La muerte de August Bebel en “El Socialista”

  • Escrito por Eduardo Montagut
  • Publicado en Historia y Vida

August Bebel (Colonia, 1840- 1913) / ARCHIVO August Bebel (Colonia, 1840- 1913) / ARCHIVO

El 13 de agosto de 1913 moría uno de los principales socialistas alemanes y europeos, August Bebel. “El Socialista” había dedicado atención a su figura en los primeros números de su andadura, como hemos puesto de manifiesto en otro trabajo. Pues bien, en el momento de la muerte, el órgano oficial del PSOE le rindió un intenso homenaje durante el mes de agosto, comenzando por el número 1543, un día después del fallecimiento.

“El Socialista” insertó una fotografía de Bebel en la primera página e informaba del hecho de su muerte a los setenta y tres años de edad en Suiza. Vandervelde, destacado socialista belga y máximo dirigente de la Internacional, rememoró su figura desde “Le Peuple”, periódico de Bruselas. De Bebel recordaba que era la última figura del inicio del socialismo en Alemania, y que se levantó contra las consecuencias de la guerra franco-prusiana, especialmente por la anexión de Alsacia-Lorena, cuestión de intenso enfrentamiento a partir de entonces entre Francia y Alemania. Es muy significativo que se aludiese a esta cuestión en esos momentos de máxima tensión internacional a un año del estallido de la Gran Guerra. También recordaba su trabajo aplicando las ideas de Marx, aconsejando a los distintos partidos socialistas, siendo toda una autoridad en el socialismo occidental.

“El Socialista” dirigió un telegrama de pésame al “Worwaerts”, el órgano oficial del SPD.

Se insertó una extensa biografía del homenajeado, donde se elogiaba su labor como organizador del SPD, junto con Lassalle y Liebknecht. Es interesante destacar que el texto incidía mucho en su labor como dirigente del SPD y de su lucha frente a Bismarck, algo que importaba mucho a los socialistas españoles.

Bebel comenzaría muy pronto su compromiso social y político. Con veintiún años, en 1861, ingresó en la Federación de Sociedades Obreras alemanas, donde llegaría a altos puestos de responsabilidad. Pero, al contrario de Proudhon, no le dominó la condición de artesano porque ya en 1866 ingresaría en la sección alemana de la Internacional, que había creado Liebknecht a su vuelta del exilio. Bebel adquiriría mucho protagonismo, ya que en el Congreso de Nuremberg consiguió que se adoptaran los Estatutos de la Internacional y las ideas del Manifiesto Comunista de Marx y Engels, como base del Partido. En 1867 fue elegido diputado, y dos años después entraría en prisión por propaganda ilegal. No sería la única detención ni la única vez que fuera encarcelado.

Bebel fue un enérgico crítico, junto con Liebknecht, de las políticas de Bismarck. Estos dos líderes votarían contra la concesión de créditos para la guerra franco-prusiana. Sus críticas contra este conflicto les llevaron a prisión, acusados de alta traición. Al salir de la cárcel siguieron con la misma crítica, especialmente en relación con el asunto de Alsacia y Lorena. Bismarck inició contra ambos una encarnizada persecución con distintos procesos y condenas. Pero Bebel salió triunfante en las urnas, a pesar de todo. Tenemos que tener en cuenta que el canciller de hierro consiguió que los tribunales le privaran de su acta de diputado, pero los electores le reeligieron. Las estancias en la cárcel le causaron graves prejuicios de salud. Por fin, la biografía terminaba con una relación de las obras escritas por Bebel.

En el siguiente número de “El Socialista” se informó a los lectores de los telegramas que el Comité Nacional del PSOE, la revista “Vida Socialista” y las Juventudes Socialistas habían enviado a Alemania.

El número del 16 de agosto informaba sobre el testamento de Bebel, en relación con su deseo de ser enterrado en Zurich junto con su esposa, y sobre el legado que dejaba para el SPD, al que, además concedía el derecho de edición de sus obras.

En “El Socialista” de 17 de agosto se insertó un interesante artículo que explicaba los últimos años de Bebel, muy enfermo, pero activo en su compromiso. También se recogían sus últimos escritos y palabras. Al día siguiente se relató, siempre en primera página, el entierro (incineración) de Auguste Bebel.

“El Socialista” rescató en el número 1549 una carta que Bebel envió en 1903 a “La Revista Socialista” sobre el triunfo electoral del SPD de ese año, donde hacía una serie de reflexiones sobre las relaciones entre los socialistas y los partidos “burgueses”, y sobre la oportunidad de que los socialistas españoles comenzaran a valorar la necesidad de tener relaciones con los mismos, dado el atraso político en España, siempre que fuera en beneficio de los trabajadores, sin renunciar a la defensa de los mismos, y con mucha cautela. Estamos, hablando, por tanto, de un documento harto interesante en la historia de las relaciones entre socialistas y republicanos en la España de comienzos del siglo XX.

Por su parte Juan Almela Meliá escribió un breve artículo en el número 1550 en homenaje a Bebel.

El número 1552 se abrió con una viñeta en el que se ve a Bebel trabajando como maestro tornero, que había sido su oficio, la figura del emperador alemán, en alusión a un famoso discurso que pronunció en noviembre de 1908 en el Reichstag contra el káiser por su implicación personal en la diplomacia, como bien sabemos en la escala de tensiones que Guillermo II generó en ese momento crítico de la paz armada. Otra viñeta aparecía en el siguiente número en el que se veía al emperador en el velatorio de Bebel, exclamando: “¡Bebel ha muerto! ¡Ya no le tendré miedo!”


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