Más Europa que nunca, pero más social, más solidaria y más igualitaria


Como cada 9 de mayo, los socialistas españoles celebramos el Día de Europa, en recuerdo a la Declaración Schumann que hoy, hace 67 años, daba el primer paso hacia la construcción de la Unión Europea actual. Esta Declaración era fruto de una profunda convicción: Europa no podía volver a vivir la catástrofe política, económica, social, moral y humana que las guerras del último siglo habían supuesto para los ciudadanos del continente.

Hoy celebramos, por tanto, el nacimiento de un proyecto que ha contribuido a asegurar un periodo de paz sin precedentes entre los Estados europeos, a la superación de buena parte de los antagonismos históricos entre sus pueblos, al crecimiento económico y al incremento del bienestar social, al avance de la igualdad y a la extensión y afirmación de la democracia y de los derechos ciudadanos. En definitiva, este 9 de mayo conmemoramos 67 años de un proyecto de paz, libertad, igualdad y prosperidad.

Pese a estos innegables avances, hoy en día la Unión Europea vive uno de los momentos más críticos desde su creación. Europa lleva casi una década sufriendo la mayor crisis económica en más de un siglo. Una recesión que ha golpeado a todo el planeta, pero que ha sido especialmente severa en Europa y más concretamente con los países del sur. Una crisis que ha servido de pretexto para los recortes sociales y que ha evidenciado las deficiencias del modelo de integración económica y monetaria, así como la carencia de instrumentos adecuados para responder a la misma.

Una situación que ha hecho que, para muchos ciudadanos, la Unión Europea pasara de ser el principal marco de solución de los problemas y garantía de mejora de sus derechos sociales y políticos a convertirse en un instrumento inservible para la solución de sus dificultades, cuando no se la considera directamente la causa de las mismas.

Esta incapacidad de las instituciones de la Unión Europea ha favorecido el revivir de los sentimientos de frustración que están detrás del resurgir de aquello contra lo que el proyecto europeo se creó: el nacionalismo, el extremismo y el populismo. Ideologías y movimientos que han usado a Europa, a los inmigrantes y a la política tradicional como enemigos comunes, al tiempo que se han dedicado a proponer soluciones simples a problemas muy complejos.

El momento más grave de este resurgir fue en junio del año pasado, cuando la ciudadanía del Reino Unido decidió en referéndum abandonar la Unión Europea, algo impensable hace apenas unos años. Si bien el referéndum provocó una gran perplejidad para todos los que creemos en el proyecto europeo, también se ha comprobado que el Brexit puede representar a la vez una oportunidad, un acicate, para reavivar el proyecto, para impulsar los cambios necesarios para que esta Unión sea percibida de nuevo como un proyecto útil y al servicio de la ciudadanía europea.

En este sentido, en los últimos meses hemos respirado aliviados al conocer los resultados de varias elecciones importantes en países miembros y observar que, finalmente partidos de extrema derecha, euroescépticos y eurófobos no conseguían llegar al poder, como así ha sucedido en Austria, Holanda o Francia. A este respecto, los socialistas españoles felicitamos al ex ministro socialista Emmanuel Macron por su reciente victoria en las elecciones presidenciales francesas frente a la anti-europeista de ultraderecha Marine Le Pen. El triunfo de Macron en Francia es una victoria de todos los demócratas pero también de todos los que creemos en el proyecto europeo. Por ello, los socialistas españoles saludamos con gran optimismo el ferviente europeísmo del nuevo presidente de Francia, que estamos convencidos contribuirá al relanzamiento de una Unión Europea cada día más fuerte.

Sin embargo, no podemos olvidar que tanto Marine Le Pen como los otros partidos extremistas y eurófobos han cosechado unos resultados muy significativos y millones de personas han votado opciones radicales que abogaban claramente por el fin de la Unión. Asimismo, vemos con preocupación los ataques continuos al Estado de derecho, a libertades fundamentales y una deriva autoritaria por parte de determinados gobiernos de Estados miembros, como en Polonia o Hungría. Todo ello debe servirnos como alerta y estímulo, pues el apoyo a estas opciones políticas extremistas es ahora mayor que nunca y los europeístas debemos ser capaces de combatir estos discursos que alimentan el odio, el miedo y el repliegue nacional. Nos oponemos radicalmente a ello, porque los socialistas somos esencialmente internacionalistas, solidarios y tolerantes y creemos en una Europa plural y multicultural, abierta al mundo, integradora y a la vez cohesionada.

Por otro lado, ante el drama de los refugiados, la Unión Europea sigue sin ser capaz de resolver de manera digna y eficiente la mayor crisis humanitaria desde la segunda Guerra Mundial. La capacidad de acogida e integración de estas personas desplazadas que huyen de la violencia y la muerte en sus países de origen constituye para Europa un reto que, en buena medida, definirá la coherencia y el éxito del proyecto europeo en las próximas décadas.

A todos estos desafíos se les unen otros retos externos en una nueva era, la de la posverdad y las noticias falsas, que está transformando el mundo tal y como lo conocíamos hasta ahora. El terrorismo internacional, las ciberguerras, la política agresiva de la Rusia de Putin o el euroescepticismo de la administración Trump son desafíos que solo podrán ser afrontados desde la unidad y la firmeza de todos los europeos.

Los socialistas españoles y europeos creemos que la Unión Europea no es un club económico, es algo más. Es un proyecto de valores, de integración y de construcción de ámbitos comunes de decisión para muchos aspectos relevantes de nuestras vidas. Es un proyecto de cooperación y colaboración, de unión y de corresponsabilidad y solidaridad. Decía Robert Schumann en su Declaración que "Europa no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho." Para crear esta solidaridad de hecho es imprescindible que todos los Estados miembros asuman, sin reservas, que no cabe una adhesión “a la carta” y que a la hora de afrontar retos comunes todos deben asumir su responsabilidad. Por ello, los socialistas abogaremos siempre por esa Europa de la corresponsabilidad, de la solidaridad y del bienestar entendido como un bien común.

En definitiva, pese al mal momento que atraviesa la Unión Europea, acosada por enormes desafíos, interna y externamente, observamos con esperanza como, elección tras elección, una amplia mayoría de ciudadanos europeos siguen apostando por el proyecto de una Europa unida, que es ahora más necesario que nunca. La socialdemocracia ha sido uno de los principales pilares sobre los que se ha construido la Unión y será también una de las principales fuerzas que asegurará su relanzamiento, acorde a sus valores fundacionales: porque la socialdemocracia se encuentra en el ADN europeo y Europa se encuentra en el ADN socialdemócrata. Por este motivo, los socialistas españoles y europeos seguiremos trabajando, sin descanso, por construir una Europa más social, más solidaria y más igualitaria que sea capaz afrontar los grandes retos del siglo XXI.

¡¡Feliz Día de Europa!!