El PSOE presenta un veto a los PGE porque “profundizan en un modelo económico frágil y generan más desigualdad”


Los senadores, Francesc Antich (i) y José Montilla (2i) / EFE / ARCHIVO Los senadores, Francesc Antich (i) y José Montilla (2i) / EFE / ARCHIVO

El Grupo Socialista ha presentado en el Senado un veto al proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2017 al considerar que “profundizan en un modelo económico frágil y generan más desigualdad”.

En la exposición de motivos de la propuesta de veto se argumenta que, pese al crecimiento, está aumentando la desigualdad entre los españoles, que no perciben el repunte económico y siguen padeciendo los efectos de la crisis. En este sentido, se destaca que el crecimiento no se está distribuyendo de una forma equitativa.

Los socialistas detallan que la nefasta política económica del Gobierno ha provocado que alcancemos máximos históricos de deuda pública y que se cierre el año 2016 con un déficit del 4,6% del PIB. Además, el Ejecutivo del PP ha vuelto a sobrevalorar los ingresos y cerrará un presupuesto más sin cumplir los compromisos de gasto, perjudicando nuevamente a los ciudadanos, que sufrirán más recortes en servicios y prestaciones.

Por otra parte, el Grupo Socialista denuncia más recortes en la acción diplomática ante la UE (un 4,45%), en Cooperación, en políticas de seguridad (un 6% en seis años) y en seguridad vial (14 millones de euros), pese al incremento de muertes por accidentes de tráfico.

En otro orden de cosas, los socialistas reprochan al PP que la educación sólo cuente con un raquítico aumento del 1,7% en su presupuesto y que sigan retrocediendo la inversión destinada a la política de I+D+i y de Agenda Digital.

En materia de políticas activas de empleo, es preciso destacar que, desde el último presupuesto socialista, han sufrido un recorte que asciende a 14.987 millones de euros y que en el actual presupuesto de políticas activas prima la privatización del servicio a los desempleados, con importantes dotaciones a las agencias de colocación, en detrimento de los Servicios Públicos de Empleo y de la formación a los desempleados, fundamentalmente jóvenes inscritos en el Sistema Nacional de Garantía Juvenil.

En este sentido, la recaudación por cotizaciones sigue siendo insuficiente para atender al pago de las pensiones y, por ello, el problema del sistema público de pensiones no es de gastos, sino de ingresos, provocado por una política que ha deteriorado el mercado de trabajo y que ha esquilmado los ahorros de los pensionistas situados en el Fondo de Reserva.

Del lado de los ingresos, el Grupo Socialista subraya que el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2017 vuelve a tener una previsión irreal ya que se inflan los ingresos por cotizaciones para ocultar que la única vía para reducir el déficit del sistema público será recortar las pensiones públicas a medio plazo. La propia Autoridad Fiscal (AIREE) estima que, si no se cambia el índice de revalorización de las pensiones públicas, los pensionistas perderán más de un 10% de poder adquisitivo entre 2017 y 2022.

Los socialistas consideran que, una vez superada la crisis, no hay excusa para perpetuar estos recortes y revelan que la razón última de estos ajustes no fue la economía, sino la ideología. “La estrategia, más allá de sus mensajes políticos, ha sido degradar los servicios públicos, dejándolos al borde de la muerte por inanición, y alumbrar una única solución: la privatización”, aseguran.

Estas estrategias nunca benefician el servicio público ni al usuario y a estas alturas resulta una explicación inverosímil que la gestión privada de un servicio público vaya a resultar más adecuada para su sostenibilidad o su calidad. Los ejemplos conocidos hasta ahora conducen a la certeza de que la finalidad de la privatización no sólo tiene ánimo de lucro, tiene, además, beneficiarios concretos a título lucrativo.

“En síntesis, estos presupuestos nos vuelven a dibujar como un país de bajos ingresos, obtenidos sobre bases regresivas, donde pagan más quienes dependen de sueldos que quienes obtienen jugosos beneficios empresariales, junto a una estructura de gastos que siguen sin corregir la desigualdad de rentas y cuya estructura incapaz de apostar por sectores económicos de futuro”, concluyen los socialistas.