1982: Anatomía del gobierno del cambio


PRIMER GOBIERNO DE FELIPE GONZÁLEZ: Madrid, 26-11-1982. Retrato de los políticos propuestos por Felipe González a la Comisión Ejecutiva del PSOE, reunida esta mañana, para constituir su gabinete. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Felipe González (presidente); Alfonso Guerra (vicepresidente); Fernando Morán (Exteriores); Narcís Serra (Defensa); José Barrionuevo (Interior); Javier Solana (Cultura); Fernando Ledesma (Justicia); Ernest Lluch (Sanidad); Miguel Boyer (Economía y Hacienda); Joaquín Almunia (Trabajo y Seguridad Social); Javier Moscoso (Administraciones Públicas); Julián Campo (Obras Públicas y Urbanismo); Enrique Barón (Transportes y Comunicaciones); Carlos Romero (Agricultura, Pesca y Alimentación); Carlos Solchaga (Industria y Energía), José María Maravall (Educación y Ciencia) y Tomás de la Quadra (Administración Territorial). EFE/jt PRIMER GOBIERNO DE FELIPE GONZÁLEZ: Madrid, 26-11-1982. Retrato de los políticos propuestos por Felipe González a la Comisión Ejecutiva del PSOE, reunida esta mañana, para constituir su gabinete. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Felipe González (presidente); Alfonso Guerra (vicepresidente); Fernando Morán (Exteriores); Narcís Serra (Defensa); José Barrionuevo (Interior); Javier Solana (Cultura); Fernando Ledesma (Justicia); Ernest Lluch (Sanidad); Miguel Boyer (Economía y Hacienda); Joaquín Almunia (Trabajo y Seguridad Social); Javier Moscoso (Administraciones Públicas); Julián Campo (Obras Públicas y Urbanismo); Enrique Barón (Transportes y Comunicaciones); Carlos Romero (Agricultura, Pesca y Alimentación); Carlos Solchaga (Industria y Energía), José María Maravall (Educación y Ciencia) y Tomás de la Quadra (Administración Territorial). EFE/jt

Después de un correcto traspaso del poder ejecutivo, Felipe González formó gobierno el 2 de diciembre de 1982. Pese a ciertas dudas, Alfonso Guerra ocupó la Vicepresidencia lo que permitía una mejor coordinación de gobierno con el partido y el grupo parlamentario, en el que cedió la portavocía al socialista riojano Javier Sáenz de Cosculluela. El poderoso Vicepresidente constituyó un gabinete en Presidencia de Gobierno, que con ayuda del catedrático Virgilio Zapatero, secretario de Estado para las Relaciones con las Cortes, y de técnicos como Roberto Dorado, Paco Fernández Marugán y el periodista Eduardo Sotillos, que era responsable de la portavocía del Gobierno hacia los medios de comunicación, controlaba las relaciones entre los diversos ámbitos del poder legislativo y ejecutivo. Julio Feo, que había coordinado las campañas electorales, fue nombrado secretario del Presidente, con rango de subsecretario. Alfonso Guerra, además, a partir de 1985 presidiría las reuniones semanales de la comisión de Subsecretarios, que preparaban los Consejos de Ministros. Guerra también controlaba un gabinete técnico, conocido como los “fontaneros”, que preparaba diversos estudios y proyectos, así como el comité electoral. En el seno de la Comisión de Subsecretarios que se reunía todos los miércoles se produjeron frecuentes enfrentamientos políticos entre las diversas áreas ministeriales, lo que trajo consigo frecuentes dimisiones durante la primera legislatura socialista.

En el primer gobierno González formaron parte políticos socialistas de diversas procedencias. Para el importante Ministerio de Economía fue nombrado el socialdemócrata confeso madrileño Miguel Boyer. Formado en el liceo francés, formaba parte de una familia con antepasados que habían sido estadistas como el republicano azañista Amos Salvador. Aunque en diciembre de 1976 había sido elegido miembro de la comisión ejecutiva del PSOE, renunció al poco tiempo, abandonando brevemente el partido en 1977 debido a su convicción socialdemócrata. Miembro prominente del grupo federal de Economistas, fue elegido diputado en 1979, considerándosele responsable futuro del área gubernamental económica, que durante la Transición tenía la categoría de vicepresidencia del gobierno, lo que trajo consigo futuros enfrentamientos con Alfonso Guerra. Para el Ministerio de Industria fue elegido el socialdemócrata navarro del PSOE, Carlos Solchaga, que asumiría en 1985 Economía y Hacienda.

Los Ministerios de Transportes e Interior los desempeñaron Enrique Barón y José Barrionuevo, que provenían de USO y de la Federación de Partidos Socialistas, mientras que Obras Públicas recayó en Julián Campos, proveniente del izquierdista grupo de origen cristiano de los años sesenta, el Frente de Liberación Popular. Otros tres antiguos “felipes” desempeñaron carteras ministeriales: Agricultura fue para Carlos Romero mientras que el sociólogo José María Maravall gestionó Educación y Narcís Serra Defensa. Hay que tener en cuenta que González había trabado amistad en sus años estudiantiles católicos con diversos miembros del FLP, como Ignacio Quintana, que sería promovido más adelante a la subsecretaría de Cultura.

Las relaciones tanto de Guerra como de Boyer con estos ministros de procedencia ajena al PSOE no sería precisamente buena a lo largo de la primera legislatura socialista. El Vicepresidente consiguió colocar en las subsecretarías o secretarías de Estado de diversos Ministerios a cuadros históricamente más vinculados al PSOE. Por ejemplo, Francisco Ramos en Administración Pública, encabezado por Javier Moscoso, proveniente de los socialdemócratas de Fernández Ordóñez; la subsecretaría de Interior la desempeñó el jurídico militar malagueño Carlos Sanjuán; y María Izquierdo, en Administración Territorial con el catedrático Tomás de la Quadra Salcedo. La catedrática y primera directora de la fundación Pablo Iglesias, Carmina Virgili, desempeñó la secretaría de Estado de Universidades.

Para Asuntos Exteriores fue promovido Fernando Morán, diplomático de carrera y antiguo militante del PSP de Tierno Galván, senador por Asturias desde 1978, mientras que el antiguo responsable de las relaciones internacionales del partido, Luis Yáñez, pasaba al Instituto de Cooperación Iberoamericana y su hermano Juan Antonio, se ocupaba de los temas internacionales en Presidencia. El relativamente joven socialista manchego Manuel Marín desempeñó la decisiva secretaría de Estado para las relaciones con la Comunidad Europea. El veterano diplomático e intelectual, Gonzalo Puente Ojea, autor de ensayos que analizaban al catolicismo como ideología, fue nombrado subsecretario antes de pasar a ser embajador ante el Vaticano en 1985.

Otros dos miembros del núcleo central socialista fueron ministros de Trabajo y Cultura. Para Trabajo, una vez que los dirigentes de UGT descartaron formar parte del gobierno, fue nombrado Joaquín Almunia, que había desempeñado sucesivamente las responsabilidades de área en la dirección de asuntos sindicales y estudios y programas. El físico y profesor Javier Solana eligió el Ministerio de Cultura, rodeándose de gestores provenientes del PCE, del FLP o de la Federación de Partidos Socialistas. El editor y escritor proveniente del exilio, Jaime Salinas, desempeñó inicialmente la dirección del Libro y la cineasta Pilar Miró ocupó otra dirección general. Dada la importancia que se daba a la Cultura en la construcción del proyecto socialista, el Ministerio tuvo un fuerte crecimiento presupuestario.

El Ministerio de Justicia fue gestionado por el magistrado Fernando Ledesma, con un segundo en la subsecretaría, el profesor de filosofía del derecho Liborio Hierro, discípulo de Elías Díaz. Finalmente, el Ministerio de Sanidad, clave para la construcción de un incipiente estado del bienestar, fue desempeñado por el socialista catalán e historiador económico Ernest Lluch, acompañado en la subsecretaría por el médico Pedro Sabando, proveniente también de la Federación de Partidos Socialistas.

El desempeño de dirigentes socialistas en la acción de gobierno bien como ministros, secretarios de Estado y subsecretarios dejó disminuido el núcleo central de poder socialista. Eran al mismo tiempo miembros del Gobierno y de la Comisión Ejecutiva no sólo su secretario general y vicesecretario sino otros cinco dirigentes: José María Maravall, Joaquín Almunia, Javier Solana, María Izquierdo y Carmen Mestre, con áreas de gestión a su cargo en la mayor parte de los casos. Esto traería consigo que en el XXX Congreso en diciembre de 1984 se aprobara la incompatibilidad entre el desempeño de áreas de gestión ejecutiva en el partido y la acción de gobierno, con la excepción de la presidencia y vicepresidencia.

En otros casos, algunos responsables de área de la dirección socialista o del grupo parlamentario pudieron sentirse relegados en la formación de gobierno. Sin duda, el veterano socialista Enrique Múgica tenía aspiraciones respecto a los Ministerios de Defensa o de Justicia. Muchos también esperaban que Ciriaco de Vicente hubiese sido ministro de Trabajo o que Salvador Clotas tuviera responsabilidades en Cultura. Aunque en algunos casos hubiera desencanto, parece verosímil la afirmación de éste último cuando señala que prefirió permanecer en la dirección socialista o en la actividad parlamentaria más que formar parte de la acción administrativa de gobierno.


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