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El año 1910 en la historia del PSOE


Pablo Iglesias en su mesa de trabajo, en 1910 / Fundación Pablo Iglesias Pablo Iglesias en su mesa de trabajo, en 1910 / Fundación Pablo Iglesias

El año 1910 tiene una especial importancia en la Historia del PSOE porque Pablo Iglesias llegó al Congreso de los Diputados en las filas de la Conjunción Republicano-Socialista, la primera vez que un diputado obrero y socialista accedía al poder legislativo en el inicio del largo proceso de crisis del sistema político de la Restauración. Pero también ocurrieron otras cosas. Como era habitual entre los socialistas, su órgano de prensa publicó el balance del año del trabajo realizado, de ese intenso año después de la Semana Trágica. Podemos consultar la fuente directamente en el número 1.294 (30 de diciembre de 1910).

Las Agrupaciones Socialistas habían organizado un sinfín de reuniones y actos de propaganda, en el lenguaje de la época, sobre cuestiones y situaciones de la vida política y económica española que interesaban directamente a la clase trabajadora. Se habían realizado contra la guerra de Marruecos, por la campaña electoral, contra la fiscalidad de los consumos, por la amnistía a raíz de la represión de la Semana Trágica, y contra el maurismo, aunque nos imaginamos que serían contra Antonio Maura, ya que el maurismo en sí no se articularía claramente hasta 1913. En el PSOE siempre hubo una especial preocupación por estos mítines y asambleas porque se entendía que eran el mejor medio para llegar a los obreros. Pablo Iglesias siguió siendo un protagonista destacado de estos actos en su infatigable viaje por las Agrupaciones, a pesar de su frágil salud. Fue muy importante la excursión que realizó a su vuelta del Congreso de Copenhague de la Segunda Internacional por Cataluña. Es interesante observar que en el balance se aludiera específicamente a este viaje catalán, calificándolo de fructífero, y esperando que sirviera para aumentar la presencia del Partido en Cataluña, una de las grandes asignaturas pendientes del socialismo español.

Los hechos de la Semana Trágica, la consiguiente represión y la actividad emprendida por el PSOE en la denuncia de la situación habían estimulado el aumento de la militancia. Se habían creado nuevas Agrupaciones por toda España. Se esperaba que muy pronto estuviera cubierto todo el territorio nacional.

El Partido consideraba que el acceso de Pablo Iglesias al parlamento había sido fundamental para el empuje que se había desarrollado en ese año. Era la primera vez que desde la tribuna del Congreso se había oído una voz que se enfrentaba a la de la burguesía. La campaña electoral y la llegada al Congreso habían provocado, según los socialistas, que se acercaran al Partido personas que no eran de condición obrera. Esta apreciación parece interesante porque coincide con el análisis que haría Largo Caballero en el IX Congreso del Partido en 1912 donde se felicitaba porque el Partido estaba progresando en el ámbito del “intelectualismo”. Esta referencia es apuntada por Santos Juliá en su libro Los socialistas en la política española, 1879-1982 (Madrid, 1997) en el capítulo que dedica a la entrada del PSOE en la política con los republicanos. Si hasta ese momento el perfil del militante era el de obrero cualificado de oficio tradicional frente al obrero no cualificado y los profesionales de clase media, esta apertura al republicanismo, en la interpretación de Santos Juliá, había acercado al PSOE a oficinistas, empleados, maestros y profesores, aunque tampoco convenía exagerar en relación con la llegada de intelectuales.

Aunque no se habían creado nuevos periódicos socialistas, se había producido un sustancial aumento de los lectores de los existentes, especialmente de “El Socialista”. El PSOE consideraba que era complicado crear nuevos periódicos porque el Partido estaba creciendo en localidades rurales donde se iban abriendo Agrupaciones, pero donde muchos trabajadores no sabían leer. En todo caso, la nómina de periódicos socialistas en España era la siguiente:

-“El Socialista”, órgano central.

-“Vida Socialista”

-“La Lucha de Clases”, en Bilbao

-“La Aurora Social”, en Oviedo

-“Solidaridad”, en Vigo

-“La Justicia Social”, en Reus

-“El Obrero Balear”, en Palma de Mallorca

-“Juventud”, órgano de las Juventudes Socialistas

En relación con los Semanarios, aunque no estrictamente del Partido, pero sí en línea socialista, se citaban los siguientes: “El Obrero Leonés”, “Irún Obrero” y “Jaén Obrero”.

El balance aludía al largo proceso que se vivía en el Partido para convertir a “El Socialista” en diario. Esta Historia está magníficamente relatada en los capítulos de Santiago Castillo y Enrique Moral Sandoval sobre “El Socialista” en el libro colectivo El Socialista (1886-2011). Prensa y Compromiso Político (Madrid, 2011).

Las Juventudes Socialistas habían experimentado un claro crecimiento, y se movilizaron especialmente en la campaña electoral para ayudar a la candidatura de la Conjunción, especialmente en Madrid. Los jóvenes socialistas seguían empeñados en su campaña contra la guerra. Recordemos el fuerte carácter antimilitarista que las Juventudes Socialistas europeas tuvieron desde su creación, en plena época de la paz armada, y habida cuenta que eran las primeras posibles víctimas cuando estallaban conflictos bélicos. Los jóvenes socialistas madrileños y bilbaínos fueron los más activos en este sentido, y por ello, los más reprimidos por la Justicia.

La cuestión de la guerra fue especialmente importante durante el año 1910. El PSOE se implicó en su secular repudio a la misma, pero, además, porque había fundadas sospechas sobre el interés de Canalejas en reanudar el conflicto. Al parecer, por el momento se había paralizado la guerra por un acuerdo con el Sultán, pero los socialistas no iban muy descaminados porque al año siguiente el Gobierno ordenaría la ocupación de Larache, Arcila y Alcazarquivir, además de iniciar las negociaciones con Francia para establecer los protectorados sobre Marruecos.

El PSOE se felicitaba porque la celebración del Primero de Mayo se estaba generalizando, y en España ya se había convertido en una costumbre entre los trabajadores. Del mismo modo, lo hacía por el aumento de la solidaridad obrera, una de las cuestiones que más enorgullecía a los socialistas desde antaño. Se refería a las numerosas campañas de suscripciones, que eran publicadas en cada número de “El Socialista”, y que servían para auxiliar a trabajadores en huelga o perseguidos por la Justicia.

Se había experimentado un auge sindical, con la creación de Sociedades de Resistencia, muchas de ellas de carácter socialista, es decir, de la UGT. Era notable el esfuerzo realizado en el ámbito de los ferroviarios, que no había sido tradicionalmente un campo socialista, porque la organización obrera socialista ferroviaria ya tenía en ese momento 20.000 afiliados. El PSOE valoraba la importancia de las Casas del Pueblo.


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