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La Nueva Federación Madrileña

  • Escrito por Eduardo Montagut
  • Publicado en Historia y Vida

Retrato de Pablo Iglesias Posse, fundador del PSOE (Foto sin fecha, años 10) / EFE / ARCHIVO Retrato de Pablo Iglesias Posse, fundador del PSOE (Foto sin fecha, años 10) / EFE / ARCHIVO

En la compleja Historia del movimiento obrero español del siglo XIX y para entender los orígenes del PSOE hay que dedicar especial atención a la Nueva Federación Madrileña. Este es el objetivo del presente trabajo.

La Nueva Federación Madrileña surgió en el contexto de los enfrentamientos de los internacionalistas madrileños en el comienzo de la década de los años setenta del siglo XIX, en el decisivo año de 1872, en el que se separaron definitivamente las dos corrientes del internacionalismo en España. Los redactores de la publicación La Emancipación se habían adherido a la postura del Consejo de la AIT, adoptada en Londres en septiembre de 1871. Tenemos que tener en cuenta que a finales de ese año llegaba a Madrid Paul Lafargue para influir en los internacionalistas españoles.

La mayoría de la Federación Madrileña de la Sección Española de la Primera Internacional había rechazado las tesis de la misma al considerar que eran autoritarias. Lafargue explicó al Consejo Federal y a la Federación Madrileña que el programa de la Internacional no tenía nada que ver con el defendido desde la Alianza Internacional de la Democracia Socialista promovida por Bakunin. El enfrentamiento tuvo lugar en la asamblea de la Federación Madrileña de principios de enero de 1872, cuando fue contestado por Tomás González Morago, miembro de la Alianza, a su vez. Es más, ante la difusión de las ideas marxistas desde La Emancipación, González Morago contraatacó desde El Condenado. En marzo, la Federación Madrileña expulsó a los marxistas, denominados “autoritarios” frente a los bakuninistas, denominados “antiautoritarios”, aunque tuvo que dejar en suspenso esta decisión por orden del Consejo Federal hasta que se reuniera el Congreso en Zaragoza.

En abril de 1872, en el Congreso en Zaragoza se anuló, en principio, la expulsión, pero las tesis bakuninistas terminaron por imponerse y la expulsión se produjo en junio. Anselmo Lorenzo, que intentó mediar y adoptar una posición ecléctica, dimitió en ese mes en el seno del Consejo Federal. Los expulsados fueron Francisco Mora, Ángel Mora, Pablo Iglesias, Valentín Sáez, José Mesa, Víctor Pagés, Hipólito Pauly, Inocente Calleja y Luis Cantillón. Los expulsados y otros compañeros más formaron la Nueva Federación Madrileña el 8 de julio de 1872.

La Nueva Federación Madrileña constituye el origen del socialismo español de inspiración marxista frente a la corriente anarquista mayoritaria en el internacionalismo español. Precisamente, el Consejo Federal Español de la AIT de julio de 1872 rechazó a la Federación. Pero ésta consiguió el apoyo y el reconocimiento del Consejo General de la AIT, celebrado en agosto de ese mismo año. Por eso pudo asistir al Congreso de La Haya del mes de septiembre a través de Paul Lafargue. Dicho Congreso fue fundamental en el conflicto entre marxistas y anarquistas, que llevaría a la expulsión de éstos, que se reunieron en Saint-Imier. Pero conviene matizar en el caso español las diferencias entre unos y otros porque, en realidad, no eran tan agudas como en el resto de Europa. En realidad, los expulsados que formaron la Nueva Federación Madrileña eran muy apolíticos, antiestatalistas y marcadamente obreristas. Compartían con los aliancistas la idea de que había que evitar enfangarse con las luchas políticas que nada tenían que ver con la clase obrera. Es más, cuando al final terminaron fundando un partido, el PSOE, evitaron durante cierto tiempo involucrarlo en la política del momento, todo lo contrario de lo que hacían los otros partidos socialistas europeos, siguiendo el modelo alemán.

La Nueva Federación Madrileña sintió abierta simpatía por la proclamación de la Primera República, junto con las otras pocas federaciones marxistas, frente a la postura de la Federación Regional Española.

Tras el Congreso se intentó promover en España un nuevo Consejo Federal, pero los madrileños no encontraron apoyos en el resto del internacionalismo español. El Congreso de Toledo, en marzo de 1873 solamente permitiría reunir a cinco federaciones, la madrileña, la de Toledo, Lérida, Valencia y Vitoria. Los madrileños tuvieron que cerrar La Emancipación por falta de recursos, a pesar de los esfuerzos de Pablo Iglesias y hasta de la ayuda de Engels.

La Nueva Federación Madrileña fue disuelta tras el golpe de Pavía y la instauración de la Dictadura de Serrano, pero la semilla que llevaría a la creación del PSOE posteriormente, ya se había sembrado, cobijada, en cierta medida, en la Asociación del Arte de Imprimir.


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