a los socialistas, cogió al PP con el paso cambiado que le llevó a nombrar candidato a un valor seguro, hasta entonces, como es Ruiz Gallardón, presidente de la Comunidad. Para mí es una satisfacción y esto pone de relieve algo que va a condicionar la campaña: el candidato del PP es un candidato obligado, no ha elegido ser Alcalde de Madrid, mientras yo sí lo he elegido, con toda la pasión del mundo que le puedo poner a la acción política. Creo que los madrileños notarán esto, porque echan de menos que al frente de su Ayuntamiento esté alguien con auténtica pasión por ser alcalde de Madrid, que se quiera hacer cargo de la ciudad.

P:¿Madrid es la ciudad que tiene que ser a principios del siglo XXI?
R: No en este momento. Madrid es una ciudad bellísima, me quedé fascinada con esta ciudad cuando llegué aquí, hace 20 años. Creo que Madrid puede ser una ciudad referente, a nivel internacional, en el siglo XXI. Madrid puede ser mucho más de lo que es, pero no se están dando los pasos para que lo sea. Madrid está perdiendo oportunidades y necesita que se le de un nuevo impulso, necesita recuperar protagonismo en el ámbito internacional y liderazgo en el contexto nacional.


Madrid necesita recuperar protagonismo, tanto internacional como nacional

P:¿Qué le sobra y qué le falta al Madrid actual, que mejore la vida de sus ciudadanos?
R: Creo que los dos retos básicos son la política urbanística y la cultura y esto engloba otros aspectos. Desde el punto de vista del urbanismo, necesitamos una ciudad mucho más ordenada, mejor planificada, dónde no se potencie el desarrollismo con el cemento, que hoy está tan desfasado. La tendencia actual nos lleva a construir ciudades policéntricas, donde se desarrollen pequeños núcleos urbanos con todos los servicios, facilitando mucho más la relación de las personas, y es fácil de hacer en Madrid. Los gobiernos Manzano - Gallardón han fomentado las ciudades dormitorio sin planificación, sin tener en cuenta el impacto que esto podía tener en los ciudadanos, en el medio ambiente, la movilidad, etc. La ciudad ha perdido perfil, tiene lo que los urbanistas llaman un perfil difuso. Madrid necesita orden y planificación en su definición, y necesita la organización del espacio público compartido, donde los ciudadanos tengan derecho a la seguridad, al ejercicio de su libertad, a la movilidad y satisfacción de las necesidades básicas que la Constitución nos garantiza, como el acceso a la vivienda, de forma razonable, sobre todo, a la gente joven, atendiendo así a una de las mayores fracturas sociales que podemos ver en esta ciudad. Madrid necesita también tener elementos y símbolos de referencia del siglo XXI. Todos conocemos las referencias de modernidad de otras grandes ciudades, como París, Berlín, Londres... o la potenciación que realizan del hecho cultural, con el desarrollo de talleres de arte en los que el ciudadano es parte activa y no mero receptor o consumidor de espectáculos. Esto nos da ideas para el futuro.

P:¿No será también que el PP ha favorecido una cierta idea, un poco casposa, de la cultura y el arte, que le han alejado de las corrientes más modernas y vanguardistas?

R:
Desde luego. En el PP no ha habido una apuesta por el arte y la cultura en ningún caso, han sido puros gestos. El hecho es que, en Madrid, ni siquiera existe el Consejo de las Bellas Artes que es una idea que yo quiero poner en marcha, donde se puedan coordinar todas las actividades culturales de todo lo que se produce en Madrid, a todos los niveles, nacional, regional y local. No ha habido una apuesta por la cultura desde el Ayuntamiento ni desde la Comunidad y, en todo caso, el Alcalde ha hecho una apuesta por la cultura en una sola dirección, muy particular, dirigida a un sector muy determinado de la población con un gusto muy definido. No lo rechazo, porque una persona que aspira a gobernar una ciudad, debe pensar en todos y yo quiero ser la alcaldesa de todos los madrileños, por eso creo que en la cultura debemos hacer una apuesta más global, más integradora y, sobre todo, más plural y de mayor calidad.

P: ¿Cuál es el papel del Alcalde en una ciudad de hoy?

R: Teniendo en cuenta los cambios que se están produciendo en la estructura del Estado-Nación, en la economía internacional, el fenómeno de la globalización, la desaparición de las fronteras nacionales, las grandes ciudades están empezando a tener un mayor protagonismo político. La mayoría de la población actual vive en grandes ciudades. Todo lo que ocurre en el mundo, sucede en torno a grandes ciudades. Por tanto, en la medida en que las grandes ciudades asumen un mayor protagonismo, se convierten en el centro de lo que ocurre en el mundo. Evidentemente, los alcaldes tienen que ampliar sus competencias, tienen que ejercer un mayor liderazgo político, un mayor liderazgo social, económico y asumir un liderazgo internacional, porque la fuerza de una ciudad se pondrá de manifiesto en su capacidad de relacionarse y conectarse con otras grandes ciudades y, esto, es un reto pendiente en Madrid. Esta es una de las grandes apuestas que nosotros vamos a hacer en nuestro proyecto para Madrid.

Se ha favorecido el desarrollismo del cemento, en detrimento de las personas
P: ¿Entre sus prioridades, estará el empleo, la lucha contra la marginalidad, la integración de los emigrantes, competencias que hoy son más del Gobierno central que del municipal?

R:
El Alcalde tiene competencias sobre todo eso, incluso actualmente. Tiene competencias, aunque sea tangencialmente, en todos esos asuntos. El problema es que, en Madrid, el Alcalde ha decidido no hacerse cargo de la ciudad, no atender a los problemas. Manzano es un Alcalde que ha actuado con un perfil muy bajo, incluso diría que tiene miedo a gobernar, no toma decisiones sobre ningún asunto. Un Alcalde tiene competencias sobre muchas cosas, yo pediré que se amplíen, pero incluso con las actuales se podría hacer muchas más cosas, lo que hace falta es tener voluntad política y sensibilidad social.
Hay asuntos que, por su envergadura, por su trascendencia, como la emigración, deben ser abordados por el Gobierno nacional, pero esas políticas son puestas en marcha e implementadas por los Ayuntamientos. El Ayuntamiento tiene que crear el entramado básico necesario e imprescindible, que es la cohesión social y eso significa atención a los niños, en una apuesta decidida por la escuela pública, construcción de escuelas infantiles, guarderías. Tiene que tener atención a las mujeres, en una apuesta decidida por favorecer el empleo femenino, poner en marcha políticas que hagan posible que la mujer concilie su vida familiar y profesional, apostar por los jóvenes, que no pueden ser, solamente, objeto de leyes represivas y objeto de criminalización de un Ayuntamiento o de un Gobierno. Los jóvenes deben ser objeto preferente de políticas públicas que pongan en valor su propia situación y esto es algo pendiente en la ciudad de Madrid.
La apuesta por los mayores, algo que me conmueve profundamente, cuando visito la ciudad y me informo sobre sus problemas y veo las perspectivas de su vida, se me parte el corazón. Este es uno de los retos pendientes, no sólo de Madrid, sino de la sociedad española. Cada vez los mayores son una población más numerosa, la expectativa de vida es más alta y nos jubilamos a edad más temprana y después de toda una vida de trabajo, sienten que están fuera del circuito de la vida y de la sociedad. Tenemos que abordar la vejez no como un problema, no con un carácter asistencial, como se trata ahora, sino como un factor de enriquecimiento de nuestra propia sociedad. En esto me enseñaron mucho los africanos, en los años que viví allí, para un africano una persona mayor es un valor y hay un refrán que dice: “Un viejo que muere es una biblioteca que arde”. Me gustaría que hiciésemos una reflexión colectiva sobre la situación de los mayores, sobre la integración de los emigrantes, todo eso es lo que hace que una ciudad sea una espacio público compartido y esto favorece la cohesión social y territorial y el desarrollo.

P: ¿La utopía forma parte de la política de Gobierno?
R:
Sin duda ninguna. Quien no se atreve a soñar un mundo mejor, nunca estará en condiciones de gobernar, quien no tiene ambiciones, quien no cree que todo es posible de realizar, es imposible que gobierne con eficacia para los ciudadanos.

P: Por lo tanto, ¿ es posible el gran cinturón verde de Madrid?
R: Naturalmente, incluso el gran cinturón verde de Madrid. Hoy día, desde el punto de vista del humanismo y las infraestructuras, podemos hacer lo que queramos. Afortunadamente, el desarrollo tecnológico es tan potente que se puede hacer lo que nos propongamos para mejorar la calidad de vida de la gente. Hay que tener la voluntad política de hacerlo y hacer un gran anillo verde de Madrid, teniendo en cuenta que tenemos espacios naturales fantásticos, que es necesario proteger y potenciar, dando soluciones imaginativas, es otro reto pendiente en nuestra ciudad. Unir, idealmente, el Parque del Retiro con el Parque del Oeste, con la Casa de Campo, con la Dehesa de la Villa, incluso, con el Monte del Pardo, poniendo pasarelas, soterrando algunas vías, mejorando el entorno del río Manzanares y el propio cauce, es una apuesta de envergadura y, desde luego, posible.

P: ¿Un análisis de las últimas elecciones celebradas en Europa, donde ya, especialmente aquí, se saludaba la ola conservadora?
R: Los dos resultados, de Suecia y Alemania, con el triunfo de los socialdemócratas, muestran la vitalidad de las ideas progresistas. La socialdemocracia está viva y tiene un gran valor, como puso de relieve Billy Brandt, cuando afirmaba que es la única fuerza política capaz de dar respuestas y hacer propuestas para mejorar la vida de los ciudadanos, en los momentos más difíciles. Ante la crisis e incertidumbre que vivimos hoy, los ciudadanos de Alemania y Suecia han depositado su confianza en la idea socialdemócrata del bienestar de todos los ciudadanos, sin dejarse atrapar por propuestas aventureras del último momento. Esto pone de relieve el valor de la público, por encima de los intereses privados, y que hay, desde el progreso, la integración y la solidaridad, respuestas válidas a los desafíos que tienen planteadas las democracias modernas europeas.

Joaquín Tagar