El Periódico | 1886
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María de la O Lejárraga García


María de la O Lejárraga García. | Foto de la Fundación Manuel de Falla María de la O Lejárraga García. | Foto de la Fundación Manuel de Falla

Nació en San Millán de la Cogolla (La Rioja), el 28 de diciembre de 1874, siendo la mayor de los siete hijos del médico del pueblo. A sus 4 años se traslada la familia a Madrid, pues el padre ha sido destinado a Buitrago y poco más tarde a Carabanchel Bajo, con vivienda en uno de sus orfanatos, donde nació en María su conciencia social. Recibe de su madre las primeras enseñanzas - en castellano y francés -, descubriendo ya su afición por el teatro.

De 1891 a 1894 cursa Magisterio en la Escuela Normal Central de Maestras de Primera Enseñanza. En 1892 asiste en el Ateneo al Congreso Pedagógico Hipano-Americano, naciendo en ella una inquietud feminista que le duraría de por vida. En 1895 hizo oposiciones, obteniendo destino en la Escuela Modelo de Madrid, en la Plaza del Dos de Mayo. En ella fundó y dirigió en 1899 la Biblioteca Educativa, para la que escribió su primera y única obra firmada con su nombre: “Cuentos breves”. Mantiene relaciones literarias y sentimentales con Gregorio Martínez Sierra - 6 años más joven -, hijo de una familia amiga de la suya por pasar los veranos en Carabanchel. El padre, conocedor de la tuberculosis que padece la mayoría de sus miembros, no ve aquello con buenos ojos. Gana un premio de la importante cantidad de 1.000 pts, por su novela corta “Almas ausentes”, lo que les anima a casarse en noviembre de 1900, en la parroquia de las Maravillas, siguiendo ella con sus clases en una escuela municipal de Argüelles, actividad en la continuará hasta 1907.

La escasez del sueldo de maestra, se compensa con sus trabajos de escritora modernista, que llegaría a ser una de las pioneras del feminismo en España. De compleja personalidad, pues su talante moderno contrasta con la aceptación de las costumbres conservadoras de la época. Mientras el marido se dedica a las relaciones públicas y la edición, ella traduce y escribe sin descanso y en silencio, a pesar de que pasa por ser él quien lo hacía. Ella misma llegó a justificar años más tarde su actitud: “siendo maestra de escuela, es decir, desempeñando un cargo público, no quería empañar la limpieza de mi nombre con la dudosa fama que en aquella época caía como sambenito casi deshonroso sobre toda mujer literata”. Salvo en documentos oficiales, nunca utilizaba su propio apellido, ni siquiera tras su separación, sintiendo siempre una absoluta indiferencia hacia el éxito, el reconocimiento o la fama. Tuvo, sin embargo, una profunda preocupación social y política.

Conocen al poeta recién llegado a Madrid desde Moguer (Huelva), Juan Ramón Jiménez, con quien trabará una entrañable amistad - su “amigo perfecto” -, a la vez que editan - junto con Ramón Pérez de Ayala, Pedro González Blanco y Carlos Navarro Lamarca - la cuidada revista modernista Helios (1903-1904). En 1904 publican “Horas de sol”, “Golondrinas de sol”, “Sol de la tarde”, “La humilde verdad” - que recibió un importante premio y les dio popularidad - y la comedia “Mamá”, por la que tomaron contacto con don Benito Pérez Galdós.

En 1905, el médico le recomienda alejar a Gregorio de Madrid para evitarle el contacto con la familia. Ese mismo año publican en la Biblioteca Renacimiento “Teatro de ensueño”, con ilustraciones de Juan Ramón. Obtiene una beca para estudiar pedagogía en Europa, y en octubre salen para París donde, por medio de Enrique Gómez Carrillo, entran en contacto con el editor Garnier quien les encarga algunas traducciones y les publica “Motivos”, “La feria de Neuilly” y “Granada, guía emocional”. Coinciden allí con Santiago Rusiñol, viejo amigo de Gregorio, y frecuentan la casa de Isaac Albéniz. En noviembre, María se traslada a Bruselas, mientras que Gregorio regresa a Madrid con Rusiñol, animado por la posibilidad de un estreno. Ella vive en un convento de religiosas dedicadas a la enseñanza, conociendo cómo se lleva en ese país, y dedicando las tardes a escribir, traducir y mantener una interesante correspondencia con Juan Ramón Jiménez. Pasó las Navidades en casa de los Rutot, con quienes viajaron en febrero de 1906, una vez regresó Gregorio, por todo el país, Holanda y Alemania, escribiendo al mismo tiempo “El agua dormida”. Volvieron a París en abril, donde coincidieron con Eugenio D’Ors y ella escribió “Tú eres la paz”, uno de sus mayores éxitos. En mayo se traslada a Londres, donde permanece hasta el otoño.

A su vuelta a Madrid habían muerto cinco hermanos de Gregorio, mientras que las tres hermanas supervivientes deciden abrir un colegio con el asesoramiento de María, en la Plaza de Santo Domingo. El matrimonio se instala en la calle de Velázquez 76, esquina a Diego de León. Escriben a medias con Santiago Rusiñol “Vida y dulzura”, que se estrena simultáneamente y por imposición de éste en Madrid y Barcelona en enero de 1907. En marzo lanzan la revista Renacimiento - en la que colaboran Rubén Darío, Machado, Juan Ramón, Cansinos-Assens, Benavente, Josep Carner, Maragall, Pardo Bazán, D’Ors, Salvador Rueda, Rusiñol, Unamuno, Villaespesa -, y que perfecciona a Helios. María recibe un libro de versos íntimos de Gregorio: “La casa de la primavera”. Ese verano lo pasan en O Espinho (Portugal). En 1909 estrena en el teatro Lara, por imposición de los hermanos Álvarez Quintero y con discreto éxito, “La sombra del padre”, acción que a la temporada siguiente se repite con “El ama de casa”. En la primavera de 1909, Gregorio elude iniciar con ella un viaje a Italia. María, que sospecha que la excusa es debida a otra mujer, viaja sola y, a su paso por Barcelona, intenta suicidarse en una solitaria playa.

En la primavera de 1910 viajan a París, donde reciben la noticia de la muerte del padre de María, por lo que ha de regresar urgentemente a Madrid. Ese mismo año Renacimiento se convierte en editorial. Publican las novelas cortas “Pasión lunática” y “Granada, guía emocional”, que había editado Garnier en París. En febrero de 1911 estrenan en el teatro Lara “Canción de cuna”, con gran éxito de crítica y público. Ese año será su despegue: en mayo estrenan “Primavera en otoño” - en la que la bella Catalina Bárcena actuó por primera vez en una obra de los Martínez Sierra, convirtiéndose pronto Gregorio en su mentor, protector y consejero - y “La suerte de Isabelita”; en septiembre “Lirio entre espinas”, sobre los sucesos de la Semana Trágica; en noviembre la zarzuela “La familia real”, en la que tratan del enamoramiento del príncipe de Kapurtala y la bailarina Anita Delgado. Como colofón del año, la Real Academia de la Lengua concede a “Canción de cuna” el premio anual a la mejor obra dramática. En 1912 estrena las comedias “El pobrecito Juan”, “Mamá” y “Madame Pepita”. En 1913 estrena con enorme éxito la zarzuela “Las golondrinas”, del compositor Usandizaga.

Tras esta colaboración conocen en París a Turina y Falla, quien les confiesa haber compuesto “Noches en los jardines de España” inspirado en “Granada, Guía emocional” y con quien le uniría una fuerte amistad y mantendría una continua correspondencia. Celebraban en su nuevo domicilio - un amplio y luminoso ático de Alcalá 60, esquina a Alfonso XI -, animadas tertulias a las que concurre gente del teatro, la pintura y la música: Rusiñol, Conrado del Campo, Usandizaga, Juan Ramón Jiménez, Pablo Luna, Benavente, los Quintero, Francisco Meana, Espeita, y a las que se unen Turina y Falla. Con el primero trabaja en la zarzuela “Margot”, que se estrena en 1914, iniciando con Falla los proyectos de “El amor brujo”, mientras viajan con la primera compañía teatral que monta Gregorio, teniendo ocasión de mostrarle la Alhambra granadina. Con Turina viaja a Marruecos en abril de 1915 - despertando los celos del gaditano – con intención de ambientarse para el proyecto de una ópera oriental - “Jardín de Oriente”, que se estrenaría en el Teatro Real en marzo de 1923 -, y él compone la suite “Álbum de viaje”. La representación de “El amor brujo” en Barcelona hace que Falla viva con los Martínez Sierra en esta ciudad durante una temporada, mientras trabaja en “Noches en los jardines de España”. Ella lo hace en “Cartas a las mujeres de España” (1916) y el libreto de la ópera “La llama” para Usandizaga, a cuyo entierro en San Sebastián tiene que viajar en octubre.

Aparentemente, la felicidad matrimonial acompaña al éxito literario, viajando juntos por España y el extranjero para estar al tanto de las novedades dramáticas; pero la desunión conyugal era patente, pues todo el mundo conocía ya la relación de Gregorio con Catalina, así como que la autora de tanto éxito literario era María. Ésta únicamente confió su desgracia marital a Juan Ramón y Falla. A principios de 1916 inicia el matrimonio una gira con la compañía, lo que significa vivir día a día la proximidad de él con Catalina, quejándose de ello María en su correspondencia con el compositor. Participó activamente en la fundación de la Unión de Mujeres Españolas y asistió al VIII Congreso de la Alianza Internacional para el Sufragio de la Mujer.

En septiembre, con el estreno en el teatro Eslava de “El reino de Dios” y bajo su dirección, inicia Gregorio la interesante experiencia del Teatro del Arte en España, que duraría 10 años. En diciembre estrenan “Navidad”, y en junio de 1917, en Barcelona, “La adúltera penitente”, ambas con música de Turina. Mientras tanto, venía trabajando con Falla en “El corregidor y la molinera”, cuando éste lleva a su tertulia a Igor Stravinsky, el bailarín Léonide Massine y Sergei Diaghilev, director de los ballets rusos que actuaban en el Teatro Real, y que aprovecharía su estancia para refugiarse en España de la guerra europea. Esta última obra, al igual que las “Noches...”, se estrenan en abril en Madrid. No obstante, Diaghilev asiste en junio al estreno de ésta en el Palacio de Carlos V granadino, y durante repetidas noches a las representaciones de la primera en el teatro Eslava, comprendiendo el gran éxito que podría alcanzar en versión de ballet. Modificado el libro e instrumentada la partitura para gran orquesta, se estrenó la nueva versión – ya como “El sombrero de tres picos” -, en Londres, en junio de 1919. La gran amistad entre María y Falla se rompió a consecuencia de la falta de entendimiento y la apatía del músico en el proyecto de “Don Juan de España”, cuya parte musical fue finalmente encargada por Gregorio a Conrado del Campo. Su estreno en noviembre de 1921, propició el cruce de las últimas cartas entre ambos.

Amante siempre de la gimnasia, la natación y el caminar, María continúa compatibilizando su militancia feminista con el trabajo literario, publicando en 1917 en “Feminismo, feminidad, españolismo”, y en 1920 en “La mujer moderna”. Y aún saca tiempo para asistir en el Ateneo a las clases de ruso que imparte el joven George Portnoff, quien pasa a formar parte de los amigos íntimos de la familia. En noviembre de 1919 es nombrada secretaria del comité español del Consejo Supremo Feminista de España, dedicándose a la preparación del Congreso de 1920, que finalmente no se celebró, limitándose a asistir como delegada, junto con Isabel de Palencia, al celebrado en Ginebra. Hacia 1921, la noticia del embarazo de Catalina - se decía que del actor Manuel Collado - acelera el distanciamiento del matrimonio, así como el eterno deseo de María de tener una casita al borde del mar, haciéndosela construir cerca de Niza. No obstante, eso no implica su ruptura literaria. En principio, se siguen viendo los viernes, cuando ella cocinaba para él sus platos preferidos mientras planeaban nuevos trabajos, aunque poco a poco va cundiendo en ella el desaliento y la dolencia de sus piernas, con la consiguiente pérdida de la alegría de vivir.

En 1922 funda con Clara Campoamor, Elisa Soriano y César Juarros la Sociedad Española de Abolicionismo. Pasa largas temporadas en su nueva casa de Niza, mientras se estrenan “Mujer” (1924), “Cada uno y su vida” y “Torre de marfil” (1925), y Gregorio encarga trabajos a Marquina, Honorio Maura y otros escritores, que no le dan el mismo resultado que con su mujer. No obstante, en la primavera de 1926, y una vez superados problemas de todo tipo, Gregorio inicia sin María su primera gira teatral por Europa y América, con su compañía Teatro de Arte Español. A él se le seguían dando muy bien los negocios, pero continuaba dependiendo de ella para todo lo relacionado con la escritura de todo tipo, que ésta realiza desde Niza cuando no viaja también por Europa para negociar contratos de traducciones y representaciones de sus obras. Gregorio regresó a Madrid muy enfermo en enero de 1929, mientras ella pasa temporadas en Niza y mantiene correspondencia con el joven Portnoff. En 1930 publica “Feminismo y feminidad” y “Cartas a las mujeres de España” y, tras recibir la República con gran alegría, “La mujer española ante la República” - en el que aparece ya como autora -, reproducción de cinco conferencias dadas en mayo de 1931 en el Ateneo. Preside el Patronato para la Protección de la Mujer (trata de blancas), en sustitución de la infanta Isabel.

Ingresa en la Agrupación Socialista Madrileña tras la proclamación de la República, junto con Margarita Nelken, siendo una comprometida luchadora por los derechos de la mujer, desde las filas del socialismo español. Se divorció de Gregorio en 1932, viviendo a partir de entonces con su hermana Nati, en su magnífico hotel de Chamartín. Siempre amante del progreso, se dice que su casa tuvo el primer frigorífico y el primer lavaplatos de la capital, adquiridos en Londres. En marzo de 1932 crea la Asociación Femenina de Educación Cívica (la Cívica), como reacción al excesivo elitismo del Lyceum Club, cuya amplia y elegante sede estaba en la plaza de las Cortes 8, y llegó a tener 1.500 asociadas. En enero de 1933 forma parte del comité de redacción de Cultura, Integral y Femenina, junto a Clara Campoamor, Consuelo Berges, Isabel de Palencia y Elisa Soriano. Ese mismo año forma parte de la directiva del Comité Nacional de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo (“Mujeres antifascistas”), cuyo programa reivindica también una serie de derechos para la mujer, y que preside la diputada comunista Dolores Ibárruri. En el verano de ese año recibe en Niza la invitación de las agrupaciones socialistas granadinas para ser candidata en las elecciones generales de noviembre, aceptando encantada. En octubre se traslada a esta ciudad para hacer aquella dura y accidentada campaña junto con los otros candidatos madrileños - Fernando de los Ríos, Ramón Lamoneda, Pascual Tomás - y la joven socialista Victoria Priego. A pesar de las dificultades de todo tipo por parte de las derechas, es elegida diputada, junto con Ramón Lamoneda y Fernando de los Ríos.

En marzo de 1934, en nombre de su grupo parlamentario, se opone infructuosamente a la concesión de un crédito extraordinario para ampliar la Guardia Civil. Visitó repetidamente su circunscripción - en alguna ocasión con el joven José Prat - y luchó denodadamente desde su escaño para mejorar las condiciones de vida en ésta, oponiéndose a la derogación de la ley de términos. Como sus compañeros, abandonó las tareas parlamentarias tras los sucesos de octubre de 1934, manteniendo viva la protesta internacional contra la brutal represión y la solidaridad con los presos, gestionando la defensa de los procesados o solicitando el indulto para los condenados, como en el caso de González Peña. A esta actividad se dedica todo el año 1935. Comienza el año 36 haciendo campaña electoral en Asturias - con Matilde de la Torre, con quien la unió una gran amistad, y Dolores Ibárruri - para las elecciones de febrero, y colabora en el periódico Mujeres que dirige esta última. Tras el triunfo electoral, da conferencias en el Atenéo.

A los pocos días de iniciarse la contienda civil, es designada por el partido miembro de la comisión gubernamental para la concesión de indemnizaciones a los heridos de guerra, teniendo para ello que visitar diariamente los hospitales de sangre, tarea que recordaría como la más insoportable de su vida. En octubre es nombrada agregada comercial para Suiza e Italia, con residencia en Berna, a instancia de Matilde de la Torre, directora general de Comercio y Política Arancelaria, asistiendo en París, con Alejandro Otero, a una reunión de la Federación Sindical Internacional para tratar de la situación española, comprobando con tristeza la negativa europea a la venta de armas y conociendo su “no intervención”. En mayo de 1937 asiste en Ginebra como secretaria de la delegación a la Conferencia Internacional del Trabajo. En otoño se hizo cargo en Bruselas de una colonia de niños evacuados de España - entre los que estaban sus sobrinos pequeños -, que distribuye por hogares de obreros belgas. Da múltiples mítines en los centros socialistas mineros para recaudar fondos para la España republicana. El final de la guerra le sorprendió enferma en su casa de Niza, junto a su hermana y sus sobrinos, lugar de paso de muchos amigos españoles en busca de más seguro refugio.

Pasó allí los años de la ocupación nazi, bajo la identidad de “madame Martínez”, consiguiendo mandar a sus sobrinos a España con sus padres, y pasando ellas muchas penalidades, hasta llegar a tener que ser recogidas por su antigua asistenta. La situación se agrava por sus dobles cataratas. En septiembre de 1944, tras la liberación francesa y a través de la Cruz Roja Internacional, Matilde de la Torre se interesa por ella desde Méjico, siendo localizada en abril de 1945. Matilde pide ayuda a amigos comunes y a Ramón Lamoneda le adelante dinero como pago de sus inmediatas colaboraciones en El Socialista, no como las desinteresadas que escribe en Adelante, portavoz de partido y sindicato que se publica en Marsella, y preside una pequeña Agrupación de ocho militantes que se ha organizado en los Alpes Marítimos. En su correspondencia con Lamoneda se lamenta de la querella entre prietistas y negrinistas. En octubre de 1946 da una conferencia sobre teatro en Londres, y se desplaza a Bruselas y París, siendo testigo de las huellas que ha dejado la guerra. En octubre de 1947, al conocer la muerte de Gregorio, decide publicar “sus” obras completas, encontrándose con la negativa de Catalina y su hija. En mayo de 1948 se traslada a París para ser operada de cataratas. La operación fue un éxito, recobrando lentamente la visión y volviendo a disfrutar de la lectura, de la moderna literatura francesa. Comienza a colaborar con una agencia de prensa con destino a periódicos sudamericanos, y a comienzos de 1949 acepta el encargo de un editor de Nueva York para escribir recuerdos de su infancia, lo que será la primera parte de su autobiografía: “Una mujer por los caminos de España” (1952).

En septiembre de 1950 embarca en Génova hacia Nueva York, y en noviembre se traslada a Arizona, donde la acoge la viuda de su gran amigo Portnoff. Nada más llegar colabora con su Universidad para la puesta en escena de “Es así”, escrita en sus últimos tiempos en Niza. Viaja a California, Los Angeles y Hollywood para gestionar la filmación de alguna de sus obras, mientras escribe una comedia para niños: “Merlín y Viviana, o la gata egoísta y el perro atontado”, que envía a Walt Disney. Tras serle devuelto el original, se estrena al cabo de un tiempo la película “La dama y el vagabundo”, transformada la gata Viviana en una elegante perra cocker. Trabaja también en proyectos para su viejo amigo el bailarín Léonide Massine, ahora coreógrafo. Ante la falta de propuestas concretas, decide trasladarse a Méjico, donde hace traducciones y colaboraciones en prensa, mientras comienza otra autobiografía: “Horas serenas”, que será publicada como “Gregorio y yo: medio siglo de colaboración” (Méjico, 1953, editada en España en 1976), en la que recuerda sus momentos felices, borrando los desgraciados. La altura de la capital mejicana le aconseja trasladarse a Argentina, y en septiembre de 1951 se instala en una confortable habitación del Hotel Lancaster, de Buenos Aires, desde donde establece relaciones con editoriales y periódicos, a pesar de que allí Gregorio había hecho correr la noticia de su muerte. Su reconocimiento público de la coautoría de toda la obra de Gregorio motivó una riada de artículos y comentarios en defensa de la verdadera totalidad, a pesar de que el 50% de los derechos de sus obras pasaron a la hija de la Bárcena. En 1954 publica el libro de teatro para niños “Viajes de una gota de agua”, mientras continúa sus colaboraciones periódicas en prensa que recoge en “Fiesta en el Olimpo” (1960), traducciones y programas de radio. A pesar de que su sobrino Jaime vive también en Buenos Aires, ella prefiere vivir independiente en diversos hoteles, donde recibe a amigos y discípulos. Muere en el sanatorio bonaerense de San Camilo, el 28 de junio de 1974, faltando seis meses para cumplir el siglo.

Fuentes.- Diccionario Biográfico del Socialismo Español (FPI); Notas biográficas de Antonina Rodrigo y Eusebio Lucia Olmos Eusebio Lucía Olmos