Alicia Moreau de Justo: el compromiso de una larga e intensa vida (I)


Alicia Moreau de Justo / ARCHIVO Alicia Moreau de Justo / ARCHIVO

El 12 de mayo de 1986 moría una mujer extraordinaria por su dedicación a las causas feminista y socialista, además de por su vocación médica, a lo largo de una vida centenaria. Pocas personas han podido hacer tanto sin descanso. Estamos hablando de Alicia Moreau de Justo. Es muy complicado resumir la historia de un compromiso del calibre del que desplegó Moreau en un artículo, pero no podíamos dejar pasar la efeméride. Dada la abrumadora magnitud de su vida y obra plantearemos este acercamiento en dos partes. En este primer trabajo llegaremos hasta la Gran Guerra.

Alicia Moreau de Justo nació en Londres en 1885. Su padre, Armand Moreau, era francés y había participado en la Comuna de París. Salió del país con su esposa cuando la primera experiencia de gobierno obrero fue aplastada, residiendo primero en Bélgica y luego en Inglaterra. La familia Moreau emigró a la Argentina en 1890. Armand, siempre fiel a sus ideas, abrió una librería en Buenos Aires, y comenzó a frecuentar los círculos socialistas y del movimiento obrero argentino. Su hija le acompañaba en las reuniones, y comenzó a conocer todo tipo de publicaciones anarquistas y socialistas. No cabe duda que su padre fue su primera gran influencia.

Cuando cursaba Secundaria conoció al profesor y político Hipólito Irigoyen, figura capital de la Historia contemporánea argentina, dos veces presidente de la Nación, y una de las grandes figuras de la Unión Cívica Radical.

Alicia conoció a las hermanas Chertkoff en 1902, figuras claves del feminismo argentino, especialmente Fina. Fueron las fundadoras del Centro Socialista Femenino y de la Unión Gremial Femenina, infatigables luchadoras por los derechos de la mujer y de los trabajadores. Pero antes de estas fundaciones, Alicia acompañó a las hermanas Chertkoff en la Asociación Pro-Educación Laica en Morón, en lo que hoy es el Gran Buenos Aires, en el año 1903. También participó con ellas en la creación de bibliotecas populares y jardines maternales.

Otra de sus influencias de juventud procedió de la española y republicana Belén de Sárraga, que en 1906 asistió al Congreso Internacional del Libre Pensamiento en Buenos Aires, al parecer, para representar a una logia masónica. La vallisoletana estimuló a Moreau y a otras mujeres para que impulsaran el feminismo en Argentina. En el Congreso, Moreau presentó un trabajo sobre educación, y además conoció a destacados líderes del socialismo argentino, como José Ingenieros, Enrique del Valle Iberlucea y Ángel M. Giménez. El Partido Socialista había sido fundado en 1896 por la confluencia de varios grupos socialistas previos. El primer programa del Partido defendía un vasto programa de cambios y reformas políticas democratizadoras, sociales, laborales, educativas y económicas.

Así pues, aquel Congreso fue decisivo en la vida de nuestra protagonista, ya que, junto con otras mujeres, entre las que destacaba Sara Justo, fundaron el Centro Feminista de Argentina y el Comité Pro-Sufragio Femenino. En la constitución del Centro se definía el feminismo como un movimiento social organizado para reformar la legislación, abrir los estudios, mejorar las condiciones de trabajo y hacer desaparecer los prejuicios y prácticas que impedían a la mujer a vivir con libertad.

Fue invitada por Ángel M. Giménez para que impartiera conferencias a los obreros en distintos Centros Socialistas a través de la conocida Sociedad de la Luz de Barracas, una asociación dedicada al fomento de la educación popular. Moreau también participó en charlas sobre enfermedades y prevención sanitaria.

En 1907, después de estudiar Psicología, ingresó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, lo que constituye otro ejemplo de lucha feminista, habida cuenta del rechazo que existía para que las mujeres estudiasen esta carrera. Fue una de las pioneras. También comenzó a atender a mujeres sin recursos y prostitutas en una consulta ginecológica. La vocación médica de Alicia Moreau tenía una clara dimensión social. Fue consciente muy pronto que las enfermedades que sufrían los obreros y las mujeres sin recursos tenían su origen en la miseria que padecían, en un sistema económico y social profundamente injusto. La acción de la medicina debía caminar de forma paralela a la de la acción política y social.

En relación con la implicación en la lucha del movimiento obrero participó en la huelga de inquilinos, que estalló por los elevados alquileres de los conventillos, vivienda colectiva, parecida a las casas de vecindad españolas, donde se alquilaban cuartos a familias, con comedores y baños comunes para todos los inquilinos. Estas huelgas fueron muy intensas en Europa, como las de Glasgow, Viena y Budapest. En España debemos citar las que se produjeron en Barcelona, Sestao, Baracaldo y Sevilla. Moreau también apoyó el movimiento de la “marcha de las escobas”, protagonizado por las amas de casa de las barriadas pobres.

Moreau escribió en la “Revista Socialista Internacional”, fundada por Enrique del Valle Iberlucea, distintos trabajos sobre educación como “La escuela nueva”. Cuestionó la enseñanza tradicional argentina, criticando tanto a la Iglesia, como al Estado, pero también a los padres, porque pensaba que adoctrinaban a los escolares, imponiendo sus convicciones. Posteriormente, se haría cargo de esta revista y la transformaría con un nuevo título, “Humanidad Nueva”, escribiendo en esta nueva etapa trabajos de corte feminista, difundiendo las ideas de Clara Zetkin, María Montessori y Rosa Luxemburgo.

En 1910, Moreau, su padre y Berta W. de Gerchunoff fundaron el Ateneo Popular para fomentar la educación de los más desfavorecidos. En ese mismo año organizó el primer Congreso Femenino Internacional. Allí defendió que el feminismo, aunque significase emancipación de la mujer, no podía referirse a ella solamente, porque elevar a la mujer, era elevar al niño, al hombre, a la familia y, en fin, a la humanidad.

En 1914 terminó sus estudios de Medicina. En este campo también fue excepcional, porque se puede considerar que Alicia Moreau es una de las primeras médicas de la América Latina especializada en la medicina femenina. Publicó el libro Evolución y Educación (1915), y comenzó a dar clase en la Universidad Nacional de la Plata en fisiología.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, Alicia Moreau abrazó la causa pacifista, ya que el Gobierno argentino pretendía incluir la instrucción militar en el sistema educativo. Cuando se inició la discusión parlamentaria, el Ateneo Popular y la Sociedad de la Luz emprendieron una campaña contra lo que se consideraba la militarización de las escuelas. Moreau fue una de las líderes del movimiento. Se organizaron actos y se envió una petición al Congreso contra el proyecto gubernamental. A propósito de este episodio, Moreau plasmó sus ideas sobre la relación entre cambio revolucionario y pacifismo. Las transformaciones radicales podían hacerse de forma pacífica, porque las grandes revoluciones se realizaban en el campo intelectual, poniendo como ejemplo la teoría heliocéntrica, una verdadera revolución. Por otra parte, Moreau se empleó en actos en el Ateneo Popular contra la Guerra que se desarrollaba en Europa.


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