Los socialistas en el Primero de Mayo de 1931 de Valladolid


Remigio Cabello Toral / Fundación Pablo Iglesias Remigio Cabello Toral / Fundación Pablo Iglesias

La celebración del Primero de Mayo de 1931 en Valladolid, la primera vez que fue fiesta en España, contó con la presencia de Fernando de los Ríos, ministro del Gobierno Provisional y una de las figuras más sobresalientes del PSOE. Pero, además, iba acompañado por dos destacados miembros del Partido. En primer lugar, habría que citar a Manuel Albar Catalán, periodista y tipógrafo. Albar fue un personaje de primera magnitud en el socialismo aragonés, diputado por la provincia de Zaragoza, miembro del Comité Revolucionario de Madrid en 1934, director de “El Socialista” en la guerra y en el exilio, y miembro de la Comisión Ejecutiva del PSOE en el exilio. El segundo componente que estuvo en la capital castellana sería Remigio Cabello Toral, fundador de la Agrupación Socialista de Valladolid, y diputado por su ciudad.

La llegada de los tres dirigentes socialistas fue apoteósica. Una multitud les acompañó al Ayuntamiento. Fernando de los Ríos se dirigió a los manifestantes desde el balcón del Consistorio. Allí recomendó “serenidad, firmeza y dominio para recorrer el camino de la justicia y de la política social”. Además, avisó que si el camino era lento lo sería en función de los obstáculos que pudieran poner los provocadores. Su discurso terminó con la siguiente frase: “¡Castellanos: uníos para el triunfo de la libertad y de la justicia!”

Luego se celebró un mitin socialista en la Plaza de Toros. Se calcula que acudieron unas veinte mil personas. Los Coros de la Casa del Pueblo interpretaron “La Marsellesa” y “La Internacional”.

Remigio Cabello comparó la situación inicial del socialismo vallisoletano en 1909 con la del momento histórico que se estaba viviendo en 1931, recordando el esfuerzo de los compañeros en la capital castellana. También habló de la contribución de los socialistas para traer la República, estableciendo las relaciones entre republicanismo y socialismo. La República se configuraba como el cauce para la realización del fin supremo del socialismo.

Manuel Albar, por su parte, destacó el carácter festivo del Primero de Mayo y la importancia de la presión popular para derribar a la Monarquía. Albar hizo un recorrido histórico desde el inicio de la Restauración hasta 1931, incidiendo en la pérdida de las colonias, la Semana Trágica, el Desastre de Annual con la pérdida de miles de vidas de jóvenes, el golpe de Primo de Rivera y la dictadura, calificada por el orador como infame. Albar explicó que la República había nacido como una “fuerza moral”, con un espíritu nuevo frente al anterior “dominio clerical” y la “falta de pulso en la vida civil”. Estando en Castilla, Albar dedicó una mención especial a los campesinos.

El tercer orador fue Fernando de los Ríos. El ministro comenzó insistiendo en la importancia del pueblo y de la soberanía. Era la primera vez que el primero tenía el poder en la Historia de España. Los nuevos representantes del pueblo iban a cambiar las estructuras españolas, porque antes había sido imposible, ya que los políticos recibían el poder del monarca. Derribada la Monarquía se habría una nueva época, una “vida nueva” para España. De los Ríos insistía en la idea de pueblo y ahora también en la de una “ambición de ideal”.

Pero Fernando de los Ríos no quería eludir las dificultades que había que superar. Había que desmontar un Estado y construir otro nuevo, dos tares nada fáciles. Fernando de los Ríos vaticinaba problemas graves, como el de aumento del paro porque habría que terminar con el gasto improductivo, especialmente en la industria militar. Había que hacer una labor de pedagogía para que se entendiesen estas dificultades derivadas de un cambio de régimen tan importante, y las económicas eran evidentes (la deuda de España), algo que, por otra parte, creemos que no se valora lo suficiente a la hora de establecer los problemas a los que tuvo que hacer frente la República. Instaurar la República era de una enorme responsabilidad para el líder socialista.

Las vías constructivas pasaban por el establecimiento de un programa político socialista, que Fernando de los Ríos concretó para la España rural, habida cuenta del escenario en el que se encontraba: mejora de los seguros sociales, un cambio en la justicia en los juzgados municipales, el establecimiento de una escuela rural moderna con comedores y roperos escolares, la transformación de la estructura agraria, la prohibición de los desahucios de los colonos y cambios en los contratos de arriendo con intervención de las organizaciones campesinas, la acometida de la reforma agraria, llegándose a la expropiación de los latifundios, el rescate de los bienes comunales (recordemos que fueron desamortizados en el siglo XIX, especialmente con la desamortización de Madoz), y reforma en la administración de los ferrocarriles.

Fernando de los Ríos tenía fe en el futuro de España. Fue un discurso muy ovacionado. El acto continuó con una verdadera manifestación hasta el hotel donde las autoridades ofrecieron una comida. Después, Fernando de los Ríos y Manuel Albar regresaron a Madrid.

Este artículo se ha basado en la crónica del acto publicada por “El Socialista” en su número 6.936 de 3 de mayo de 1931.


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