Rodríguez-Piñero: “El CETA preserva los estándares sociales, laborales y medioambientales de la UE”

  • Escrito por La Redacción - Agencias
  • Publicado en Panorama Europa

ESTRASBURGO (FRANCIA) 15/02/2017.- Vista general del hemiciclo del Parlamento Europeo (PE) durante la votación del tratado de libre comercio e inversiones entre la Unión Europea y Canadá (CETA), en Estrasburgo (Francia), hoy, 15 de febrero de 2017. El PE dio hoy luz verde al tratado CETA con amplia mayoría de 408 votos a favor, 254 en contra y 33 abstenciones. EFE/Patrick Seeger ESTRASBURGO (FRANCIA) 15/02/2017.- Vista general del hemiciclo del Parlamento Europeo (PE) durante la votación del tratado de libre comercio e inversiones entre la Unión Europea y Canadá (CETA), en Estrasburgo (Francia), hoy, 15 de febrero de 2017. El PE dio hoy luz verde al tratado CETA con amplia mayoría de 408 votos a favor, 254 en contra y 33 abstenciones. EFE/Patrick Seeger

“El CETA es un buen acuerdo, moderno y progresista que preserva los estándares sociales, laborales y medioambientales de la Unión Europea”, ha declarado la eurodiputada Inmaculada Rodríguez-Piñero, portavoz socialista en la comisión de Comercio Internacional, tras aprobarse en el pleno de Estrasburgo el Tratado de Libre Comercial entre la UE y Canadá (conocido por sus siglas en inglés, CETA).

Para los socialistas, hoy se ha dado un paso muy importante en materia de transparencia, desarrollo sostenible, participación de la sociedad civil y defensa de nuestro Estado del bienestar y nuestros servicios públicos.

Durante su intervención, Rodríguez-Piñero ha contrapuesto al proteccionismo de Trump a una agenda comercial basada en valores que pone reglas a la globalización, y al inmovilismo de los movimientos antiglobalización ha contrapuesto una política comercial que no se limite a suprimir barreras comerciales sino a garantizar y promover los estándares sociales, laborales y medioambientales de la Unión.

Los socialistas españoles, que durante todo el proceso negociador han mantenido unas líneas rojas muy nítidas sobre qué requisitos tienen que cumplir este acuerdo para contar con su apoyo, se han felicitado por haber logrado la eliminación del sistema de arbitraje privado y la creación, en su lugar, del Sistema de Tribunales de inversiones basado en jueces, elegidos públicamente, sujetos a un estricto régimen de incompatibilidades y códigos de conducta para la resolución de conflictos entre inversores y estados.

Asimismo, han destacado la exclusión clara de los servicios públicos como el agua, la sanidad, los servicios sociales o la educación, “salvaguardando el derecho de las autoridades nacionales a decidir el modo en que se financian, se organizan y se prestan los servicios”, ha declarado la dirigente socialista.

En el plano laboral, Rodríguez-Piñero ha puesto en valor el beneficio que el CETA supondrá para las PYMES, “que tienen mayores dificultades que las grandes corporaciones para superar las barreras del comercio”, señalando además que “las empresas europeas podrán acceder a los mercados de contratación pública canadiense a todos los niveles de la administración”.

Otro de los puntos clave de este acuerdo para la UE ha sido lograr el reconocimiento por parte de Canadá de 145 indicaciones geográficas europeas, que distinguen y protegen los productos agroalimentarios por su origen y calidad, y de las cuales 27 son españolas. De no haberse aprobado hoy este acuerdo, todas ellas seguirían sin proteger.

Por último, los socialistas españoles han puesto el acento en que el CETA “no rebajará nuestras leyes y reglamentos relacionados con la seguridad alimentaria, la seguridad de los productos, la protección del consumidor, la salud, la seguridad en el trabajo o el medioambiente. En este último punto, el CETA compromete a la UE y a Canadá a proporcionar e incentivar altos niveles de protección del medioambiente e incluye compromisos para cooperar en cuestiones medioambientales relacionadas con el comercio que sean de interés común, como el cambio climático.

“Quienes estamos convencidos de que una buena regulación económica permitirá repartir mejor las enormes ganancias de la globalización, reduciendo la brecha de renta y oportunidades entre los ganadores y perdedores, hoy tenemos motivos para sentirnos satisfechos, porque el CETA va en esta dirección”, ha declarado Rodríguez-Piñero, pidiendo que no se vea al CETA como una amenaza, sino como una oportunidad en defensa de estos principios y valores que tanto Canadá como la Unión Europea compartimos y defendemos a nivel internacional.

“El CETA no es perfecto, ningún acuerdo lo es, porque siempre hay margen para mejorar, pero supone un avance importante en la defensa de los valores y los estándares que defendemos los europeos. Además, supone nuestro compromiso y el de nuestros aliados canadienses de avanzar hacia una globalización más justa y sostenible. Porque si no lo hacemos nosotros, las normas internacionales las impondrán otros”, ha concluido.