Los socialistas y la ocupación del Ruhr (Segunda Parte)


Fernando de los Ríos en su despacho, 1932 / EFE / ARCHIVO Fernando de los Ríos en su despacho, 1932 / EFE / ARCHIVO

Los socialistas españoles denunciaron a través de “El Socialista” el silencio informativo en relación con los esfuerzos que la clase obrera estaba haciendo a favor de la paz, a través de un artículo de Antonio Fabra Ribas, que abría el número del sábado 13 de enero de 1923. El veterano socialista realizaba un relato pormenorizado de esta labor para que se conociese. La Oficina de la Federación Sindical Internacional se había reunido en Ámsterdam, a las treinta y seis horas de la ruptura entre el Reino Unido y Francia, para tratar sobre la aplicación de las resoluciones del Congreso de La Haya y del examen de la situación creada por el fracaso de la Conferencia de París. Se recordaba que la Federación representaba a 22 millones de afiliados, y que las resoluciones tomadas en el Congreso de La Haya lo habían sido por representantes de más de 40 millones de ciudadanos y ciudadanas. Dicho Congreso había resuelto por una amplísima mayoría, ya que solamente habían votado en contra los delegados comunistas rusos, la creación de un Comité permanente, encargado de declarar la huelga general internacional con el fin de evitar el estallido de una nueva guerra. Sobre este Congreso, el propio Pablo Iglesias publicó un artículo en el siguiente número. Por su parte, Largo Caballero pronunciaría una conferencia sobre la Federación Sindical y el Congreso de la Paz, en esos días.

El artículo recordaba, además, la reunión conjunta de las dos Internacionales, celebrada en Colonia, que tuvo como objetivo la preparación del Congreso próximo en Hamburgo para crear una única Internacional. Tenemos que recordar que en ese momento los socialistas se estaban moviendo mucho para intentar reconstruir el internacionalismo, muy debilitado a causa de la Gran Guerra.

También había que destacar las declaraciones de Otto Wels, uno de los máximos dirigentes del SPD, y las de Vandervelde, destacado líder socialista belga, en un mitin, sobre lo que estaba sucediendo, en el que se condenó la tensión generada y los peligros que suponía la ruptura de la Conferencia de París. Wels insistía en la fuerza pacifista de los sindicatos alemanes, y advertía que se estaba preparando el terreno para el auge de los nacionalistas.

La clase obrera organizada y los intelectuales defensores de la paz reconocían, siempre según Fabra, que Francia y los aliados tenían derecho a las reparaciones alemanas pero eso no justificaba la ocupación de una parte del territorio alemán o tomar medidas que pudieran llevar al estallido de una guerra.

Fabra informaba que el socialista sueco Branting iba a proponer en el Consejo de la Sociedad de Naciones que el conflicto fuera sometido al arbitraje de la Sociedad. Las fuerzas obreras, pacifistas y la opinión liberal estarían de acuerdo con esta propuesta.

Fabra profundizaría en sus ideas en una conferencia que impartió en la Casa del Pueblo el 19 de enero de 1923, organizada por la Juventud Socialista Madrileña.

“El Socialista” se encargó en España de dar cuenta de todo el trabajo que sindicatos y socialistas realizaron contra la escalada de tensión internacional. Nada más producirse la ocupación del Ruhr, los partidos socialistas europeos comenzaron a condenar el hecho, y a pedir la intervención de la Sociedad de Naciones. Los socialistas suizos pidieron al Consejo Federal que solicitase a la Sociedad de Naciones su intervención como árbitro en el conflicto. La CGT y el Partido Socialista francés redactaron un manifiesto contra la política de su Gobierno, haciendo un llamamiento a las organizaciones obreras para que realizaran un esfuerzo explicativo sobre lo que estaba ocurriendo. Los socialistas alemanes elaboraron otro manifiesto y convocaron a los trabajadores a una manifestación pacífica. En la misma línea se encontraban los sindicatos de dicho país. Los mineros británicos aprobaron en su Federación una moción de protesta por la ocupación, solicitando la intervención de la Sociedad de Naciones. Posteriormente, las Trade-Unions pidieron al Gobierno británico que interviniera en el conflicto. Las distintas tendencias socialistas italianas protestaron por la ocupación. Importante fue el artículo que Giustizia, órgano del Partido Socialista, en Milán, en la que se defendía la necesidad de que Italia se opusiese a la actitud francesa. Por su parte, Avanti también combatía lo que estaba sucediendo. El Partido Obrero Belga publicó una resolución en la que se consideraba justo que Alemania pagase reparaciones, en línea con lo defendido por la mayoría de los socialistas europeos, ya que muchos de ellos consideraban que Alemania había sido responsable del conflicto, pero que las ocupaciones militares eran desastrosas. La solución pasaba por la intervención de la Sociedad de Naciones. La Federación Sindical General Neerlandesa se dirigió a la Sociedad de Naciones advirtiendo del peligro real de guerra, y de que si los obreros se ponían de acuerdo en declarar la huelga general, negándose a trabajar bajo la amenaza de una fuerza militar, podían paralizar la vida económica entera de Europa. La Federación Internacional del Transporte también publicó un manifiesto.

El PSOE y la UGT visitaron al presidente del Consejo de Ministros, el liberal Manuel García Prieto, para solicitar una amnistía en relación con la política interior pero, también para tratar sobre la ocupación del Ruhr y sobre la necesidad de que el representante español en la Sociedad de Naciones apoyase el arbitraje internacional.

El día 27 de enero, el Comité Nacional de la UGT se reunió, bajo la presidencia de Besteiro, para tratar sobre la ocupación del Ruhr, aprobándose la elaboración de un manifiesto para que el proletariado español se sumase a la protesta ante el riesgo de estallido de una guerra.

Fernando de los Ríos publicó en “El Sol” un artículo que luego recogió “El Socialista”, titulado “El genio alemán”, no tratando en sí el conflicto sino la realidad de la situación de los alemanes: el hundimiento económico de las clases medias, la base de la tradición cultural alemana, así como el “relativo” abatimiento del proletariado. De los Ríos aportaba datos sobre las carencias alimentarias entre los escolares y universitarios. El nivel de vida en Alemania había descendido considerablemente, frente a una minoría que se había aprovechado de la situación. La inflación era galopante.

Fernando de los Ríos se preguntaba si Alemania sabría salir de esta situación de postración. Como buen humanista empleó un ejemplo histórico para demostrar que en los peores momentos se avivaba el genio para salir adelante. Se refería a la época napoleónica y el resurgir prusiano. Aprovechaba para hacer una comparación con España para comprobar que en todos los casos no ocurría lo mismo, aludiendo a lo que había pasado en nuestro país en esa misma época. El intelectual socialista era, al final de su artículo, optimista sobre el resurgir alemán.

Hemos consultado los números 4345, 4346, 4347, 4348, 4350, 4351, 4353, 4356, 4358, 4362, 4364 y 4365 de “El Socialista”.


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